jueves, 4 de diciembre de 2008

LA SUERTE DE LA FEA...

sábado, 29 de noviembre de 2008

¿INVERSION O DECEPCION SEGURA?

Caso Verídico, publicado en el Portal Financiero de 'The Walt StreetJournal' diario de EE.UU. (Tomado del blog Bailarina)

Una mujer escribió a la sección de asesoría financiera pidiendo consejos sobre cómo conseguir un marido rico. Eso, de por sí, ya es gracioso, pero lo mejor de la historia es que un tipo le dio una respuesta bien fundamentada.

CONSULTA: 'Soy una chica linda (maravillosamente linda) de 25 años. Estoy bien formada (buen cuerpo) y tengo clase. Estoy queriéndome casar con alguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año. Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos. Estuve de novia con hombres que ganan de 200 a 250 mil, pero no puedo pasar de eso y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West. Conozco a una mujer, en mi clase de yoga, que se casó con un banquero y vive en Tribeca, y ella no es tan bonita como yo, ni es inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo llego al nivel de ella? ¡Por favor necesito sus consejos!'

H.S.

RESPUESTA RECIBIDA:
Leí su consulta con gran interés, pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación.

Primeramente no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año. Aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma: Lo que Usted ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que Usted busca, es simplemente un pésimo negocio.

He aquí los por qué: Dejando los rodeos de lado, lo que usted propone es un simple negocio. Usted pone la belleza física y yo pongo el dinero. Propuesta clara, sin entrelíneas. Sin embargo existe un problema: Con seguridad, su belleza va a decaer y un día va a terminar, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo. Así, en términos económicos Usted es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Usted no sólo sufre depreciación, sino que como ésta es progresiva, ¡aumenta siempre!

Aclarando más, Usted tiene hoy 25 años y va a continuar siendo linda durante los próximos 5 a 10 años, pero siempre un poco menos cada año, y de repente si se compara con una foto de hoy, verá que ya estará envejecida. Esto quiere decir, que Usted está hoy en 'alza', en la época ideal de ser vendida, no de ser comprada. Usando lenguaje de Wall Street, quien la tiene hoy la debe de tener en 'trading position' (posición para comercializar), y no en 'buy and hold' (compre y retenga), que es para lo que Usted se ofrece.

Por lo tanto, todavía en términos comerciales, casamiento (que es un 'buyand hold') con Usted no es un buen negocio ni a mediano o largo plazo, pero alquilarla (leasing) puede ser un negocio razonable que podemos meditar y pretender. Yo pienso, que mediante certificación de, cuán 'bien formada, con clase y maravillosamente linda' es, yo sea un probable futuro arrendatario de esa'máquina'. En ese sentido le propongo que hagamos, lo que para estos casos es una práctica habitual: Hagamos una prueba, o sea un 'test drive' para validar el interés de concretar una operación. Puedo agendarla si usted lo desea.

Jack Paul H.

lunes, 27 de octubre de 2008

RESILIENCIA

jueves, 21 de febrero de 2008

EL "GORDO" PROBLEMA DE YAMID AHMAD

Recibimos de primera mano la información de que el Juzgado Quince Civil del Circuito de Cali, mediante Sentencia del 20 de febrero (Rad. 0219/06), sancionó al señor Yamid Ahmad, una de las vacas sagradas del periodismo, de las más grandes, de este país, con una pena de arresto por diez días, en razón de haberse negado a rectificar una información relacionada con el señor Carlos Alfonso Potes Victoria, el ex Gerente de Emcali que hace ya un buen tiempo salió de mala forma de esa entidad.

La sanción se produce dentro de un incidente de desacato instaurado por el señor Potes. Y la razón de dicho reclamo estribaría en algo que parece haber hecho carrera en los medios: Conceder un derecho de réplica en lugar de la respectiva rectificación, como ha dicho la Corte que es como se subsanan las violaciones a los derechos de honra y de buen nombre en el plano mediático.

Las reacciones, me parecen, van ser calcadas a las de otros casos: el medio patalea que si cumplió y el afectado que no. Al final, dentro de unas semanas, cuando el Tribunal decida la consulta de la sanción, se definirá el asunto.

Lo que sí parece desprenderse contra el periodista es la posibilidad de una investigación penal por Fraude a Resolución Judicial. Es decir, en castizo, por mamarle gallo a la orden del juez de tutela. En eso, pues, amanecerá y veremos, como dijo Apolinar Salcedo.

