martes, 28 de agosto de 2007

UNA FAMILIA POR CIEN MILLONES DE PESOS

Me sorprendió, debo admitirlo. Y no es poca cosa admitir que en esta época y en este país uno se sorprenda realmente de algo. Pero fue así, cuando vi este video que, por razones extrañas, resultó linkeado con este blog.

Y si yo me sorprendí, -y además quedé con una dolorosa sensación de vergüenza y dolor ajeno, no por el cínico que, sorbiendo agua de a poquitos intentaba tragarse su culpa, sino por las dos personas que a nombre de su familia lo acompañaban-, no quiero ni imaginarme lo que sintieron su hermano y, sobre todo, su esposa.

Ella parecía aplastada por cada respuesta. Su mirada se vaciaba a cada segundo y su gesto crispado lo decía todo: La verdad, la que el personaje sentado unos metros adelante iba soltando con letales dosis, la humillaba tanto que su boca parecía sellada por la angustia de lo imprevisto, por la impotencia ante lo sorprendente…

Mientras tanto, en la medida en que el personaje de marras se acercaba al premio mayor de los cien millones, la galería cautiva lo avivaba. Y cuando vaciló ante la posibilidad de pasar a una verdad cada vez más hiriente para él y para los suyos, entonces se levantaron a ovacionarlo como a un torero ante una faena mayor. El hombre claudicó y la verdad, esa clase de verdad, la patrocinada por
un canal de televisión enceguecido por el rating, volvió a la pantalla ante los ojos vidriosos de ella, de la esposa, sentada impotente en la oscuridad del plató.

Que era gay o homosexual, de esos de closet ya tan escasos, que se acostaba con su mejor amigo y que, a despecho de comprarle una casa a su familia, prefirió darle el dinero al amante para que comprara apartamento, todo confesado en vivo y en directo, ya poca cosa parece ahora porque, como dijo el impecable animador, “es un valiente”. La sonrisa forzada así parecía demostrarlo.

Sin embargo, detrás del botín, los jirones de una vida y de una familia quedaron esparcidos por el lustroso e iluminado piso del estudio. Aun los que lo aplaudieron rabiosamente al final debieron advertirlo: Esa vida llegaba hasta allí, trocada en un insólito canje por la suma millonaria que la pantalla anunciaba. Cien millones de pesos que parecen poco precio por las lágrimas de humillación pública de la esposa que se acurrucaba en su silla, incapaz de otra reacción.

Por qué decidió ir o por qué su desalmado marido la invitó a ese aquelarre de verdades absurdas, no se sabe ni se sabrá nunca. Lo que si se supo fue el final entre los dos cuando le dijo lapidariamente al cínico que se paró frente a ella esperando, tal vez, un rápido perdón ante las cámaras: De aquí en adelante su familia son esos cien millones de pesos.

Gracias, Canal Caracol, por otra vida deshecha. El infierno del rating será su condena por siempre jamás.

viernes, 17 de agosto de 2007

LA "ASTUCIA" DE CHUPETA

Habrá algo que no se haya dicho ya sobre Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, que no se haya dicho ya a raíz de su captura en Brasil? No lo creo.

Sin embargo, queremos aquí decir algo más. Y empezaría por preguntar algo que se le atraganta a uno: De dónde sale eso de la proverbial astucia (y hasta inteligencia, le dicen) que se le atribuye a nuestros narcos? Porque hay que ver a los policías de aquí, de allá y de acullá, pintándolos casi como seres inasibles, imposibles de detectar, gracias a, sí, como no, su astucia infinita, su malicia indígena, su inteligencia malévola, etc.

Pues, uno entiende a la policía. Alguna excusa tienen que tener para justificar la millonada que se gastan los países en la persecución de años de estos siniestros personajes, para resultar siendo capturados por un policía de tránsito o por culpa de una cirugía plástica tan horrorosa que los hace sospechosos a una simple mirada.

Porque, volviendo al caso Chupeta, no se cree uno ni una coma de la versión policial oficial. Eso de un seguimiento de dos años y que una cosa y la otra es pura carreta. Lo que delató al capo de marras es lo que todos sabemos que los delata: Su inmensa capacidad para la lobería y la fantochada que acarrean tantos millones de dólares acumulados en el negocio rápido de la droga.

Cómo puede decirse de un tipo que es astuto cuando se hace una cirugía facial espantosa que lo dejó con una pinta de travesti en quiebra. Y que además, para hacerse más notorio, se va a vivir a una casa lujosísima de un sector exclusivo de Sao Paulo, con una modelo como mujer, sector en el cual un colombiano con una pinta tan maluca debe chillar como un moco en una corbata.

El tal Chupeta fue a hacer a Brasil lo que hacía en Cali hace varios años: vivir a lo desaforado, rodeado de lujos imposibles y de mujeres llamativas. La diferencia resulta en el hecho de aquí en Cali los policías de esa época (y los de ahora también, según las ultimas noticias) eran ciegos, sordos y mudos, por causa de un raro y difundido virus asociado a los billetes verdes que circulaban profusamente. Allá, en Brasil, probablemente el virus no alcanzó a afectar a todos.

Pero, sospecha uno que lo que realmente sucedió fue que a Chupeta lo delató, no una exhaustiva investigación, sino alguna vecina ventanera que decidió, con buena lógica, que un tipo tan feo, tan lobo y tan rico no podía ser nada bueno.

Lo demás, dejémoselos a los policías, que de algún cuento tienen que vivir.

jueves, 16 de agosto de 2007

POLO Y LA MIERDA DE PERRO

Les pregunto: Habrá alguien que, por lo menos una vez en la vida, no haya pisado mierda de perro? Y que haya sufrido, además del molesto embadurnamiento, la persecución del fatal olor que parece subir desde los zapatos hasta cubrir casi toda la humanidad del doliente?

