18.10.05
14.10.05
LA DECEPCION COLOMBIA

Y tocó escribir sobre la Selección. No tanto para sumarse al coro de los indignados o los resignados, que son mayoría, sino para intentar ejercer un mínimo desahogo de esta inevitable sensación de vergüenza y desolación que produce el hecho de que nos hayamos eliminado nosotros mismos.
Parece increíble. O mejor, es increíble, que cuatro años después estuviera uno frente al televisor viviendo exactamente la misma situación: Ganarle de visitante al difícil Paraguay para nada, sumándole la indignación de quedarnos esperando una ayuda de los argentinos, que obviamente nunca llegó. Por favor! Se que a todos nos quedó la impresión de estar inmersos en un absurdo deja vu, que amenaza con repetirse hacia la eternidad si no pasa algo.
Pero, ¿que puede pasar? Nada, seguramente. Porque sencillamente, en el fútbol como en el país, pasa de todo para que no pase nada. Como parte del sainete las reacciones de toda clase aparecen por punta y punta. Los periodistas deportivos, esos campeones de los pronósticos y los análisis después de los partidos, hablan del fin de una era, del replanteamiento táctico, de las roscas, etc. O sea, las mismas vainas que hablaron hace cuatro años. Los jugadores y los técnicos hablan, cómo no, de la responsabilidad que asumen. Me gustaría oírlos decir lo mismo si dejarse eliminar de esa forma tan miserable tuviera pena de cárcel o, por lo menos, una jugosa multa o un buen juetazo en el trasero, como en la legislación indígena. Pero, que va.
Dejando de lado todos estos lugares comunes, se pregunta este humilde hincha: Y de los dirigentes, ¿qué? Porque ya sabemos que al técnico y a la mayoría de los jugadores les llegó la hora de salir de la Selección. Sin embargo, de esta mafia de personajes dedicados a vivir del fútbol nacional, nadie dice mayor cosa, aunque algunas voces empiezan a levantarse. Es el colmo que estos señores, que nos han llevado de fracaso en fracaso, dándonos contentillo con triunfos pírricos o con laureles marginales, pasen siempre agachados. Son intocables?
No creo que exista ninguna empresa que se aguante a un directivo que maneje el negocio con la ineptitud y la ineficacia con que estos personajes han manejado el fútbol nacional, y en especial, la Selección Colombia. Hace rato estarían en la calle. Pero por cosas que el común de los mortales no logramos entender los directivos del fútbol sobreviven tozudamente a cuanto fracaso ha sucedido. Y no es que el Gobierno no haya intentado meterle mano a la cosa. Pastrana quiso intervenir, pero le fue peor que con las Farc. Una ley que se propuso en el Congreso para meterlos en cintura quedó más hundida que el Titanic. No obstante, dada la forma como el Estado maneja mucho de sus asuntos, a lo mejor nos hemos salvado de una debacle peor. Y así han seguido las cosas.
En mi concepto, el error en la estrategia que se ha seguido contra estos señores está en que siempre termina hablándose de la plata y de los libros de contabilidad, como si allí estuviera el quid del asunto. Todos sabemos que un libro de contabilidad es la cosa más fácil de manipular o falsear. Por tanto, las cuentas de estos personajes, salvo por algún ocasional desliz, como el asunto de las boletas del mundial pasado (recuerdan?), son impolutas, y seguirán siéndolo. En esas materias ellos son campeones mundiales invictos. Además, el asunto de las transacciones en la venta de jugadores y otros temas relacionados es uno de los secretos mejor guardados del mundo y la FIFA, esa Cosa Nostra del fútbol internacional, ha sido celosa guardiana de tan vitales intereses. Dentro de sus estatutos existen cláusulas supranacionales que la habilitan para excluir al país cuyas autoridades se atrevan a intervenir en tales asuntos. Palabras mas, palabras menos, puro y físico chantaje.
Volviendo al asunto, cómo, entonces, sacar de una buena vez a toda casta de “dirigentes” del fútbol para intentar al menos un manejo distinto del que hemos venido padeciendo? No lo se, pero me resulta muy difícil aceptar la idea de que en este país, de tanta incontinencia jurídica, no existan o no puedan llegar a existir la forma de deshacernos de estas improductivas lacras. Si es del caso, que se declare el asunto como de interés nacional o que se aproveche la huelga de futbolistas con que nos amenazan por estos días, para hacer una huelga de hinchas, a ver si por ese lado se logra remover esa vetusta pero imperturbable maquinaria. Se escuchan sugerencias.
Mientras tanto, digamos que Ecuador es Colombia en el Mundial. ¡Ecuador vive, carajo!
