lunes, 31 de julio de 2006

BLOGS Y FUNDAMENTALISMO

Kozure es un veterano blogger radicado en la calurosa y ventosa ciudad de Santa Marta, en el caribe colombiano. Al menos allí siempre nos lo hemos imaginado, asomado en un discreto balcón, recibiendo en la cara la brisa marina de las tarde y soñando en lontananza, entre la frontera borrosa del cielo y el mar, con su amada tierra de Israel.

Claro, es judío. Y nunca ha permitido que nadie lo dude. La fogosidad de su pluma se encarga, cada vez que actualiza su blog, de transmitirnos lo que siente y piensa desde su perspectiva judía. Por eso protesta, denuncia o elogia todo lo que en su momento exacerbe su fe o sus convicciones políticas o religiosas. Hasta nosotros hemos tenido oportunidad, en varias ocasiones, de probar el filo de su espada, aunque siempre dentro de los límites que se imponen las mentes cultas.

Por eso nos duele que su pagina, la misma que venía publicando desde hace mas de año y medio, fuese atacada por la intolerancia del fundamentalismo religioso y clausurada sin apelaciones hace ya varias semanas. En reemplazo de sus escritos en este sitio, en un diciente tono negro, hay ahora una altiva proclama del islamismo fundamentalista internacional que anuncia, en su intrincada caligrafía, que ese sitio ya no es mas de Kozure. ¿Las razones? Las de siempre. Por eso nadie las pide. Por eso nadie las necesita. Son fruto exclusivo del odio y la sinrazón bélica que ahora parece infectar también la blogosfera.

Kozure publica ahora sus opiniones aquí. Gracias a la amplia libertad y al infinito campo que es la Internet, sigue en la batalla de las ideas y las palabras. Claro, hasta que probablemente lo descubran de nuevo y la oscuridad vuelva a invadir su página. Sospecho, sin embargo, que eso no lo detendrá. Y me alegro por eso.

Me parece que quienes integramos esta etérea comunidad –en la que a veces gastamos tantas palabras e ideas en lances y asuntos sin merito – le debemos a Kozure, más allá de si compartimos o no sus opiniones o sus creencias, una voz de aliento y de respaldo.

En estos casos, siempre queda recordar a Bertolt Brecht: Si no hacemos algo, algún día vendrán también por nosotros. Y entonces, seguramente, será muy tarde.




El pasado mes de diciembre escribimos un indignado post protestando por la variedad de tropelías que se vieron durante la Cabalgata de la Feria de Cali, que incluyó gente muerta y herida, además de cabalgaduras acuchilladas, abandonadas o lastimadas al extremo por sus jinetes.

Ahora en Medellín, la ciudad en donde ahora vive el civismo nacional, según dicen los paisas, durante la Cabalgata de la Feria de las Flores se presentaron desmanes idénticos a los de Cali.

Tal vez en algún momento de la historia de las ciudades las cabalgatas fueron demostración de alegría y buen gusto. Probablemente en aquellas bucólicas épocas montar en alazanes briosos y vistosos ofrecía un espectáculo singular que era apreciado tanto por los montados como por los de a pie.

Pero ahora, en ciudades con millones de habitantes, con un trafico atosigado y frenético, multitudes abigarradas y altamente alcoholizadas que se vuelcan a las calles con el propósito exclusivo, bajo licencia carnestolendica, de desfogar todo tipo de pasiones colectivas y en donde el caballo no representa mas que un marginal y menospreciado medio de vida para sectores deprimidos, las cabalgatas no tienen razón de ser.

No se que tantas cosas malas y graves deben ocurrir para que a algún alcalde o directivo sensato se le ocurra la idea de suprimirlas de una vez y para siempre. Esperemos que no sea por causa de una tragedia, como ya hemos visto antes.

(Foto vía El Colombiano)