13.3.06

PERDON EXPRESS

“JORGE ELIECER OSORIO MARULANDA c.c. 71.216.102 pide perdón a la familia de
JOHAN ANDREY ZAPATA RIVERA, está totalmente arrepentido por la muerte de JOHAN
ANDREY ZAPATA RIVERA, reconoce el daño moral y material que causó por lo cual
les pide perdón y ruega a Dios para que les de consuelo y promete nunca más
repetir esta acción”

Avisos como este han empezado a aparecer con frecuencia en la pagina de clasificados del periódico El Colombiano de Medellín. Son de paramilitares presos que, con este inusitado modo de pedir perdón a las familias de sus victimas, pretenden ganar beneficios de rebaja en sus penas. Para ello, además de publicar estos avisos, en ocasiones también pagan misas en las que los curas de parroquia leen a una feligresía impávida el aviso de marras. Después, los recibos de pago, tanto del clasificado como de la ceremonia religiosa, se envían al juzgado con la respectiva solicitud de rebaja. El costo de ambos no supera los sesenta mil pesos.

Cuando los leía no podía evitar preguntarme cual seria la reacción de los familiares, digamos por ejemplo, de Johan Andrey, al leer este tipo de avisos. Eso, claro, en el improbable evento de que lo hubiesen visto, en letra diminuta y perdido en la maraña de avisos judiciales y edictos de remate. Desconcierto? Ira? Se sentirían ofendidos o se considerarían realmente resarcidos en su aflicción?

Difícilmente, pienso yo, puede una persona normal entender el sentido de esta afrentosa manera de pedir perdón. Sin dar la cara, sin necesidad de pararse frente al ofendido y decirle, mirándolo a los ojos, que realmente siente vergüenza por haberle quitado la vida a su ser querido.

Pero, que nadie se sorprenda. Los avisos de perdón y arrepentimiento por periódico son el necesario resultado de un sector social desalmado e insensible, que busca formalizar de cualquier forma lo que en un principio se planeó con un propósito distinto. Cuando la necesidad de reconocer el delito y mostrar una contrición genuina de los victimarios se pervierte de esta manera y se pragmatiza bajo la búsqueda prioritaria un beneficio judicial, en realidad lo que se hace es restregar aun mas el limón en la herida de quien sufrió el daño por el crimen. Allí no hay resarcimiento para el que sufre ni muestra legitima de arrepentimiento por parte del ofensor. Es solo un triste y patético remedo de perdón.

No se a quien se le habrá ocurrido este exótico procedimiento. La ley, de seguro, no estipula este adefesio. Tampoco estoy seguro de su efectividad judicial, aunque en nuestro medio se ven unas cosas. Es probablemente el invento de algún golilla que, en su inventiva, ideó esta forma de perdón express para su defendido. Y, claro, como es fácil, no requiere dar la cara y es barato, pues quien puede negarse a pedir perdón de esa manera.

Se estremece uno ante la idea de que algún día nos toque ver avisos similares pagados por Tirofijo o por Mancuso, pidiéndonos perdón por décadas de asesinatos, secuestros, mutilados, despojos violentos, robos, etc., con letrica menuda en una refundida pagina de clasificados de un periódico dominical.

Aunque, seguramente, el mensaje real detrás del aviso es que la letra menuda es del mismo tamaño del alma de quien pide perdón de esa manera.

8.3.06

LAS PUTAS FARC

Me ha venido a la mente con insistencia, a raíz de los últimos hechos de orden público, la conocida anécdota que le escuché antes de su trágica muerte al siempre recordado humorista Jaime Garzón. Según contaba, en el tiempo en que se desempeñaba como alcalde local de Usme, recibió un oficio de su jefe inmediato requiriéndole para que enviara un informe urgente sobre el número de casas de cita o prostíbulos que se hallaran ubicadas en esa localidad. Transcurridas varias semanas sin recibir respuesta, el funcionario le reiteró a Garzón, vía telegrama, la misma petición, recordándole la urgencia de tener dichos datos. Como respuesta, genial y contundente, nuestro personaje le respondió por la misma vía: “Revisada minuciosamente la zona a mi cargo las únicas putas que encontré fueron las putas Farc. Punto”.