Por ahora, para CM& y para Yamid Ahmad, las rejas de la cárcel quedan en suspenso.

Pero, para el gusto por la farándula que hay en este país, sería interesante ver al Yamid haciendo su famosa entrevista con barrotes de por medio. O, bueno, al menos con el florero de la sala estorbando.

martes, 5 de febrero de 2008

YA NO SOMOS OLVIDO!


Pocas veces como lo del lunes se le muestra a uno la impotencia de las palabras para contar y, menos, para describir lo que se vivió en esta ciudad con ocasión de la marcha del 4 de febrero contra las Farc. Pero toca intentarlo.

Cali, toda Cali, literalmente, bajo un sol esplendoroso, caminó con parsimonia y casi en silencio, por cerca de veinte cuadras desde la plazoleta de San Francisco, al frente de la Gobernación del Valle, hasta el CAM, en donde confluyeron riadas interminables de gente que parecían salir hasta de la misma tierra.

El grito de las consignas era unánime y podría resumirse así: Farc, no los queremos, no nos representan, no tiene nada que ver con nosotros. Y en cada rostro, en cada persona, se veía una serenidad extraña, incongruente con ese grito contundente de los carteles y las pancartas. Serenidad como la que inevitablemente invade a los que gritan verdades contenidas por mucho tiempo.

Dos cosas impactaban: Una, la presencia de tanta y tanta gente joven. Adolescentes, muchachos, niños escolares, desfilaban con la alegría y el entusiasmo de verse seguramente sorprendidos por el hecho de estar en el mismo centro de algo apoteósico. Y sin embargo, todos, sin duda alguna, sabían porqué marchaban.

La otra, la de ver casi setecientos mil caleños de los todas las clases, estirpes, edades y géneros, mezclados unos con otros, amalgamados en el afán de repudiar la demencia de los violentos. Esta ciudad, precisamente, de la que tanto nos quejamos por su impasibilidad, nos sorprendía con el grito silencioso de que esta viva. Y muy viva.

Desde las once de la mañana, primero sobre la Carrera Decima y después, desembocando sobre la carrera Primera desde la Calle Quinta, emblemas viales de la ciudad, se esparcía y se apretujaba una densa nube blanca, blanquísima, que refulgía bajo la canícula del mediodía. Avanzaba lentamente y llegaba hasta La Ermita, sin detenerse. Era una savia monolíticamente blanca que se desparramaba por las vías y arterias aledañas, vibraba con vida propia y fluía hacia el corazón palpitante de esta marcha histórica que nadie, absolutamente nadie, había presenciado jamás.

Gritaban, casi todos, la consigna gutural y poderosa de “No más Farc”. Otros, solo marchaban en silencio mostrando sus pancartas, que además pedían la libertad de los secuestrados y el rechazo a la violencia. Un grupo pequeño y bullicioso, al frente del puente Ortiz, cantaba avivando a Colombia al son bronco de tambores y timbales. Todos respiraban en el mismo espacio, ahora estrechísimo, el mismo aire cálido que trasmitía los sonidos y las palabras gritadas, estrellándolas contra los oídos felices que las escuchaban.

El ingenio de muchos se vio reflejado en las consignas pintadas en cartones o en enormes pendones que flotaban en medio del gentío. Sin embargo, nadie avivó a un político ni se acordó, para bien o para mal, del Gobierno. Ni siquiera, salvo algunas excepciones como la de un pendón que decía “Venezolanos si, Chaves no”, la sombra de Chaves o de Piedad Córdoba lograron distraer el propósito de los marchantes. Todos entendimos muy bien –sin la ayuda retorica de los que en este país lo quieren interpretar todo a su manera - para qué fue que salimos a la calle

No sé cuando terminó realmente esta marcha, ni cuando se fue el último caminante a su casa. Debió ser entrada la tarde. Pero no lo supe porque me fui, a eso de las dos de la tarde, agotado y feliz. Sin embargo, se con certeza que muchos siguieron hasta su casa en esa caminata liberadora, en ese ejercicio de catarsis colectiva que tanta falta nos hacía a los caleños y a los colombianos desde hace mucho tiempo.

Ahora, las voces de siempre, dicen que no va a pasar nada. Que las Farc no entregaran a nadie y que los secuestrados y los muertos seguirán clamando justicia o libertad. Que la guerra seguirá imperturbable su sangriento curso. Tal vez.

