viernes, 17 de agosto de 2007

LA "ASTUCIA" DE CHUPETA

Habrá algo que no se haya dicho ya sobre Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, que no se haya dicho ya a raíz de su captura en Brasil? No lo creo.

Sin embargo, queremos aquí decir algo más. Y empezaría por preguntar algo que se le atraganta a uno: De dónde sale eso de la proverbial astucia (y hasta inteligencia, le dicen) que se le atribuye a nuestros narcos? Porque hay que ver a los policías de aquí, de allá y de acullá, pintándolos casi como seres inasibles, imposibles de detectar, gracias a, sí, como no, su astucia infinita, su malicia indígena, su inteligencia malévola, etc.

Pues, uno entiende a la policía. Alguna excusa tienen que tener para justificar la millonada que se gastan los países en la persecución de años de estos siniestros personajes, para resultar siendo capturados por un policía de tránsito o por culpa de una cirugía plástica tan horrorosa que los hace sospechosos a una simple mirada.

Porque, volviendo al caso Chupeta, no se cree uno ni una coma de la versión policial oficial. Eso de un seguimiento de dos años y que una cosa y la otra es pura carreta. Lo que delató al capo de marras es lo que todos sabemos que los delata: Su inmensa capacidad para la lobería y la fantochada que acarrean tantos millones de dólares acumulados en el negocio rápido de la droga.

Cómo puede decirse de un tipo que es astuto cuando se hace una cirugía facial espantosa que lo dejó con una pinta de travesti en quiebra. Y que además, para hacerse más notorio, se va a vivir a una casa lujosísima de un sector exclusivo de Sao Paulo, con una modelo como mujer, sector en el cual un colombiano con una pinta tan maluca debe chillar como un moco en una corbata.

El tal Chupeta fue a hacer a Brasil lo que hacía en Cali hace varios años: vivir a lo desaforado, rodeado de lujos imposibles y de mujeres llamativas. La diferencia resulta en el hecho de aquí en Cali los policías de esa época (y los de ahora también, según las ultimas noticias) eran ciegos, sordos y mudos, por causa de un raro y difundido virus asociado a los billetes verdes que circulaban profusamente. Allá, en Brasil, probablemente el virus no alcanzó a afectar a todos.

Pero, sospecha uno que lo que realmente sucedió fue que a Chupeta lo delató, no una exhaustiva investigación, sino alguna vecina ventanera que decidió, con buena lógica, que un tipo tan feo, tan lobo y tan rico no podía ser nada bueno.

Lo demás, dejémoselos a los policías, que de algún cuento tienen que vivir.