Y la expresión viene a cuento precisamente porque de las Farc y de sus tropelías es de lo único que se viene hablando en los últimos días. Ni siquiera el TLC ni la cercanía de las elecciones parlamentarias las desbancan de los titulares de prensa. Primero, fue el bombazo contra la Sijin en Cali, en el cual la guerrilla pulverizó a un humilde carretillero y a su nieto, a los que previamente contrató para llevar la bomba. Fueron los únicos muertos en esa ocasión.

Después, tuvimos los pasajeros de un vehiculo de servicio público, que fueron inmisericordemente acribillados a tiros por las Farc por atreverse a violar uno de sus peligrosos paros armados. Y, posteriormente, fue la masacre de varios concejales en el Huila. Mas de 23 muertos en veinte días. Todos inermes ciudadanos, todos ajenos al conflicto. Además, parálisis en el transporte de tres departamentos y gasoductos y torres de energía volados por doquier.

Aparte de la demencia asesina de la guerrilla, sobre lo cual no voy a llover sobre mojado, la cuestión es: ¿Cómo así? ¿Acaso no se nos viene diciendo por el gobierno de Álvaro Uribe que la llamada Seguridad Democrática tenía en vías de rendición a las Farc, o al menos, que estaban arrinconadas? ¿No era, entonces, la seguridad urbana y la recuperación de las carreteras fundamento indiscutible del reconocimiento popular de este gobierno, que mantienen en el curubito de las encuestas al mismo candidato-presidente?

Sí, ya se, que el terrorismo no es fácil de combatir. Sí, ya se, que dos o tres guerrilleros pueden fácilmente poner una bomba o montar un retén. Sí, ya sabemos todo eso. El gobierno, y no solo este, se ha encargado de recordárnoslo con bastante frecuencia. Pero ese discurso ya nos empieza a cansar, porque últimamente, la única respuesta a las masacres y desmanes de la guerrilla son discursos veintijulieros en los cuarteles o purgas militares. O ambas. Y nada más.

Nos parece que habiéndose cerrado, y parece que por un buen tiempo, la opción de la negociación tanto por el gobierno como por la guerrilla, la apuesta por la guerra no nos permite vislumbrar una solución ni a corto ni a mediano plazo a este conflicto que nos ahoga en sangre. Y, sobre todo, en sangre de civiles más que de los propios antagonistas directos. Las Farc muestran las uñas cada vez que les da la gana y la sensación ciudadana de que contra eso nada parece valer crece cada vez mas.

Esta no es una guerra barata. Nos cuesta a todos los colombianos cifras enormes del presupuesto nacional año por año, del cual se desplazan desde hace décadas los recursos de inversión social, tan necesarios y urgentes para mas de 22 millones de pobres, para alimentar los pertrechos que exige la dichosa guerra. Por eso, cuando después de tanto esfuerzo se nos dice, por un lado, que esta es la única salida y, por el otro, que vamos ganando los buenos, que somos mayoría, eso es cierto, lo justo es que los hechos empiecen a reemplazar los discursos. Pero, nada. Los logros, amplificados artificialmente por el manejo mediático, se ven minúsculos cuando suceden tragedias y masacres como las que aquí reseñamos.

Y vuelve el miedo, la zozobra, la incertidumbre. En definitiva, para el ciudadano común las promesas de pronta victoria militar se volvieron entelequia política y, lamentablemente, en ese descrédito viene siendo arrastrado el Ejército, cuya imagen pública siempre había sido altamente favorable. Ahora, el triste espectáculo de generales y oficiales defendiéndose del “fuego amigo” se volvió consuetudinario. Por eso, se nos antoja que la dirigencia militar vive ahora más pendiente del oficio que les da la baja que de las mismas balas de la guerrilla. Así, claro, no se puede.