Sin embargo, en el corazón de cada colombiano, el anhelo de libertad y de paz empezó a marchar. Y allí nadie, absolutamente nadie, lo detendrá.














sábado, 2 de febrero de 2008

MARCHO POR ODIO

Tuve la intención de iniciar estas líneas criticando las razones que algunos han dado para no salir a marchar el próximo 4 de febrero. Intención nacida del desconcierto, porque yo, como muchos colombianos, estábamos convencidos de que las Farc y sus atrocidades tenían el monopolio del rechazo nacional y que si algo suscitaba unanimidad era precisamente el repudio contra esa narcoguerrilla que desde hace décadas nos azota.

Pero, pensándolo bien, lo importante en realidad es que quienes vamos a marchar digamos por qué lo hacemos, para aclararles algunas cosas a todos aquellos que desde diversas orillas y con nebulosos intereses hablan de la marcha del odio, de la manipulación de los marchantes a favor del gobierno o de cosas similares.

En mi caso, mis razones son claras y, por decirlo en términos de moda, inamovibles. Marcho por odio. Claro que sí. Y digo, además, que ningún ser humano que se precie de serlo puede decir que no le suscita odio el secuestro, la mentira, la violencia y la muerte que representan desde hace rato las Farc.

Odio, por ejemplo, saber que muchos colombianos, más de los que soporta el sentido común, se pudren y mueren de enfermedad y desolación en cambuches miserables, encadenados como animales salvajes, pisoteados, despreciados por sus captores. Todo esto, porque a un grupo de desalmados les parece que así se pelea por un ideal político que, todos sabemos, ya no existe.

Odio, también, esta guerra silente, larguísima y triste a la que nos tienen sometidos a más de cuarenta millones de personas un puñado de forajidos. Guerra, conflicto o como quiera llamarse, que no es entre dos bandos ajenos a nosotros, sino contra nosotros. Si no, entonces como es que somos los civiles, los ciudadanos comunes, los que más muertos y más esclavos, bajo el nombre de secuestrados, hemos puesto.

Odio, además, las mentiras burdas con las que las Farc desprecian nuestra dignidad y nuestra inteligencia. Esas mentiras que les permiten asegurar, a ellos y a sus cínicos emisarios, por ejemplo, que un secuestrado no es eso sino un rehén o un retenido. O que un niño indefenso y arrancado del lado de su madre fue abandonado a su suerte sin que les mortificara ese hecho sino el de haber sido descubiertos alegando que lo tenían.

Odio, por ejemplo, oír y ver la noticia, como la de hace ocho días, de que una madre campesina que salió una mañana soleada de domingo a visitar a sus parientes con sus dos hijos, uno de la mano y otro en el vientre, terminara con las piernas arrancadas, desangrada, arrastrándose por horas entre agrestes breñas para tratar de salvar a sus dos hijitos… Al final, murieron todos. Y todo, porque a un infrahumano de las Farc le dio por poner una mina quiebrapatas.

Y odio ver la cara sonriente de Alf, abrazado por su amigos y por la gente que lo quiere y a la que quiere, porque se me parte el corazón tratando de imaginar ahora en donde y en que situación estará y que será de su suerte y de las demás personas que las Farc secuestraron el 13 de enero de este año en un paraje hermosísimo del Choco, precisamente en los días cuando el mentalmente defenestrado presidente de Venezuela decía ante una audiencia de bolsillo que admiraba su “proyecto político”.

Odio todo esto y muchas cosas más, nacidas de la demencia, la inmisericordia y la naturaleza sanguinaria de las Farc.

Y el odio, sépase bien, me alcanza y me sobra para decir que también odio esas mismas cosas que hacen los paramilitares o el ELN o los corruptos de la política. Pero esa protesta también tendrá su día.

Por ahora, la del lunes 4 de febrero, será mi marcha, la del odio por todo lo que representan y hacen las Farc. Porque seguro estoy que odiando la muerte y la violencia, sé definitivamente que amo la vida.

¡NO MAS MENTIRAS, NO MAS SECUESTROS, NO MAS VIOLENCIA, NO MAS FARC!
P.D: Si alguna duda persiste sobre la degradación de las Farc vean este articulo sobre las niñas prostituidas por Raul Reyes y sobre el horror de sus minas quiebrapatas (o quiebravidas, mejor), echenle un ojo a este video:

lunes, 28 de enero de 2008

FANTASMA CALEÑO

El rumor se regó en Cali como pólvora en esta apacible tarde de lunes: Alguien, no se sabe quien, informó que en el edificio Lloreda, situado en plena Plaza de Caicedo, la noche anterior fue grabado un fantasma por las cámaras de seguridad del edificio.