Ah, y que adicionalmente, el dichoso olor y hasta restos de la execrable materia fecal canina lo persiga en todo lugar al que vaya, atrayendo las miradas sospechosas de los demás y sin que valgan sacudidas, lavadas, limpiadas y demás recursos urgentes para liberarse de semejante molestia…

Bueno, creo que me han entendido el concepto. Porque lo que quiero decir en verdad es que el ex alcalde Polo se ha convertido para Cali en una gran plasta de mierda en el zapato.

No parece existir manera alguna de zafarse de él y de su nefasta gestión. Ni siquiera un fallo fulminante de destitución de la Procuraduría, ni las últimas encuestas que le daban una imagen desfavorable de poco más del 95% entre los caleños. Nada parece valer, porque el dichoso personaje amenaza nuevamente con volver.

Que habremos hecho tan malo como para ganarnos el azote perenne de este señor? Porque si la enjundia y la eficiencia que Polo muestra ahora para buscar el retorno a la Alcaldía por la vía judicial la hubiese tenido, siquiera al 50%, para su gestión como alcalde a lo mejor la historia tendría otra cara. Pero que va.

Ahora, como una siniestra y enorme espada de Damocles, pende sobre la ciudad un
nuevo fallo judicial que podría concederle a Polo – y a su camarilla, por supuesto- su anhelado retorno al pillaje y al desmedro de las arcas municipales. Solo basta mirar en lo que han quedado los recursos de la municipalidad para entender la debacle que sería el retorno de Polo.

Lo que si se es que desde que conocí la noticia el dichoso olorcito me sigue a todas partes, como seguramente persigue a todos los que nos ha tocado en suerte vivir en la misma ciudad de donde alguna vez, por desgracia, Polo fue alcalde.

¡Perra suerte!

domingo, 12 de agosto de 2007

MONCAYO Y LA INUTILIDAD

Si de alguna cosa podemos estar seguros por estos días es de la absoluta inutilidad del gesto del caminante Moncayo, conocido como El Profesor, y cuya imagen nadie puede reclamar como desconocida porque fue usada y abusada por los medios hasta el cansancio.

Y tal vez ese abuso mediático es el que refleja con mas claridad la aludida inutilidad. Ahora, pasada la euforia y culminado el gesto de caminar miles de kilómetros desde su lejano pueblo natal hasta Bogotá, lo que hace y deja de hacer el profesor Moncayo pasó de la primera plana al último lugar de los espacios televisivos, culpables cien por ciento de la saturación “moncayista” que todos ahora padecemos.

Qué obtuvo Moncayo y, a través de él, los secuestrados por las Farc y, de paso, todos nosotros? Nada. Ni siquiera una respuesta directa de la guerrilla sobre el tema. Y del gobierno solo se logró la reproducción en la plaza de Bolívar, en horario triple A, de otro consejo comunal más, con el ingrediente del show nacional e internacional por cuenta de los medios. Nada más.

Se anuncia que Moncayo se va para Europa. Que bueno por él, pero que inútil se volverá aun mas su gesta, cuando si de algo estamos cansados es de que en tierras lejanas se discuta tanto sobre nuestra problemática y que al final nada se logre, mas allá de comunicados, palabras y gestos huecos e inútiles.

A uno le da la sensación con todo esto es que nadie sabe qué hacer ahora con Moncayo. Ni siquiera el mismo Moncayo, que luce errático, despistado y, subiendo a Monserrate con los ojos cerrados, gesto por demás el más inútil de todos, convirtiéndose cada vez más en un personajillo folclórico y pintoresco, como tantos que hay. Pero nada más.

Y toda la situación duele, en el fondo, porque todos queremos, anhelamos, necesitamos un gesto definitivo que inicie el proceso real de parar este desangre diario que es la guerra colombiana, negada por algunos, padecida por casi todos. Duele, porque al desinflarse con Moncayo otra posibilidad, la sensación de inutilidad y de impotencia colectiva aumenta, lo cual nos vuelve a dejar como al principio: Decepcionados.

O tal vez peor

sábado, 4 de agosto de 2007

ESTO ES ... ¿VERDAD?

A propósito del dichoso programita del Canal Caracol...


¡LA GENERACIÓN INVISIBLE SE TOMA EL PUENTE!


Digamos que hace 188 años alguien se tomó un puente. Bueno, en realidad era todo un ejército, según dicen, que luchaba contra otro. Y como la toma de ese puente practicamente selló la libertad nacional, muchos sospechan que de allí nos viene el gusto patriotico por tomarnos cuanto puente se nos atraviese.

De la pretérita toma de ese puente en la lejana Boyacá también se dice que lo hicieron soldados armados de carabina y bayoneta. La leyenda agrega que ni siquiera eso tenían las famélicas tropas patriotas. En todo caso, algún arma debieron haber esgrimido para poner al enemigo español en fuga.

Ahora, 188 años después, la Generación Invisible arremete nuevamente. Las armas: el teclado y el mouse. Y un tinto ocasional para despabilar la cabeza. No hay duda: En la mitad del largo puente, desde este 6 de agosto, una nueva batalla de ideas y palabras, como una anterior que resultó en victoria, comienza...

Será una batalla de conquista, una larga cabalgata contra molinos de viento y cosas así, en el vasto campo de la blogosfera. Relinchan los caballos, suenan las plumas como espadas, se entierra la mirada en el frente, se aprietan lo dientes...

Nos espera, por supuesto, una lucha larga. De eso no hay duda, pero el puente está allí, a la vista. Y, claro, desde ya están todos y todas invitadas a este nuevo desafío.