De allí que, como en la anécdota de Garzón, lo que venimos viendo por todas partes, antes que soluciones a este desangre nacional, son a las putas Farc y sus delirantes tácticas de terror. Ni más ni menos.

1.3.06

CARTA DESDE IRAK

La periodista norteamericana (y tambien blogger, tengo entendido) Farnaz Fassihi envió esta carta a sus amigos el año anterior. Y aunque han pasado varios meses desde entonces, me parece que lo que alli narra, dadas las noticias que recibimos desde Irak todos los días, está vigente. Por tanto, aquí la reproducimos integra, con la seguridad de que brinda una extraordinaria visión de la azarosa realidad de ese país:

“Ser un corresponsal extranjero en Bagdad estos días es como estar bajo arresto domiciliario. Olvidad las razones que me empujaron hacia este trabajo: una oportunidad de ver mundo, explorar lo exótico, hacer nuevos amigos en tierras lejanas, conocer sus costumbres y contar historias que pudiesen cambiar las cosas.

Poco a poco, día tras día, permanecer en Irak ha echado por tierra todas esas razones. Estoy atrapada en casa. Sólo salgo cuando tengo una buena razón para hacerlo y una entrevista programada. Evito ir a las casas de la gente y jamás camino por la calle. No voy al supermercado, no puedo comer en restaurantes, no puedo comenzar una conversación con un desconocido, no puedo buscar historias, no puedo conducir nada que no sea un coche blindado, no puedo ir a los escenarios de las noticias, no puedo estar en un atasco, no puedo hablar inglés fuera de casa, no puedo viajar por las carreteras, no puedo decir que soy americana, no puedo rezagarme en los controles, no puedo tener curiosidad acerca de lo que la gente dice, hace o siente. No puedo y no puedo. Ya he tenido muchos avisos, incluyendo a un coche bomba que explotó tan cerca de nuestra casa que rompió todos los cristales. Ahora mismo mi mayor preocupación de cada día no es escribir la gran noticia sino permanecer viva y asegurarme de que nuestros empleados iraquíes tampoco mueran. En Bagdad, soy antes responsable de seguridad que reportera.

Es difícil establecer exactamente cuándo fue el punto de inflexión. ¿Fue en abril, cuando Faluya escapó del control de los estadounidenses? ¿Fue cuando Moqtada declaró la guerra al ejército estadounidense? ¿Fue cuando el barrio bagdadí de Ciudad al Sader, el hogar del diez por ciento de los iraquíes, se convirtió en un campo de batalla cada noche? ¿O fue cuando la resistencia empezó a extenderse de los grupúsculos aislados en el triangulo suní hasta incluir a la mayor parte de Irak? A pesar de las afirmaciones optimistas de George Bush, Irak sigue siendo un desastre. Si bajo Saddam era una amenaza “potencial”, bajo los estadounidenses se ha transformado en una amenaza inminente y activa, un gran fallo de política exterior que se convertirá en la maldición de los Estados Unidos durante las próximas décadas.

Los iraquíes llaman a este desastre “la situación.”. Cuando les pregunta cómo van las cosas, responden “la situación es muy mala”.

Lo que quieren decir con “la situación” es lo siguiente: el gobierno iraquí no controla la mayoría de las ciudades, varios coches bombas explotan cada día por todo el país matando e hiriendo a montones de personas inocentes, las carreteras se han vuelto impracticables, sembradas con cientos de minas y explosivos colocados para matar soldados estadounidenses, hay asesinatos, secuestros y decapitaciones. La situación básicamente significa que hay una sanguinaria guerra de guerrillas. En cuatro días, han muerto 110 personas y alrededor de 300 han sido heridas solamente en Bagdad. Las cifras son tan impactantes que el ministro de Sanidad –que hasta ahora estaba haciendo un ejercicio de transparencia informativa– ha dejado de hacerlas públicas.

