lunes, 29 de enero de 2007

LAS OLLAS PODRIDAS

Una olla podrida es una olla podrida, aquí, en Barranquilla o en cualquier parte. Y, esta olla en particular, la de la empresa Métodos y Sistemas de Barranquilla que logró inusitadamente a través de una tutela amordazar la divulgación de una investigación periodística en su contra, tiene todas las características, olores y sabores de una muy, pero muy podrida.

El caso, incluso, es hasta macabro, pues incluye al menos dos asesinatos y múltiples sospechas de corrupción que abarca gente de alto vuelo de la Arenosa, como empresarios, ex alcaldes, funcionarios públicos y, últimamente, al siniestro comodín de la política costeña, el inefable capo paramilitar “Jorge 40”, cuyo computador, la verdad sea dicha, es un prodigio tecnológico al lograr almacenar en su disco duro tanta corruptela, horrores y masacres sin desconfigurarse un ápice.

Pero ¿y que tiene que ver lo de Barranquilla con Cali? Mucho, desgraciadamente, porque la triste ¿coincidencia? es que esta empresa, Métodos y Sistemas, es básicamente la misma que bajo el nombre de Sicali se ganó también en esta ciudad el carnudo contrato de recaudación de impuestos municipales, mismo por el cual la Procuraduría mantiene destituido al alcalde Apolinar Salcedo y a varios de sus funcionarios.

Tanto en Barranquilla como aquí esta empresa recauda impuestos y tanto allá como aquí toda esa contratación ha sido fuertemente cuestionada, no solo desde el punto de vista jurídico, sino sobre todo ético. En ambas ciudades se coincide en afirmar que no existe ninguna justificación en entregarle a una empresa como esta el recaudo de miles de millones en impuestos, a cambio de una remuneración exorbitante y con una mínima inversión.

Por acá todavía no ha habido muertos por esa causa ni las narices del lobo paramilitar han asomado tan de frente como en Barranquilla. Pero como toda situación anómala es susceptible de empeorar, es probable que en pocos días, cuando se produzca el fallo definitivo sobre la destitución de Apolinar Salcedo, el tema salte a la palestra con nuevas revelaciones.

Entonces, la fetidez de la olla se agudizará hasta competir con la que cada día se levanta del cercano y atestado basurero municipal. Lo cual, se los aseguro, es mucho decir.

Artículos relacionados:

1. El País de Cali

2. El Tiempo

4 comentarios:

  1. Mi querido Vopa,resulta que la olla podrida no es lo mismo en Barranquilla o en cualquier parte,al menos con el significado que se le da en el comentario.

    Hay ollas podridas de ollas podridas, en la sabrosa gastronomia madrileña,se saborea con de leite precisamente la suculenta "olla podrida madrileña",especie de sancocho o ajiaco,compuesto de muchas viandas, carnes y demas sabrosuras que aportan los mismos invitados,cada quien ,aparte de los vinillos, aporta un ingrediente para la "olla", bien sea un chorizo,o una morcilla, un pedazo de jamon,alguna chuleta,una pierna de codero,algo de pollo alguna verdura, garbanzos, etc ,etc,los etceteras son la inventiva de cada quien, al final de la fiesta con la cooperacion de todos los invitados,se sirve el festin resultante,obviamente sin sabor definido dependiendo de los aportes a esa gran "olla podrida".

    Buen apetito...

    Ollero

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  2. A Ollero:
    Sabe que su coentario es el complemento perfecto de la metafora: Las ollas podridas, mientras son rrepudio para unos, son comidad para otros. Lo que pasa es que mientras solo unos pocos las degustan como manajares a pesar del olor, a la mayoria solo nos queda el olor y los trastes sucios para lavar. saludos

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  3. Hombre, Vopa, increíble que el único comentario a su blog sea etimológico. Que verguenza que el primer negro escogido como Alcalde de Cali (al fin!) tenga que ser un ladrón. Y que vergüenza que en Barranquilla pase exactamente lo mismo. Me queda la pregunta de porqué la Procuraduría no ha actuado en este segundo caso. Aunque los funcionarios en ocasiones hacen las cosas bien, es imposible hacer política en Colombia honestamente. Caramba, si no econtramos alguna salida a este "problemita" seguiremos en la olla, y bien podrida, donde todos se sirven "del festín resultante". Será que viviremos atemorizados para siempre en nuestro amado país, pensando que la política es cosa de rateros, pagando el 20% de coima? Y que los pueblos de este país, adonde es más difícil llegar que a Europa (toma más tiempo, al menos) deben estar entregados a los mejor armados? Lástima que nadie tenga el valor (o la insensatez) de proponer una verdadera plataforma política basada en una reforma agraria, un recaudo de impuestos como Dios manda y un poquito menos de agache ante los que tienen plata, incluyendo nuestros vecinos del norte. Tal vez mis hijos sean capaces, yo ya no sé que hacer.

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