lunes, 30 de mayo de 2005

DESDE CALI

Es realmente increible lo que pasa en esta ciudad, otrora apacible y hermosa. Nadie sabe a ciencia cierta cual es la causa real del deterioro fisico y, sobre todo, moral de Cali, pero es un hecho innegable.
Desde hace ya varios años empezó un fenómeno de declinación que ha contagiado todas las esferas de la ciudad, alcanzando incluso el ambito de la autoridad que ahora revela una total impotencia para sacar a Cali de su presente marasmo.
Es particularmente notoria la atmosfera gradual de violencia presente en casi todos los sectores sociales, los que la ha convertido paulatinamente en una de las ciudades mas violentas del mundo. El estilo mafioso de ajuste de cuentas se encuentra presente en todas partes, desde el fenomeno de las pandillas de los barrios populares hasta los negocios de la gente bien, quienes no dudan, unos y otros, en acudir a sicarios y oficinas de cobro para cobrar deudas o vengar afrentas personales.
La intolerancia es plato de cada día. Hace pocos meses murieron en seguidilla mas de veinte abogados penalistas, asesinados por sicarios, y nadie dijo nada. Un inmigrante ecuatoriano fue descuartizado sin causa aparente, y nadie dijo o investigó nada. En el año 2.005 los funcionarios municipales se regocijaban porque el dia de la madre solo hubo 8 o 9 homicidios, pero no contaron en sus informes los mas de 40 heridos que llegaron a los centros hospitalarios.
Es un fenomeno de increible violencia destructiva, de deterioro alarmante de la seguridad ciudadana. Todos vemos con impotencia como nuestra vida y la de nuestras familias es arriesgada dia a dia en cualquier lugar en donde estemos: la casa, el trabajo, la calle...

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