12.10.05
8.10.05
ORTOGRAFÍA SUBVERSIVA


En tal sentido, el autor de este blog ha tenido acceso, en exclusiva, al siguiente comunicado emitido por la dirigencia subversiva a todos sus frentes en el país:
“Desde las montañas de Colomvia,
Enero de 2.005
"Cordial y rebolucionario saludo a todos los combatientes del pueblo de Colomvia:
"El Secretariado General de las FARC, en reunión hurgente celebrada la última semana del año anterior, decidió trasar las siguientes directibas obligatorias para todos los frentes rebolucionarios de nuestra organisación:
"Se hace necesario conbatir al enemigo burgues y a las oscuras fuersas oligarquicas que lo respaldan también desde un plano ideolojico. Por esa razón, en el análisis dialeptico materialista de las dibersas formas de lucha rebolucionaria planteada por nuestra organisación, hemos deteptado que las clases oligárquicas bienen planteando una forma de dominación ideolojica a través del uso de la llamada “hortografía”, con la cual sojusgan al pueblo obligándolo a usarla en todos sus escritos. Incluso hemos llegado a saber que hasta a los niños de las clases humildes los han idiotisado al coasionarlos a usar las llamadas “reglas de hortografía”, creadas por los ideólogos burgueses pa labarles el cerebro y no permitir su libre y lejitima ezpresión escrita.
"Compañeros rebolucionarios y combatientes: Debemos ganar también la batalla ideolójica contra la oligarquía opresora. Por eso debemos dar ejemplo. De esta manera, a partir del 1º de enero de este año se declara como objetibo militar la hortografía en todas sus formas. Nos hemos fijado la meta que en el plazo de dos años, en todo caso, antes de que el dictador Álbaro Uribe termine su mandato, todas las reglas ortográficas deberán estar destruidas o, por lo menos, amenasadas.
"Empesaremos por el uso de la “v”, que ha sido infiltrada por el enemigo inperialista en nuestra propias filas. No permitiremos que sobrebiba ninguna “v”, la cual, una bez eliminada, deberá ser reenplazada por la “b”, que es más autótona y mas propia de la indiosincrasia de nuestro pueblo, porque con ella se escribe bruto, bobo, burdo y demás expresiones de origen popular. Después se les daran instrusiones sobre otras letras de origen burgués.
"De acuerdo con estas instrusiones, el compañero combatiente de cualquier rango que sea sorprendido usando la citada letra esta le será decomisada de inmediato, y se le seguirá juicio rebolucionario. A partir de la fecha todos los nombres y apellidos que lleven la citada letra serán cambiados de inmediato, a escepción del pertenesiente al camarada Manuel Marulanda, que seguirá llevando el apellido Belez, por cuestiones tácticas de ocultamiento ante el enemigo.
"En todas las consinas escritas después de cualquier incurción rebolucionaria contra el enemigo deberá suprimirse la letra declarada como enemiga de las clases populares, la cual será remplazada por la “b” rebolucionaria. Para este efepto emos encargado a nuestros compañeros en Europa para que nos consigan esprays de pintura especial, que ya bienen programados para escribir las consinas sin la citada letra.
"Camaradas: No desmayemos. El triunfo está cerca. Biban las Farc. Biba la lucha rebolucionaria.
Secretariado General.”
3.10.05
LOS TITIRITEROS
Escrita hace ya varias décadas, en medio del fragor de las luchas universitarias de los años 70, si mi memoria no me falla, se basa en un hecho similar ocurrido en Cali en aquella época. Narra, con el desfachatado estilo del autor y desde las perspectivas enfrentadas de quienes, por un lado, pretendían crear un mártir que sirviera de icono de la lucha revolucionaria estudiantil y, por el otro, los que señalaban al muerto como un peligroso delincuente, como la información sobre el hecho y, en especial, sobre la personalidad del estudiante asesinado, se manipula al extremo para desinformar y para ganar adeptos en pro o en contra de las recalcitrante opiniones de los bandos enfrentados. Detrás de esa muerte, un invisible titiritero manipulaba los hilos siniestros de la mentira para ocultar la verdad a favor de un propósito que para cada uno era suficiente justificación.
En Popayán, hacia finales de los 70 también recuerdo el asesinato, a manos supuestamente del Ejército, del estudiante Tuto González, hermano del ex ministro Camilo González, actual y prominente figura intelectual de la izquierda. En su tiempo, el nombre de Tuto sirvió de bandera de protesta en cuanto mitin universitario se celebraba y su nombre, a punta de graffitis y volantes, se volvió famoso, convirtiéndose en una especie de leyenda que todavía se recuerda en esos lares. Sin embargo, sobre la forma y la autoría exacta de su muerte nunca nada se supo. ¿Para qué? A unos les servia su muerte como martirio, por lo que el responsable era el Estado opresor. Y al Estado no le convenía llegar al fondo del asunto para no darles más argumentos a sus opositores, siendo que todo parecía indicar que sí fueron militares los autores del asesinato. Por ende, convenientemente la nebulosa del tiempo sepultó el hecho en el olvido, a excepción de su familia, que seguramente lo recuerdan como hijo o hermano, no como mártir.
