domingo, 6 de mayo de 2012

LA CANCILLER Y LA SCORT


Del bochornoso episodio de la Cumbre Sexual de Cartagena nos quedan algunas preguntas sin respuesta a las cuales contribuyen con del¡ciosa insistencia dos féminas diversas, una de alcurnia, otra de simple pero costosa compañía.


Cuando la señora Canciller de Colombia sentenció que inevitablemente en el perímetro inmediato del varón siempre confluye una mujer de vida fácil (pero costosa), nos condenó a todos los hombres a cargar el peso de la reputación de todas las mujeres que, de una u otra forma, concurren a nuestro circulo social, familiar o laboral. Es decir, en la contratesis de que si una mujer quiere conservar su buena reputación deberá huir de toda compañía masculina, so pena de ser considerada de esa vida que todos creemos alegre, pero que en realidad pesa y cansa por la similitud evidente de una báscula humana.


No a todos los hombres nos apetecen prostitutas, aunque la Canciller, quien sabe por que regla de la experiencia, piense lo contrario. Pero aun a aquellos que si las buscan, las usan y las pagan, supongo que tienen cierto hálito de conciencia para juzgar que no todas las mujeres a las que trata por fuera del prostíbulo o del hotel cartagenero, son scorts, damas de compañía, prepagos o similares. Por eso, concluye uno tristemente que de la susodicha funcionaria, beneficiada con inmejorable educación y con no menos bien retribuidos y prestigiosos cargos oficiales y privados, hubiese esperado una comentario mas sesudo o, por lo menos, mas sutil para decir lo mismo pero sin decirlo. Como su jefe, valga por ejemplo.


El otro lado de la moneda es el de Dania Londoño, la scort o dama de compañía, que no prostituta, no señor, aunque hiciese por la paga lo mismo que hace la mas humilde meretriz. Y décimos lo de la moneda, no solo por la evidencia del apego al metálico que dejó traslucir a todo lo largo de su entrevista radial, sino porque le dio un giro inesperado y un matiz sorprendente a la tesis de la Canciller.


Lo primero, porque le informó al mundo que ella pertenece a una categoría intangible y limbica del genero femenino: la que llena la soledad masculina con su interesada compañía a cambio de un "regalito". Esto es, entonces, que si uno le regala algo a la esposa o a la novia legitimas, digamos por ejemplo, una olla arrocera, habiendo existido gratificación carnal previa, tal gesto de desprendimiento podría convertir a la abnegada y honesta compañera en una remedo de "scort", lo cual confirmaría de manera alarmante el temor de la Canciller sobre lo mal rodeados que andamos siempre los hombres. Además, el Día de la Madre podría ser el aquelarre mundial de la prostitución domestica denunciada por ella.


Y lo segundo, es que aunque la dama de compañía cobre por la copulatoria relación esto, a juicio de Dania, no la convierte en una mujerzuela, prostituta o mujer de la vida, sino en una madre esforzada y emprendedora, a quien solo le interesa ejercer el digno oficio de los regalitos para mantener a su familia en un nivel social al que solo pueden aspirar corruptos de alta escuela, como los Nule, pues pocos, muy pocos aspiramos a conocer Dubai de forma distinta a las sensuales fotos que vimos de la infortunada, arruinada y sufrida Dania. 


En esa forma, entonces, la tesis de la Canciller se torna aun mas críptica, si se quiere, pues la protagonista de este episodio de agentes secretos del nivel de astucia del Super Agente 86 y prostitutas que, no, señora, ni mas faltaba, no lo son, alimenta el altísimo nivel de este debate cuando desmiente a señora tan inteligente al confirmar que si bien el hombre puede rodearse de mujeres de buena y mala conducta, los tiempos que ahora corren las iguala, a unas por ser de verdad intachables y a otras por negarse tozudamente a la tachadura.


Dejemos allí, no sin antes reconocer que desde los tiempo en que vivía y hablaba Lopez Michelsen, nadie había hecho pensar tanto al país, aunque con la cabeza equivocada.