martes, 20 de septiembre de 2005

MAL NECESARIO

La noticia pasó desapercibida, como casi todas aquellas que no implican hechos catastróficos, goles o noticas de farándula. Pero es un hecho grave, en mi opinión. Resulta que los alcaldes del norte del Valle, región esta que viene siendo azotada desde hace un buen tiempo por las acciones extremadamente violentas de los dos bandos de traquetos que se diputan el poder mafioso, pidieron reunirse con el presidente Uribe a solas, sin la presencia de los altos mandos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional que lo acompañaban.

Cuestionados por Uribe, los alcaldes al unísono le contestaron que no confiaban en ellos, en especial en la Policia, pues consideraban que varios de sus miembros se hallaban en complicidad con los mafiosos y que no querían plantear las denuncias que tenían pensado hacer en la presencia de los oficiales allí presentes. Al final, ante la insistencia del Presidente, accedieron a celebrar la reunión, aunque sospecho que de no muy buena gana.

Es evidente que la actitud de los alcaldes no es mas que el reflejo de una actitud social hace rato enquistada entre nosotros: La policía suscita mas sospecha y desconfianza entre los ciudadanos que la misma delincuencia. En las diversas encuestas de credibilidad y buen nombre institucional que se realizan periódicamente la Policía ocupa casi siempre los últimos lugares. Y el asunto no es solo desconfianza por la venalidad de algunos de sus miembros, sino tambien por su ineficiencia o por su incapacidad para combatir a tiempo y de manera racional el delito. Resultado: La relación ciudadano-policía resulta siempre tirante, frustrante o, como lo decíamos al comienzo, de permanente desconfianza.

En los ya largos años de ejercicio de mi profesión, en la cual debo relacionarme forzosamente con policías, no he encontrado hasta ahora a ninguno que no tenga propensión a la corrupción. No digo aquí que no existan policías honestos e íntegros. Debe haberlos, eso espero. Pero no los conozco. No se sabe si esta situación tenga como causa la visión ciudadana de que la Policía paga muy mal a sus miembros, de forma tal que estos parecen estar siempre a la caza del soborno, ya sea aplicando con exageración y malicia las funciones que le son propias o creando una especie de amenaza sobre el ciudadano con el rigorismo de la ley o el reglamento que les corresponde aplicar. De todas maneras, el asunto es que el policial termina pidiendo la mordida para hacerse el de la vista gorda, o el ciudadano sabe que toda eventualidad anómala de su parte se resuelve fácilmente ofreciendo un soborno. Es una situación como el del huevo o la gallina, solo que la costumbre de lo anormal se nos volvió norma de comportamiento en ambos lados de la ley: En el que la hace cumplir y en el obligado a cumplirla.

Otra razón para la desconfianza son los informes públicos de la labor policial. No es asunto exclusivo de la policía colombiana mentir o exagerar acerca de los alcances de sus logros. Tampoco lo es ofrecer versiones acomodaticias a los medios con el fin de justificar una situación especifica respecto de abusos o errores policiales. Es el llamado espíritu de cuerpo. Los señores de Scottland Yard produjeron la tragicomedia dentro de la cual un joven brasileño fue asesinado por balas oficiales como supuesto sospechoso de los recientes atentados de Londres, sobre lo cual se supo después que el hombre asesinado nada tenia que ver con estos y que ni siquiera había dado lugar para ser tratado como sospechoso. La diferencia estriba en que mientras este hecho ocasionó indignación tanto en la sociedad británica como en el mundo, aquí son pan de cada día las detenciones y el señalamiento publico por parte de la Policía, siendo que después, cuando se descubre la injusticia o el infundio de la captura, no se produce ni siquiera una disculpa, mucho menos una renuncia de los funcionarios policiales pifiados.

El narcotráfico permeó en forma alarmante a la Policía en todas sus estructuras. En Cali era vox populi el hecho de que los señores de la droga tenían nominas policiales a su servicio. Muchos ex agentes entraron a convertirse en jefes de seguridad y en parte del brazo sicarial de esas temibles organizaciones. Por otro lado, las conocidas y tan en boga oficinas de cobro se encuentran integradas en buena parte por policías activos, que les brindan apoyo de toda clase. De ahí, probablemente el temor de los alcaldes que mencionamos.