La resistencia ahora ataca a los estadounidenses 87 veces al día.

Un amigo viajó ayer a través de una barriada chiíta, en Ciudad al Sader. Me dijo que había jóvenes a la vista de todos enterrando improvisados explosivos en las calles. Cavaban un agujero profundo en el asfalto, enterraban el explosivo, lo cubrían de tierra y ponían encima un neumático viejo o una lata de plástico para advertir a los vecinos de la trampa. Me contó también que la mayoría de las carreteras de Ciudad al Sader tienen una docena de minas cada pocos metros. Su coche tuvo que serpentear entre ellas para evitarlas. Escondidos detrás de cada muro, hay iraquíes enfadados, listos para detonar los explosivos tan pronto llegue un convoy estadounidense. Y esto es territorio chiíta, esa población que se supone que ama Estados Unidos por liberar Irak.

Para los periodistas, el punto de inflexión llegó con la ola de secuestros. Hasta hace dos semanas, nos sentíamos seguros en Bagdad porque los extranjeros estaban siendo secuestrados en las carreteras y autopistas entre las ciudades. Hasta que llego una llamada de teléfono frenética a las once de la noche de una periodista amiga mía contándome que dos italianas habían sido secuestradas en sus casas a plena luz del día. Después, los dos estadounidenses, que fueron decapitados esta semana, y el británico fueron raptados de sus casas en una zona residencial. Estaban proporcionando electricidad 24 horas al día para todo el bloque desde su generador para así ganar amigos. Los captores cogieron a uno de ellos a las seis de la mañana, cuando salía para encender el generador. Su cuerpo decapitado fue arrojado cerca del barrio.

La resistencia, nos dicen, está desbocada, sin signos de que vaya a calmarse. De hecho, es más fuerte, organizada y sofisticada cada día. Los distintos grupos de militantes del partido Baas, criminales, nacionalistas y terroristas de Al Qaeda están coordinados y colaboran entre sí.

Fui a una reunión de emergencia para los corresponsales extranjeros con los militares y la embajada para discutir sobre los secuestros. Nos dijeron que nuestro destino dependería de dónde nos encontrásemos en la cadena del secuestro en el momento en que se supiese que habíamos desaparecido. Así es como funciona: una banda de criminales te secuestra y te vende a la resistencia Baas de Faluya, que después te vende a Al Qaeda. En cada turno, dinero y armas fluyen desde Al Qaeda a los militantes de Baas y a los criminales. Mi amigo Georges, el periodista francés secuestrado en la carretera de Nayaf, lleva desaparecido un mes sin una sola noticia sobre su posible liberación o si está aún vivo siquiera.

¿Cuál es la última esperanza estadounidense para una salida rápida? La policía iraquí y las unidades de la Guardia Nacional en la que gastamos miles de millones de dólares para entrenarlos. Los policías están siendo asesinados por docenas cada día –ya van unos 700 muertos hasta la fecha– y la resistencia se está infiltrando entre sus cargos. El problema es tan serio que el ejército se ha gastado seis millones de dólares en sobornar a 30.000 policías que acaban de terminar su entrenamiento para librarse de ellos sin hacer ruido.

Y sobre la reconstrucción: primero, es tan inseguro para los extranjeros trabajar aquí que la gran mayoría de los proyectos están estancados. Después de dos años, de los 18.000 millones de dólares que el Congreso destinó a la reconstrucción de Irak, sólo se han gastado unos 1.000 millones y una buena parte del dinero ha sido reasignada para mejorar la seguridad, un signo de hasta qué punto van las cosas mal.