Y como todo rumor, aparte de esparcirse de boca en boca, fue ganando en contenido, variando sus circunstancias, ahondando su misterio: Que era una mujer cargando un niño, que dejó grandes cráteres a su paso por el segundo y quinto piso del edificio, que el guardia de turno enloqueció de terror… Llegó tan lejos, que hasta Gustavo Álvarez Gardeazabal lo mencionó en el programa La Luciérnaga, agregándole otras cositas de su cosecha. Manías de escritor, supongo.

Total, lo sorprendente no es que haya aparecido un fantasma en la ciudad, cosa que ya es bastante usual en la atmosfera enrarecida de las leyendas urbanas. No. Lo que de verdad sorprende es que en esta ciudad, de casi tres millones de habitantes, un pinche espectro arme tamaño alboroto y que, para colmo, el tierrero llegue a todo el país por cuenta del citado programa radial, que lo dio como un hecho.

Bueno, un hecho sí puede ser, si nos atenemos a los videos que vemos abajo. Pero las cosas parecen diferentes a la versión de esta tarde. Primero, porque la grabación se realizó hace por lo menos cinco o seis días, tal vez mas. Segundo, porque se grabó con un celular. Y tercero, porque el edifico sería la sede de Metrocali, la empresa que construye el sistema de transporte MIO. Ah, y lo grabó un guardia de seguridad, que aunque no enloqueció, si parece que corrió bastante después de la aparición.

Todo parece indicar, entonces, que un fantasma burlón se dio el lujo de ponernos a hablar en Cali de algo distinto a Chávez, los huecos de la ciudad y el inminente escándalo político por la elección ilegal de la nueva Contralora municipal.

Por tanto, se le agradece al susodicho fantasma por los favores recibidos y se le invita cordialmente a aparecer con más frecuencia, ojalá, esta vez, por los lados de la Alcaldía, en donde dicen que asustan ante la ausencia de alcalde.









ACTUALIZACION (Enero 30 de 2.008): El periódico Qhubo publicó ayer una nota sobre nuestro fantasma, en donde se cita esta página y graduan al suscrito de "cazafantasmas". Alli dicen que la aparición fue en el sótano y en el segundo piso del edificio Lloreda (aunque sin nombrarlo expresamente por prohibición de los administradores del mismo). Se trataría, según testigos, del fantasma de un abogado que al parecer deambula desde hace varios años por el lugar.
Igualmente informan que en la sede de Metrocali, que funciona en las antigua Estación del Ferrocarril, también asustan, aunque probablemente sea el fantasma de las licitaciones perdidas.
Y, finalmente, nos informan que todos los guardias de seguridad del Edificio Lloreda fueron despedidos, seguramente por difundir el asunto del fantasma. Por tanto, lo que ahora asusta por alli es el fantasma del desempleo. Triste final.
P.D.: Y si se quieren asustar mas, miren este video, igualito a lo que contamos hace rato en este post.



sábado, 26 de enero de 2008

HAMBRE Y SOCIALISMO

Es indudable: El Socialismo del Siglo XXI es la más fecunda y reciente fuente del nuevo humor latinoamericano.

Si lo dudan, échenle un vistazo al video de los deschavetados. Y después, a esta insólita noticia: Nicaragua, uno de los países más pobres y oprimidos del continente, va a bastecer de alimentos a Venezuela, el tercer o cuarto productor de petróleo mundial.

Si no es que porque uno puede ver en vivo y en directo al desaliñado presidente Ortega haciendo cuentas del frijol y las “vaquillas” que le va a vender a Venezuela como compensación por los miles de millones de dólares que esta ultima le regala en petróleo, no se podría creer. Y falta ver a que sabe la “flor de Jamaica”, que tengo entendido es una impotable verdura con la que hacen un jugo espantoso. Lo dicho: Es humor puro.

A ese paso los venezolanos van a tener que hacerse exámenes urgentes de colesterol y triglicéridos y hacer mucho ejercicio para bajar de peso por la avalancha de comida que les va a llegar de Nicaragua. Como algun lector venezolano comentó: “No coman carne, mejor coman cuento y lo bajan con flor de Jamaica”.

