21.8.09
19.8.09
GENÉTICA DE ESPEJO
El hombre y el niño se sentaron en una de las sillas vacías de la sala de recibo. Permanecieron en silencio un rato. Unos minutos después, el hombre se levantó y le dijo a la enfermera la razón de su visita. Ella lo miró con azoramiento: No sabía cómo responder a la solicitud del hombre. Pero el insistió.
La mujer vaciló unos segundos, pero después se decidió y entró al consultorio médico con gesto tímido. El médico de turno la miró inquisitivamente.
- Doctor, que pena, pero afuera hay un señor que necesita hablar con Ud.
- Es una consulta? – pregunto el médico.
- Bueno, no precisamente… - respondió la enfermera.
Y le contó que el hombre sospechaba que su mujer le era infiel y que necesitaba alguna prueba medica urgente que le confirmara que el niño que estaba con él era su hijo.
El médico, acostumbrado a lo más impensado, reflexionó un rato. Después, se asomó con disimulo a la sala de recibo y observó por algunos minutos al hombre y al niño que, sentados, esperaban. Una idea le cruzó la mente. Le ordenó a la enfermera:
- Dígale que pase al consultorio. Y vaya al baño, me descuelga el espejo y me lo lleva.
La mujer, aunque intrigada, obedeció. Mientras el hombre y el niño entraban al consultorio, fue presurosa por el espejo.
El médico entró al consultorio, saludó al hombre y miró al niño con atención mientras preguntaba por la razón de la consulta. El hombre le repitió lo que ya le había dicho a la enfermera.
- Hágame un examen a mí y al niño, dotoj, pa salij de esta duda tan verraca…
El médico fingió pensar unos minutos. Al llegar la enfermera con el espejo, le dijo al hombre:
- Bueno, te voy a hacer la mejor prueba médica que se ha inventado para saber si un hijo es o no es de uno. Se llama “Genética de Espejo”. De acuerdo?
El hombre asintió con la cabeza. El niño miraba con curiosidad la escena. El médico, después de pedirle a la enfermera que saliera, le ordenó al paciente:
- Quiero que te quités la ropa y también se la quitás al niño.
El hombre obedeció.
- Ahora, quiero que te pares frente al espejo y te veas muy bien. Ok.
El hombre, en silencio, se paró frente al espejo que se hallaba recostado en la pared. Y se miró por un largo rato. El médico le volvió a ordenar:
- Bueno, ahora quiero que te parés frente al niño y lo veas fijamente, y me vas diciendo si todo lo que te viste en el espejo, se parece: los ojos, la nariz, las orejas, la boca…, me entendiste?
- Si, dotoj…
Y el hombre, parado frente al niño, ambos desnudos, empezó a recitar: Los ojos, si se parecen; la nariz, si, dotoj, se parece bastante; las orejas, también se parecen… Y continuó así por un buen rato. Mientras tanto, el médico, muy serio, anotaba algo en su libreta.
Cuando terminó, el médico les ordenó que se vistieran y que fueran a su oficina para darle el resultado del “examen”. Después, el hombre y el niño se sentaron frente al escritorio del médico y esperaron en silencio:
- Bueno, después de hacerte este examen se puede determinar que existe un 87% de similitud genética entre ustedes dos. Eso quiere decir, en otras palabras, que este niño es hijo tuyo, no hay duda…
El hombre, entonces, sonrió de oreja a oreja. Abrazó al niño y se levantó tendiéndole la mano al médico. Se la apretó y le agradeció una y otra vez:
- No se imagina, dotoj, la tranquilidad tan verraca que me ha dado, con ese examen de gene … qué, dotoj?
- Genética de espejo.
- Eso mijmo, dotoj, graciaj, mucha graciaj…
El médico los acompañó hasta la puerta del puesto de salud y los vio desaparecer por la calle única y polvorienta del pueblo. El hombre se veía contento y el niño, tranquilo. Después volvió a su escritorio, se sentó y revisó lo que había anotado en su libreta: “A veces, una mentira que te hace feliz es mejor que una verdad que te amarga.”. Eso mismo, pensó.
LA CASA VACÍA
fantasma de sí misma, yace, yace,
la casa pasa por sus vidrios rotos,
penetra al comedor que está hecho trizas,
anida en las paredes desplomadas
18.8.09
DE LADRONES Y BABILLAS
Se escucha por toda la ciudad como el zumbido molesto y amenazante de un zancudo: Inseguridad, robos callejeros, asaltos aquí y allá… Es una reincidente letanía que en Cali parece no acabar nunca.
Lo escuche de mi papá, renegando por los parlantes de su carro, robados a plena luz del día al frente de la casa. También de la jovencita que me sacaba unas fotocopias en el norte mientras le contaba a su compañera de trabajo como le robaron el celular un par tipos en moto, uno de ellos armado. Y de mi vecino, asaltado a las 3 de la tarde en las puertas de Unicentro.
Y uno escucha el zumbido también molesto de las explicaciones y justificaciones, o del Alcalde, pidiéndonos paciencia y comprensión, pero ofreciendo poco o nada para mejorar la situación, o del jefe policial, prácticamente diciendo lo mismo o recitando unas estadísticas que increíblemente hablan de la disminución de los delitos violentos cuando en la calle la realidad es otra.
Qué hacemos? Cuidarnos nosotros mismos de dar papaya, que es prácticamente todo el tiempo. O reducirnos a vivir enclaustrados y vigilados en los ghettos en que se han convertido nuestras casas. Eso sí, temiendo que en cualquier momento nada de esto sirva y quedemos convertidos en algunos de esos números siniestros de la inseguridad que en Cali no da tregua.
Por eso recordaba el incidente del año pasado en Univalle, sede Meléndez, cuando un par de ladronzuelos cometieron alguna de sus fechorías contra algunos de los estudiantes de ese lugar. Detectados por la masa estudiantil, fueron perseguidos y uno de ellos, arrinconado por la turba –que aunque educada, no deja de ser turba-, fue prácticamente obligado a lanzarse a las aguas turbias del lago enclavado en la zona verde del campus.
Allí, el ladrón, acorralado entre la masa vociferante que al borde del lago se lo quería comer vivo, se veía indeciso entre seguir en su imposible escape fluvial o entregarse a sus perseguidores. Pero la decisión al final la tomó, como puede verse en el video de abajo, la cría de cocodrilo o babilla que vivía plácidamente por entonces en el lago, que ante la súbita invasión de su hábitat, la emprendió a dentelladas contra el intruso, ejerciendo así inesperada justicia contra el caco.
Moraleja: Contra el hampa, es mejor babilla presente y mordiente que policía ausente.
LA CASA VACIA
La casa yace, yace sin remedio, fantasma de sí misma, yace, yace, la casa pasa por sus vidrios rotos, penetra al comedor que está hec...
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No sé ustedes, pero yo vengo viendo y leyendo desde hace algún tiempo diversos artículos y comentarios -nacidos en el mismo seno de los gran...
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... sino que para m ico vamos” dice un conocido refrán de estas tierras. Y me viene como anillo al dedo para iniciar estas líneas sobre un ...
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"Las tumbas son pa´los muertos y de muerto no tengo na´..." Las Tumbas, ISMAEL RIVERA Me gusta hablar con Guille. Bueno, me gusta...