¿Y los sueños de petróleo? La resistencia interrumpe de forma rutinaria la producción y como resultado de los sabotajes, el precio del petróleo ha alcanzado el récord de 49 dólares por barril. ¿A quién benefició exactamente esta guerra? ¿Mereció la pena? ¿Estamos más seguros ahora con Saddam encerrado y Al Qaeda campando a sus anchas por Irak?

Los iraquíes dicen que gracias a Estados Unidos han conseguido libertad a cambio de inseguridad. ¿Saben qué? Ellos dicen que cambiarían la seguridad por la libertad en cualquier momento, incluso si eso significa una dictadura.

Escuché a un iraquí culto que si a Saddam Hussein le dejaran presentarse para las elecciones ganaría por mayoría absoluta. Esto es realmente triste.
Esta semana fui a ver a un erudito iraquí para hablar sobre las elecciones. Ha estado intentando educar a la población de la importancia de votar. Él dice: “El presidente Bush quería convertir Irak en una democracia que fuese un ejemplo para el Oriente Medio. Olvidaos de la democracia, olvidaos de ser un modelo para la región, tenemos que salvar Irak antes de que todo esté perdido”.

Uno puede argumentar que Irak ya está perdido. Para los que estamos aquí, a pie de calle, es difícil de imaginar qué nada pueda salvarlo de esta creciente espiral de violencia. Como resultado de los errores de Estados Unidos, el genio del terrorismo, caos y mutilación se ha escapado en este país y ahora no se puede devolver a la botella.

El gobierno iraquí habla de elecciones en tres meses, mientras la mitad del país continúa siendo zona prohibida, fuera de las manos del gobierno y de los estadounidenses y lejos del alcance de los periodistas. En la otra mitad, el desencanto de la población es demasiado terrorífico como para dejarse ver por las oficinas electorales. Los suníes ya han dicho que piensan boicotear las elecciones, dejando la puerta abierta a un gobierno polarizado de kurdos y chiítas que no será considerado legítimo y muy probablemente llevará al país a una guerra civil.

Le pregunté a un ingeniero de 29 años si él y su familia iban a participar en las elecciones, ya que es la primera vez que los iraquíes podrán de alguna manera elegir su destino. Su respuesta se resume así: “¿Ir, votar y correr el riesgo de que te vuelen en pedazos o que te sigan los insurgentes y que te maten por colaborar con los estadounidenses? ¿Para qué? ¿Para practicar la democracia? ¿Estás bromeando?”

28.2.06

OPINIÓN/ LOS MUERTOS PERDIDOS

Debo confesar, de entrada, que las estadísticas oficiales me producen instintiva desconfianza. Muchos más cuando se refieren a asuntos de mortalidad y seguridad ciudadana. Por eso, parafraseando a Pascal (creo), diría que las estadísticas del Gobierno en esa materia, en la medida en que son ciertas, no tiene que ver con la realidad y, en cuanto tienen que ver con la realidad, no son ciertas.

Ese es el caso precisamente de las estadísticas sobre disminución de los índices de mortalidad violenta en el país y en Cali, que desde hace algunas semanas vienen dando bandazos de tal naturaleza que, a estas alturas, andan embolatados algo así como 3.500 muertos, refundidos en la maraña de las cifras que manejan diversos organismos estatales.

El asunto es así: El periódico El Tiempo publicó el 3 de enero de este año un informe según el cual la Policía reportaba 637 asesinatos menos que el 2004, pasándose de 2.402 muertes violentas a 1.765. Las cifras del Observatorio Social de la Alcaldía arrojaban una reducción de 588 casos. El secretario de Gobierno de Cali, Miguel Yusty, aseguraba con rostro extasiado que la ciudad había bajado a la mitad el número de muertos diarios y que la tasa de homicidios estaría en 48 casos por cada 100 mil personas. El júbilo inmortal era comprensible: Esta era, por mucho, la única noticia buena en el gobierno de Apolinar Salcedo.