Según la Constitución la Policía es un organismo armado de carácter civil que, dependiente del poder ejecutivo, se encarga de cumplir las funciones policivas propias del Estado. Por esta razón, no forma parte de las Fuerzas Armadas ni es un organismo castrense, como muchos creen. Sin embargo, en la convulsionada realidad nacional, de hecho se le ha dado a la Policía participación como cuerpo de tropa dentro del conflicto armado que padecemos, creando con ello una evidente distorsión de sus propósitos legales y una inflación inconveniente de su autoridad.

De ahí parte, seguramente, el comportamiento muchas veces tiránico y arrogante de muchos de sus miembros, que, amparados bajo el uniforme policial, llegan a creerse impartidores de una justicia callejera y sumaria e interpretes absolutos de la ley. Se tiene la idea, por consiguiente, que con un policía no se puede dialogar, mucho menos razonar. Además de que la mayoría de las veces el ciudadano no recibe el tratamiento respetuoso que merece, sino el atropellamiento verbal y físico que eventualmente se le da a un delincuente o a un enemigo.

Puede verse esta opinión como algo injusto frente a las noticias de policías que caen cada día muertos o secuestrados en cumplimiento de su deber. También lo sería frente a familias enteras que los lloran por una u otra causa. No obstante, es bueno decir que es mucho más injusto que la visión ciudadana sobre la Policía sea tan funesta por los múltiples motivos que se le brindan cada día, hasta el punto que los mismos alcaldes, que deberían ser los primeros en salir a defender su labor, no quieran ni arrimárseles.

Por algo será.

21 comentarios:

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  2. Su comentario,si es para poner piedro a mas de uno,y con sobrada razon,absolutamente injusto su proceder,generaliza conceptos y deja con su ambiguedad un ataque frontal a las Fuerzas Policiales, papel mas bien mamerto.

    Es irresponsabilidad sembrar este mensaje negativo en loa sociedad,si conoce casos concretos,denuncielos debidamente, el pais se lo agradecera,con sus velados ataques destruye la reputacion de toda una institucion y crea un gran malestar en los asociados.

    Medite bien el alcance de su comentario, es libre de hacerlo, pero tambien tengo,no solo la libertad sino el derecho de exigir respeto a nuestras instituciones.


    Justo el empiedrado

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  3. Es que el Norte del Valle es más jodido de lo que uno se puede imaginar. Hace unos dos o tres años, cuando tuve que viajar por todo el Valle para hacer una vaina, me di cuenta de que por esas zonas los policías les tienen que pedir permiso a ciertos señores para hacer cualquier cosa. La vaina por allá era en ese entonces tenaz, me llevé varios sustos, y debe serlo mucho más ahora con la vía libre que tiene los paramilitares para involucrarse en política.
    Saludos

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  4. Yo creo que el nivel de corrupción de los policías es directamente proporcional al nivel de descomposición social en la zona en la que operan. Los buenos, como las brujas .. que los hay, los hay.

    Y quien es peor, el policía que acepta el soborno o el ciudadano que lo ofrece, o que acepta pagarlo? Eso es de lado y lado.

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  5. A Justo (anonimo):
    Debo aclararle que lo escrito no es una denuncia sino una opinión. No hago denuncias por este medio, primero, porque no tiene sentido denunciar donde ninguna entidad investigadora va a ver lo denunciado, segundo, porque lo que se reseña es un hecho que se puede constatar en la informacion del link o en cualquier consversacion de cualquier ciudad colombiana, tercero, porque si a Gossain, Julito y demas pesos pesados del periodismo nacional, con empresas periodisticas enormes que los respaldan, se atreven a amenazarlos, se imagina lo que le psaria a este simple blogger donde se meta a denunciar como Ud. lo sugiere. Yo se bien que el pais me lo agradecerá, claro, porque todos sabemos muy bien como es ese agradecimiento. Por tanto, no gracias, paso. Lo que si pienso es que no es cuestion de indignarse porque se ataca una institucion, sino de indignarse porque una institucion tan respetable da lugar para tantas dudas y sospechas, sobre todo viniendo de alcaldes que tienen bajo su responsabilidad la representacion de varias comunidades del Valle. Saludos.