Ahora, el debate en Cali se ha centrado sobre la responsabilidad o no de la Policía, a través del ESMAD, en el homic
idio de este joven. Mientras casi todo el estamento universitario, respaldado por el Gobernador del Valle, señala que las fuerzas policiales sí entraron a la sede de la Universidad, ubicadas en el sur de la ciudad, el comandante de esta institución niega esa circunstancia. Este último aduce que no existe evidencia alguna al respecto y que las autoridades universitarias se basan para su señalamiento en testimonios dudosos. Obviamente, también niega de entrada la posibilidad que haya sido una bala oficial la que segó la vida de Johny Silva, pues afirma que los miembros de la fuerza antimotines no acuden armados con armas de fuego a reprimir escaramuzas como las del pasado 22 de septiembre.Sobre esta situación publicamos aquí dos
fotografías, aparentemente tomadas el día de los hechos, en donde se ve claramente a la Policía dentro del predio universitario. Incluso, en la página donde se publicaron, aparece una fotografía más, prácticamente en primer plano, del estudiante muerto, cuyo rostro se aprecia bañado en sangre. Curiosamente estas fotografías no han aparecido publicadas en los medios de comunicación, siendo que, al menos en principio, son piezas probatorias importantes en el esclarecimiento de esta grave situación.Lo que llama la atención es la posición de la Policía que, a través de su comandante en Cali, coronel Gómez Méndez, niega rotundamente el ingreso a la universidad, pero que plantea, a su vez, una interesante disyuntiva: Y sí la fuerza policial entró, que podía impedir jurídica o legalmente que lo hiciera, siendo que a esta institución le está otorgada la función de reprimir el delito en cualquier lugar del territorio nacional y que la llamada autonomía universitaria no exime a las universidades de la aplicación de la autoridad en esta materia. La aclaración se hace porque existe en el ambiente la creencia de que si la Policía entró ilegalmente a la Universidad eso automáticamente la convierte en responsable de la muerte del estudiante, lo cual no es necesariamente cierto.
En principio, podría caberle razón al comandante policial. La Constitución le otorga a las autoridades policiales la función de reprimir el delito a lo largo y ancho del territorio nacional, función dentro de la cual puede, en los casos de flagrancia, capturar personas y allanar inmuebles sin previa orden judicial. Y de esta jurisdicción no están eximidas, que sepamos, las universidades, por mas autónomas que se declaren en la misma Carta Fundamental. De esta forma, si un grupo de vándalos, que pueden o no ser estudiantes universitarios, se dedican a dañar automóviles y apedrear edificios en plena vía publica, en ejercicio de un supuesto derecho a protestar violentamente contra algo o alguien (el TLC, en este caso), no se puede aceptar que después de los desmanes corran a cobijarse en los predios de la universidad como si este fuera un territorio blindado contra la acción legítima de la fuerza publica. En tales casos, el operativo policial se encuentra respaldado en el contexto del derecho y la ley.
Pero el hecho de que la Policía esté amparada por la ley para reprimir una asonada estudiantil, no la habilita para emplear una fuerza excesiva y letal, que resulte en daños graves en la integridad física de los involucrados, o en su muerte. La mayoría de los países tienen como norma dotar a sus fuerzas policivas de elementos coercitivos, tales como balas de goma, chorros de agua y gases lacrimógenos, para efectos de reprimir protestas y mítines callejeros. Por tanto, a un operativo de esta clase no puede acudir la Policía dotada con armas de fuego. Y aunque es probable que en el curso de las acciones se presenten ataques armados contra la Fuerza Publica, nada extraño en un país como el nuestro, tampoco esta situación la faculta para abrir fuego indiscriminadamente en un escenario en donde se mezclan culpables con inocentes, y el riesgo de herir o matar a ciudadanos inermes es altísimo.
En el caso de Johny Silva, las primeras indagaciones muestran que el proyectil disparado sería de un arma corta, probablemente tipo pistola. Sin embargo, la fotografía que mencionamos parece mostrar que sufrió varias heridas, dada la profusión de sangre que se aprecia, que no es común en heridas provocadas con este tipo de armas. O que el disparo recibido pudo ser con un arma larga, que ocasiona gran daño físico dada la dimensión y la alta velocidad de sus proyectiles. Por otro lado, al parecer el tipo de proyectil no correspondería a los que usan las fuerzas policiales. Por tanto, como es inevitable, deberá esperarse a que se efectúen todas las exhaustivas investigaciones del caso para sacar conclusiones definitivas.
Lo que si se reclama es que, al menos en este caso, se haga de verdad una investigación seria, que permita saber a ciencia cierta frente a toda la ciudadanía caleña, y en especial a la dolorida familia de este joven, que fue lo que pasó esa fatídica tarde. Probablemente, Johny estaba en el lugar de su asesinato pretendiendo estudiar con el ahínco y la dedicación que su familia y sus amigos declaran que lo hacia, tal vez con el propósito soñado de ser un profesional y de ayudar a su humilde familia. Pero de lo que si estoy seguro es que, cualquier cosa que estuviera haciendo o pensando, nada tenia que ver con convertirse en un mártir forzoso de una causa que, por ahora, nadie tiene clara ni nadie entiende.
Paz en su tumba.
LA CASA VACIA
La casa yace, yace sin remedio, fantasma de sí misma, yace, yace, la casa pasa por sus vidrios rotos, penetra al comedor que está hec...
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No sé ustedes, pero yo vengo viendo y leyendo desde hace algún tiempo diversos artículos y comentarios -nacidos en el mismo seno de los gran...
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