El día 6 de enero el mismo periódico El Tiempo reseñaba el informe de Medicina Legal en el que se afirmaba que en el 2.005 se habrían registrado en el país 14.503 casos de muertes violentas, equivalente a un promedio de 40 diarias. Dicha cifra implicaba una reducción de 23 por ciento (4.385 sucesos) con relación al 2004, cuando se contabilizaron 18.888 muertes violentas. En el 2003 se presentaron 22.199; en el 2002, 28.534, y en el 2001, 27.685, aseguraba el mismo informe.

Fresca aun la tinta de la citada noticia, el día 11 de enero El Tiempo sorprendentemente publica un nuevo informe que apaga de un manguerazo el optimismo oficial sobre la materia. En efecto, según el Centro de Investigaciones Criminológicas de la Policía (CIC) la cifra de muertes violentas fue de 18.096, es decir, algo así como 3.590 mas que los reportados por Medicina Legal.

Esta nueva estadística implicaría, claro, un replanteamiento de los porcentajes de la pregonada reducción de homicidios con relación al 2004, pues mientras Medicina Legal aseguraba que la disminución fue del 23 por ciento, al pasar de 18.888 asesinatos a 14.503, la Policía afirmaba que esta solo alcanzó el 10,4 por ciento: de 20.208 a 18.096. Por ende, también varía la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes. La Policía Nacional dicen que es 39 y Medicina Legal, 31,5.

Aquí en Cali, por supuesto, el brinco fue tremendo. Que como así, que no puede ser, que no es posible, etc. El caso es que para esta ciudad, mientras el Instituto de Medicina Legal señalaba una tasa de homicidios de 127,8 muertes violentas por cada 100.000 habitantes en el 2005, el Instituto Cisalva (que es una institución académica, valga la pena anotar) indicó que fue de 87. Es, como puede verse, una diferencia sustancial. La Alcaldía, ni boba que fuera, se inclinó por defender la segunda cifra.

En este rifirrafe de cifras y mas cifras lo único claro es que no hay a quien creerle. Medicina Legal asegura que sus cifras son mas precisas, porque, por ejemplo, mientras la Policía puede reportar una muerte como consecuencia de un accidente de transito, la autopsia puede revelar que fue un homicidio. Debo aclarar que se me hace muy difícil tragarme semejante cosa porque no entiendo como un tipo espichado por un camión viene a resultar después de la necropsia como un homicidio distinto al culposo en accidente de transito. Además, tampoco entiendo eso en que varía la cifra, pues muerte natural no es. ¿O sí?

Lo que sí viene pasando desde hace algún tiempo es que los organismos oficiales, embarcados en una frenética competencia de cifras y guarismos, tratan de cuadrar caja con refinamientos y filtros rebuscados en los números de muertes que reportan. Todo, por cuenta de mostrar resultados por eficiencia en su labor que, puestos en la realidad, sabemos que no son tales. En Cali, valga por caso, si al muñeco lo secuestraron y lo mataron en la ciudad pero lo botaron en Jamundí, que pena, pero ese muerto es de ellos y no de nosotros. Así, claro, cualquier cifra disminuye, porque también si el muerto era de otros lares pero llegó herido y aquí se murió, también lo eliminan de la cifra oficial de la ciudad, pero termina sin ubicación de ninguna clase. Total, el muerto casi nunca protesta.

La causa principal de estas incoherencias estadísticas, por mas retórica que le quieran echar, radica exclusivamente en que son las mismas entidades ofíciales que deben mostrar resultados sobre la materia (Policía, Secretaria de Gobierno, etc.) las encargadas de llevar las cuentas. El resultado es obvio. Entra más peluqueadas resulten las cifras, mas logros se obtienen para darse falsas ínfulas los burócratas de turno. Lo grave es que más allá del problema de imagen de una administración, tenemos la tremenda desconfianza que suscitan estas imprecisiones, incrementada por el hecho de que, al final, nadie aclara nada y todo queda de ese tamaño.