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  9. A Mal Ladrón:
    Desafortundamdente lo que usted comenta es cierto. Es increible como pacificas y bucolicas poblaciones del norte del Valle, en donde lo mas grave que se oia era que un marido la habia puesto la mano a su mujer, ahora parece una tierra de nadie, en donde las masacres y los asesinatos selectivos se volvieron pan del dia. Y eso que hace tres años este problema recien comenzaba. Por eso hay indignacion en que las fuerzas armadas, incluyendo a la policia, parecen sospechosamente impotentes para contener a los mafiosos en esta guerra tan tenaz.

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  10. A Patton:
    Pienso que ud. toca el punto preciso, porque el problema de corrupcion policial no es que el policia sea torcido y los demas no. De alguna forma todos hemos contribuido a que la policia adquiera esa mala imagen, porque nos indignamos cuando se oyen los grandes casos de corrupcion, pero no dudamos en extender la mano con el billete sobornador cuando se trata de salir del percance de una multa de transito o cualquier otro inconveniente similar. Por eso decia que era como el asunto del huevo y la gallina, pero peor por la implicaciones que esto tiene para la sociedad.

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  11. Vopa, en el post anterior usé la imagen de Dios estirando la plastilina de sus muñecos para crear criaturas deformes: los colombianos, sobre todo en cuanto abren la boca o la conexión a internet para opinar sobre el narcotráfico o sobre economía, y usted me respondió dando por sentado que yo partía de una concepción religiosa.

    Empiezo por ahí porque me parece que usted tiene una base creacionista en su visión del mundo. Cree concebible que haya pueblos tranquilos en los que la gente es honrada y recta y justa, con lo que la inclinación a robar y a cometer atropellos del policía es como una anomalía inconcebible en ese mundo.

    Y es al contrario, lo asombroso, lo increíble, es que haya lugares en los que uno muere y lleva un montón de plata en el bolsillo y el policía no se lo roba. Ese respeto de la propiedad es un valor dificilísimo que en cualquier lugar del mundo es más bien raro. Basta que haya una calamidad que garantice la impunidad y empiezan los saqueos, en cualquier parte.

    Digo eso para repetir algo que me parece que hay que recordar a todas horas: el hombre no fue creado a imagen y semejanza de Dios, sino que se bajó de los árboles para aprender a vivir en comunidad. Si se tomara una fecha para hablar del comienzo de la humanidad, por ejemplo el momento en que se produjo el primer lenguaje articulado claramente distinguible del de los demás simios, siempre quedaría un 99 % de la historia en que el hombre vivía en estado de naturaleza, en hordas dispuestas a matar a cualquiera que encontraran para apropiarse de lo que encontraran. Las instituciones, empezando por la propiedad, son un invento dificilísimo, precario, que en cualquier momento se desploma, como se comprobó en la Alemania nazi y en la antigua Yugoslavia hace apenas una década.

    Visto así es fácil entender que el policía no es más que el viejo mercenario de la mayor parte de la historia conocida y escrita, el hombre cuyo oficio es la fuerza al servicio de quien pague. No es muy fácil exigirle una ejemplaridad moral al mercenario cuando el hombre solvente y el que vive de su trabajo carecen de ella.

    No creo que ocurra en el norte del Valle particularmente, conocí a un tipo que había sido policía en Bogotá y me contó que para robar apartamentos iban en los propios radiopatrullas, o que al esculcar a la gente en supuestas batidas le sacaban lo que llevaba en el bolsillo, conocí ladrones acostumbrados a pagar el "impuesto" a los mismos oficiales de la policía, conocí historias como las de los accidentes de avión, en los que en la región más apartada mandan a los policías a ayudar a los accidentados pero extrañamente siempre habían llegado antes los ladrones. Es algo generalizado en toda Latinoamérica, y menos frecuente en los países más antiguos, donde el control social es mayor.

