domingo, 23 de agosto de 2009

LO MAMÓN DE GABRIEL

Aunque me había prometido solemnemente no volver a ver una sola película colombiana mas –mucho menos de esas patrocinadas por el lamentable binomio RCN-Caracol-, el insufrible pico y placa de hace unos días me arrinconó y terminé violando mi juramento.

Así que, con mano temblorosa, pagué la boleta para ver la ultima audacia cinematográfica nacional: “La Pasión de Gabriel”, una cintica de medio pelo que nuevamente me hundió en la más negra de las decepciones.


Decir que esta película tiene algún mérito mas allá de intentar conmovernos, sin lograrlo, por supuesto, con una historia manida de guerrilla, violencia, campesinos buenos, violentos malos, cura sacrificado, e
tc., sería exagerar. Nada en esta cinta, ni su guión mediocre y plano, ni su narrativa sosa y tan predecible como un atraco en la olla a las 2 de la mañana, ni sus actuaciones desganadas, como de obra escolar, es rescatable.

En esta cinta todo es tan simplón, tan horrorosamente plano, que pasa de lo dramático a lo tragicómico sin proponérselo, mas por fuerza de pegar desordenadamente una escena con otra, como una colcha de retazos, que por cuenta de la ilación lógica de lo que en la pantalla se va narrando.


No habrá, acaso, un alma caritativa que les diga a estos noveles guionistas y directores que una película es básicamente una historia. Y que toda buena historia necesita hilos dramáticos, giros argumentales o cosas parecidas, que muevan el interés del espectador y que lo involucren en la narración.


Además, ya es hora de que nos suelten con estas historias de violencia criolla, que no impresionan a nadie, mucho menos a gente como nosotros que con solo ojear un periódico o ver un noticiero quedamos despachados en esa materia.


No sé cuantos millones de pesos se están gastando los canales privados en estas soserías cinematográficas, pero es flaco, flaquísimo el favor que le están haciendo al cine nacional, que con estas “producciones” menores puramente consumistas, de fin de semana, están acelerando la muerte de este género que, por todo esto y más, no arranca y, probablemente, morirá enano.

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