Por eso creo saber que se hicieron los 3.500 muertos extraviados. Resulta que en ese intenso trasteo de difuntos entre entidades se les refundieron, pues, como en todo trasteo, algo se pierde. La pregunta es: ¿Son muertos reales? ¿Se murieron de verdad, los velaron, los lloraron, los metieron en ataúd y los enterraron? ¿O se los inventó algún ignoto digitador trasnochado? ¿Quien puede aclararnos el entuerto? Nadie, según parece, pues aquietado el debate nadie volvió a decir esta boca es mía. Y como los perdidos están muertos, el silencio es sepulcral.

De todas formas, sí aparecen, hagan cualquier cosa con ellos: Un balotto, extradítenlos, repártanlos entre los municipios con menos de 5 muertos al año o algo así. Pero, por favor, no los manden para Cali que por acá, con los que tenemos a diario, hay mas que suficientes.

22.2.06

OPINIÓNAY, DEJE ASÍ

El comediante Andres López, dentro de todas las expresiones y dichos con los que matiza su genial monologo “La Pelota de Letras”, tiene uno que me llamó poderosamente la atención, no tanto por su hilaridad, sino por ser concluyente reflejo de la actitud con que muchos de los protagonistas de la realidad nacional asumen su papel: “Ay, deje así”.

Esta frase, cortica pero punzante, es símbolo de la clásica posición de todos aquellos que, en un lado u otro de los hechos, acosados, cansados o simplemente hastiados, no le ven otra salida a los embrollos que arman o en que se meten que declarar, a voz en cuello: “Ay, sabe qué, deje así”.

Veamos algunos ejemplos recientes:

· El Alto Comisionado Luís Carlos Restrepo, primero como ventrílocuo y después personalmente, declaró a los cuatro vientos que sabia que el candidato liberal Rafael Pardo estaba tratando de aliarse con las Farc en contra del gobierno. Armado el coge coge, el asunto resultó ser una pifia monumental y se desinfló tan rápidamente que el presidente Álvaro Uribe solo alcanzó a decir algo como esto: Ay, sabe qué, dejen así, mijiticos, que Pardito perdone tanta molestia, pero fue sin querer queriendo, miren que a Luís Carlos, tan trabajador, lo cogieron cansadito, así que, mi doctor Pardo, porque no se viene a desayunar a Palacio pa’ que dejemos así, si?

· A Rocío y a Eleonora, citicas ellas, las echaron como a perros apestados de las huestes uribistas, que dizque por paracas. Si no hubiera sido por eso, quien se hubiera imaginado tal cosa. Igualmente, echaron a otros por lo mismo, no solo los uribistas sino también los godos y los liberales. Sin embargo, ante la seria posibilidad de que a ese paso se quedaran sin candidatos, y posiblemente también sin plata para las campañas, las purgas pararon. Así que me parece oír que los dirigentes de estos partidos dicen algo como esto: Ay, deje así, sí, ya echamos a unos, no los vamos a echar a todos, pobrecitos, con todo lo que han gastado hasta ahora y lo que falta, así que, insistimos, deje así, sí?

· Los gringos, acusados de ser los autores tras bambalinas de estas purgas, se apresuraron a declarar que ellos ni de fundas se meten en los asuntos internos de Colombia, que de donde sacaron eso, que elijan a los que quieran, que ellos nada que ver. Por eso, su comunicado desde Washington pareció decir esto: Ay, dejar así, que ser esa vaina maluca de meternos en esos líos, nosotros respetar asuntos internos de Colombia, si no creer, preguntarle a los iraquíes, así que mejor dejar así, sí?