    En fin: el policía es un mercenario al servicio del Estado, pero es que la primera función que tuvo el Estado fue precisamente robar: casi siempre se trataba de un pueblo extranjero que llegaba a saquear y esclavizar y convertía en autoridades a sus guerreros. No sólo en la conquista de América sino en cualquier parte. La transformación del Estado en otra cosa es un proceso complicadísimo que supone la madurez de la sociedad, algo para lo que falta mucho en toda Latinoamérica.

    Eso sólo se combate con un cambio de mentalidad muy profundo que conduzca a una participación masiva y a un compromiso cívico de la mayoría de la gente. Algo que está lejísimos.

    Sólo un ejemplo: dé usted por sentado que todos los policías de cualquier rango son unos ladrones, que todos los jueces y empleados judiciales son venales, al igual que los del INPEC, el DAS, la Fiscalía, etc. Usted que es abogado, sinceramente, ¿cree que hay una mayoría de personas honradas entre los miembros de algún tribunal departamental o de alguna de las altas cortes?

    Le anticipo mi opinión: NO. Y teniendo en cuenta los ingresos formales de esos magistrados concluyo que la atribución a los bajos sueldos de la policía de la corrupción es otro típico disparate colombiano: ¡El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, necesita 500 dólares al mes para mantener a su familia, si se comete la injusticia de que no los reciba, está justificado que robe!

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  12. Por cierto, el spam se puede suprimir definitivamente, así como los comentarios que los autores quieran borrar, volviendo a hacer clic en la papelera: ¡qué curioso que siempre nos falte a todos una cosa tan simple por aprender!

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  13. Esto que escribe Vopa es grave, es otro indicio de la narco-paramilitarizacion consentida del pais.

    En este sentido, no sé si se fijo en la noticia de que 2000 reinsertados paramilitares ingresaron a la Policia después de hacer un curso de 30 dias. (despacho de AP, esta en El Espectador).

    Desde un punto de vista pragmatico, es obvio que personas a las que la sociedad solo les ha brindado la posibilidad de manejar armas como proyecto de vida son mas controlables en los ejércitos legales del Estado. (Hace como 8 anos, Mockus promulgaba la union de todos los guerreros en un solo ejercito...)

    Pero el problema es que alli donde estan vivas las fuerzas del narco y las estructuras milicianas o paramilitares, este proyecto no es viable. Por el contrario, resulta siendo una amenaza para las pocas instituciones que aun tienen algun grado de autonomia, como los alcaldes.

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  14. A Jaime Ruiz:
    Tiene Ud. razon en cuanto a mis creencias religiosas. Soy creacionista porque creo en un Dios creador, si no fuese asi, no podria creer. Sin embargo, dejo hasta ahi el asunto religioso porque es un tema que me apasiona y usaría mucho espacio para rebatir lo que Ud. afirma en su comentario. Pero le prometo que recogere el guante y podremos debatir mas adelante sobre este asunto.
    En cuanto al tema del post, coincido en su idea de que la polcia es el producto de la sociedad en la que opera. No puede haber otra explicación. Aunque su concepto del Estado parte de una epoca muy anterior al Estado moderno, la policia siempre ha asumido el rol represivo del gobierno de turno y en esa misma medida, su labor ha sido contaminada por la misma politica. REcuerde Ud. que casi todos los regimenes totalitarios alrededor del mundo han usado policias secretas para aniquilar a sus enemigos politicos. Pero ese es otro caso. En nuestro pais, lo que preocupa es esa indolencia ciudadana frente a la corrupcion policial. Todos conocemos ejemplos mas o menos graves al respecto, pero nadie se anima a iniciar ese gran debate nacional acerca de la situacion de la Policia. Recuerdo que en tiempos del General Serrano se hizo una especie de purga y un reconocimiento publico al fenomeno de corrupcion, pero esto casi siempre termina echando 20 policias y prometiendo el cambio institucional. Así no se puede. El policia moderno que se requiere debe ser un ciudadano instruido, consciente de su papel, bein pagado y formado como profesional. Y aun asi, sabemos que recibiria la presion del soborno, pero al menos tendria un poco mas de resistencia antes de caer tan descaradamente como sucede hoy.