Pero como lo que hay verdaderamente detrás de la retorica de Chávez y de su “robolución”, como le dicen al socialismo chavista en Venezuela, es pura pantalla seudorevolucionaria, nos encontramos con la noticia de esta misma fecha según la cual el “Bolívar de Barinas”, dejando de lado su profundo asco por el imperio, le acaba de comprar a Estados Unidos “… arroz de Texas y Arkansas, caraotas (fríjoles) negras de Idaho y aceite de cocina de Tenessee y de Iowa…”. O sea, que a Colombia, donde vive el “lacayo del imperio” no le compra ni m…, pero al imperio sí.

Y supongo que los gringos no le van a vender barato nada de esto y que al final, llevar comida a Venezuela (que tendrá que importar el 70% de sus alimentos este año) por todas las vías distintas a la colombiana, le va a costar un ojo de la cara. Es decir, que en la llamada patria bolivariana están, en efecto, aguantando física hambre mientras el orate que la preside regala su riqueza petrolera por todo el mundo. ¿Será este el socialismo que nos quieren importar a Colombia?

Por eso vienen a la mente las viejas y acidas palabras de Winston Churchill: “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, la prédica de la envidia, y su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”.

¡Ni que estuviera viviendo en Venezuela!

martes, 22 de enero de 2008

EL LENGUAJE EN LOS TIEMPOS DE LA CÓLERA

“Dime ¿quién te cedió la palabra?, te pones a hablar, luego nadie te calla...porque no lo piensas y no lo dices, ¿es que no te cansas de meter las narices?, ¿por qué no te ahorras tus comentarios?, ¿por qué te tendremos que escuchar a diario?”
Grupo Molotov
Tengo ya varios años, mas de los que desearía, de estar vivito y coleando y no recuerdo ni en lo que he visto, oído o leído una escena histórica siquiera similar a esta lamentable que vivimos hoy los colombianos a manos (o a labios, mejor) del verborreico y patán presidente de Venezuela.

Recuerdo haber leído que Churchill trataba a la Alemania nazi de “eje del mal”. Y eso que Hitler era quien era. Pero nada más. O que Nikita Kruschev se quitó un zapato en medio de una asamblea de la ONU para golpear el atril. Pero, aparte de la pecueca circundante, ninguna ofensa personal. O haber visto y oído hasta hace algunos años al mismísimo Fidel Castro, némesis político del “orangután del Orinoco” (como le dicen a Chavez en España) referirse cruda y sarcásticamente por horas a sus archienemigos gringos. Pero nada más.

Sin embargo, este nuevo Urogallo venezolano, con pinta mas de chafarote o, máximo, de sargento de pueblo que de otra cosa, ha descendido al lenguaje de malevo más recalcitrante que uno pudiera recordar y concebir en tan alto dignatario como lo es el Presidente de un país. Y no parece querer detenerse.

Todos sospechamos, claro, que detrás de todo ese aspaviento de pandillero de Chavez se esconde un propósito distinto de lo que las densas ofensas permiten adivinar. Algunos especulan sobre un pago de favores a las Farc; otros, la intención de inventarse un enemigo externo que le permita escabullirse de la pésima situación interna; algunos, incluso, afirman que se trata de las rabietas de una loca brava, perdidamente enamorada de Uribe, azuzada por el desplante en el asunto humanitario. Como se ve, hipótesis no faltan.

Aunque con la sorprendente y acertadísima estrategia del silencio con que ha respondido Uribe (sorprende, digo, conociéndole el geniecito que internamente se gasta) parece irse apagando la hoguera verbal, subsiste el hecho de que la actitud de Chavez, de alguna forma, nos ha ofendido a todos los colombianos. No tanto por uno querer o no a Uribe, sino por tratarse de un trato injusto y desmedido a quien, para bien o para mal, nos representa como nación.

Y esa herida abierta, me temo, no se va a cerrar así no más. Incluso, aun si Chavez decidiera de un momento a otro volverse un lord inglés. De todas maneras, cada vez que lo veamos al frente de un micrófono vestido con su estridente camisa roja, sospecharemos siempre la vecindad de un insulto o de una malquerencia. Esa imagen nunca se va a borrar.

Por todo esto, queda confirmado una vez más que siempre tendrá carácter más letal una lengua viperina que un disparo. Así venga disfrazada de ayuda humanitaria.
(La frase inicial la copié del blog de nuestro amigo Doctor Comic. El sabrá disculpar la majaderia)