jueves, 24 de agosto de 2006

LA FALSA "BANDA ANCHA"

Al leer este artículo en un blog chileno sobre la llamadabanda ancha y la publicidad engañosa vinculada con esta me preguntaba qué podrá estar pasando en Colombia sobre esta materia.

Lo primero sería aclarar, como lo hacen en el artículos de marras, que una conexión de banda ancha, bajo los estándares internacionales de la I.T.U., es y debería ser una conexión de mas de 1.5 MB por segundo. Es decir que toda velocidad de conexión a Internet por debajo de ese tope no es, ni debería ser considerada ni anunciada como banda ancha.

En este punto cabe mencionar que cualquier ofrecimiento publicitario en el sentido de conexiones a Internet, cuando se les da el calificativo de “banda ancha”, el servicio mínimo que debe ofrecerse es el antes aludido. De no hacerse así, se estaría ante un caso claro de publicidad engañosa, de acuerdo con lo establecido en el artículo 14 del DE 3466/82 y otras normas similares.

He visto publicidad, incluso muy difundida, de empresas como Telecom, Emcali, Orbitel, EPM y otras que anuncian planes de Internet de banda ancha con velocidades de conexión que parten de 128k (o como en la publicidad de la foto, de 64k). Es absurdo. Sería igual que ofrecieran vendernos con el pomposo nombre de Mercedes Benz un carro con motor de Renault 4. Es decir, un engaño, ni más ni menos.

Otra cosa que hace falta ver es si de verdad la velocidad anunciada y contratada se cumple realmente. Conversando con mi hermano, que vive en Bogotá y que tiene conexión por fibra óptica, caímos en cuenta que en buena parte del día, en especial en las llamadas horas traffic shaping, que entre nosotros serían la comprendidas entre las 8 a.m. y las 10 p.m., la velocidad real de conexión estaría un 30 o 40% por debajo de la que debería ser. Es posible, no lo puedo afirmar, que igual fenómeno se de en otro tipo de conexiones.

Esta situación también constituiría, no solo publicidad engañosa, sino incumplimiento de contrato por parte de la entidad ISP, pues un servicio de esa naturaleza, que debe ser continuo y constante, no puede disminuirse o rebajarse por debajo de los topes acordados.

Probablemente excusas técnicas se tengan a montón, como la de que si el servidor al que se está conectado emite por debajo de la velocidad que se requiere pues la conexión se hace lenta. De todas formas, la mayoría de servidores de empresas usuales y altamente traficadas como Google, Microsoft, Blogger y similares usan velocidades potencialmente altas, todas por encima de los 10 MB.

En los casos de conexión por fibra óptica los bajonazos de velocidad son más notorios, lo cual es normal si se tiene en cuenta que entre mas gente esté viendo televisión o navegando por Internet, pues menos disponibilidad de banda va a existir para el usuario. De todas formas, tales excusas no eximen de responsabilidad a la empresa servidora pues su compromiso, tal como lo aceptó, firmó y cobró, es suministrar la velocidad anunciada y contratada. Y punto.

El asunto de los costos también es de cuidado. Un servicio de Internet de 128 k en nuestro país cuesta mensualmente en promedio $40.000 o $50.000, mientras en países desarrollados o no tanto, como Brasil o México, con velocidades 3 o 4 veces más altas, está por debajo de los $US10. Las razones que se conocen por acá son que los costos de las inversiones técnicas realizadas para el servicio impiden a las ISP generar un precio mas bajo. Lo malo es que la excusa se vuelve permanente y las dichosas inversiones se siguen cobrando mucho tiempo de haberlas recuperado financieramente.

Finalmente la situación del servicio de Internet en Cali, y no digamos de banda ancha, es poco menos que desastroso. Aparte de que la ciudad está parcelada, aunque las empresas publicitan cobertura total para después salir con baboserías como que no tienen equipos o antenas para determinadas zonas o barrios, lo único que se logra medianamente a precios decentes son conexiones de máximo 256k, pues la verdadera banda ancha tiene costos como para traqueto recién coronado.

Es un tema que, por el auge que se observa en la publicidad de las empresas de telecomunicaciones y de los servicios ofrecidos, vale la pena mirarlo con lupa.