· Antonio Na… barro (como dice Marsares) salió en todos los noticieros, cariacontecido, con el cuento chimbo de su renuncia a la candidatura presidencial por el Polo, dizque para que se consolidara la unión entre sus partidarios, alborotados por la purga que también armó Gustavo Petro para quedarse encabezando lista. Después, calmadas las aguas, sin mayor pudor apareció diciendo que lo había pensado y que volvía a ser candidato. Entre líneas, lo que quiso decir fue algo así como esto: Ay, deje así, no ve que el pagtido me necesita, que hasta Petlo me pidió que volgviera, entonces no tengo otla salida que volvel, así que mejog, deje así, sí?

· Doña Gata, dueña y señora de vidas y haciendas en la Costa, apareció de pronto rodeada de policías en plena Fiscalía, acusada, ella tan rica, de robarse millones del erario publico. Pero ella, muy felina, empezó a regar la bola por allí que le había deslizado 200 milloncitos, ay, muchachos, a la campaña uribista, lo cual resultó siendo cierto, con la salvedad de que en ese tiempo la Gata era buena gente, pero no tanto como cuando se tomó la foto con Gaviria y también le dio sus buenos pesos. Con el verraco susto de que la señora de marras siga soltando la lengua y revelando mas cositas malucas, varios de los citados salieron a decir algo como esto: URIBE: Ay, muchachos, dejen así, miren que la patria esta primero que todo, a mi la Gatica no me dio sino una platica, poquita eso si, pero es que en ese tiempo ella era lo mas de formalita, así que, mejor dejen así, sí? JOSÉ OBDULIO: Ay, deje así, mire que ponerse a torear eso ahora, si nosotros recibimos la platica pero por hacerle el favor a la señora, porque no la necesitábamos, eso sí, la esculcamos a mas no poder pero venía limpiecita, así que ahora no vengan con vainas, mejor, deje así, sí? GAVIRIA: Jiijiiiijiiiii, ay, deje así, si eso fue hace quince años, eso ya no vale, además yo ni me acuerdo, así que, deje así, sí? LA GATA: Que deje así? Las gue...

· Las Farc tienen secuestrados desde hace como ocho años a varios policías, dizque para canjearlos. De los pobres nadie se acuerda y solo salen a los reflectores cuando ya son cadáveres. Son secuestrados estrato 1, porque los de estrato 4, que los hay, sí señores, tienen prensa, políticos amigos, embajadores y hasta presidentes extranjeros que meten el hombro para rescatarlos. ¿Y los tombos? Que va, las Farc los tienen haciendo el cursillo de aprender a aguantar hambre, solo que cuando ya casi aprenden, precisamente ahí se les mueren de hambre y de enfermedad. Ahora, ni muertos siquiera aparecen. Y la guerrilla, con su elocuente silencio, parecen decir: Ay, deje así, que tanta vaina por un muertico, y a nosotros nos matan también la gente y ¿qué?, nada decimos, así que, deje así, sí?

· A Angelino Garzón le aparecieron jugosas donaciones en su pasada campaña a la Gobernación del Valle, realizadas por Raúl Grajales, líder del clan de los Grajales, de los que todos por acá sabemos, desde hace años, que tienen fuertes vínculos con el narcotráfico y el lavado de activos. También se sabe que los mismos Grajales patrocinaron varias de las campañas políticas de Navarro Wolf en el pasado. Pero, claro, el único que no lo sabía era Angelino, citico él. Lo que sí sabía era que el narco de marras era un reconocido e importante empresario. Igualito que la Gata. Por eso, ahora sale a decir algo como esto: Ay, deje así, que ese señor era muy formal hace tres años, a mi nadie me dijo que era torcido ni narco, lo importante es que la platica era capital vallecaucano, por eso ahora que me doy cuenta solo les puedo decir que, mejor, sabe qué, deje así, sí?

Y, bueno, convencidos de que por ahora lo mejor es dejar así, porque a todos en general les parece mejor dejar así, pues diremos: Ay, sí, mejor deje así, si?

LA CASA VACIA

La casa yace, yace sin remedio, fantasma de sí misma, yace, yace, la casa pasa por sus vidrios rotos, penetra al comedor que está hec...