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  15. A Clareta:
    Si, oi o lei la noticia. Pero esto es consecuencia de lo que decia en el post: La concepcion equivocada que se tiene de que la Policia es un cuerpo castrense y que, como tal, debe aglutinar precisamente hoombres de armas, o guerreros, como dice Ud. que dice Mockus. Sin embargo,la Policia es un cuerpo civil, y por tanto, es su civilidad la que debe primar por encima de su guerrerismo. El policia no puede ver su labor como un acto de guerra, ni al ciudadano, aunque sea un delincuente, como un enemigo formal. El policia es un regulador social y su labor, que está perfectamente reglada, no puede apartarse del hecho de que obra dentro de la sociedad y para la sociedad, no contra ella. De todas formas, tocará echarse a temblar sabiendo que detras de un uniforme policial hay un paramilitar.

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  16. VOPA :

    Ante su insistencia en colgarle a la institucion policial el"sanbenito" de irredentos sobornables, asi en la mas lironda de las injustas generalizaciones, me atrevo a comentarle que un gremio tan respetable y necesario en la sociedad como son los "abogados" cada dia son menos confiables,precisamente por el uso del "soborno"como herramienta legal para agilizar y ganar procesos, no cree usted que la "perdida de expedientes", "caducidad de responsabilidades y toda clase de artimañas y areglitos no tienen por ahi un abogado que dirige los hilos de esa trama?,fijese en casos de todo tipo de corruptelas,como los benemeritos abogados, arrastran con lamayoria delos casos, esmuy dificil imaginar un caso de corrupcion en Colombia donde no se note la intervencion legal de estos amables profesionales.

    Esto , Vopa, no da base para generalizar y afrijolarle a los estimados abogados la responsabilidad de la perdida de moral y de confianza en el sistema judicial,obviamente en hombros de leguleyos y letrados abogados; note como es de facil encubrir los propios fallos,pasandole la bola al otro gremio.

    Justo empiedrado.

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  17. A Justo Empiedrado:
    Pimero que todo, no hay porque empiedrarse, Don Justo. Claro que soy consciente dolorosamente de la gran corrupcion que hay en el medio judicial, a la cual contribuyen en buena medida los abogados. Pero, esta situacion no me impide ver y criticar lo que se ve en el otro bando, como ud. dice? No lo creo. La diferencia consiste en que los abogados somos particulares ejerciendo una profesion independiente, mientas que los policias son servidores del Estado, pagados por todos para ser custodios y garantes del ejercicio de los derechos ciudadanos. Además, son funcionarios armados y habilitados para ejercer la fuerza y la coercion, lo cual les permite intimidar como ningun otro servidor publico a quienes de alguna forma se relacionan con ellos. Le insisto: No creo que sea razonable indignarse porque se critica a la Policia, sino indignarse por las causas que ameritan estas criticas y esta mala imagen que muchos tenemos de esa institucion. En mi post dejo en claro que son algunos de sus miembros los que incurren en malas conductas, pero que esta situacion afecta la imagen institucional y acrecienta la desconfianza.

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  18. DESEMPIEDRO:

    Vopa, asi un poco menos recalcitrante, muy pocos son quienes pueden tirar la primera piedra, nada hacemos culpando a los demas,vivimos una cultura de la corrupcion, nos asombra la ajena y la nuestra,hasta la justificamos.

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  19. A Desempiedro:
    Bueno,creo que quedan suficientemente ilustrados nuestros puntos de vista. Gracias por su interés.

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  20. Ja! Con los verdes tengo una relacion ambigua, no puedo confiar en ellos pero a veces me toca. Yo creo que no es que ellos sean corruptos, es que todos lo somos. En cualquier caso uno supone que ellos como autoridad cívica hagan ejemplo, pero no, los colombianos no tenemos buenos ejemplos más allá de las noticias de farándula: o los olvidamos o nos los matan.

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  21. A Jose No Al Silencio:
    Bueno, esa relacion simbiotica con la Policia defintivamente es muy comun. Por supuesto, en todo fenomneo de corrupcion simpre tendremeos responsabilidad social todos los que enla misma realidad. Saludos.

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