jueves, 27 de julio de 2006

LOS SOSPECHOSOS DE SIEMPRE

Y habló doña Virgina Vallejo. Y habló mucho, sentada frente a la cámara en una especie de pose perfilada por la izquierda y contra un fondo blanco y sin forma. Se despachó, como se dice, contra casi todo el mundo y señaló a los que en su conocimiento son los complotados en el asesinato de Galán, en el magnicidio de Lara Bonilla, en la hecatombe del Palacio de Justicia, en la corrupción de la campaña de Samper… Si el video dura media hora mas, seguro que nos devela a los asesinos de Gaitán.

Es probable que esta mujer conozca de algunas de estas cosas. Bajo las sabanas, dice un viejo refrán, no existen secretos. Así que es plausible que en su presencia Pablo Escobar hubiera hablado de asesinatos y atentados sin problema. Y que incluso lo hubiese hecho Santofimio en el contexto de que Virginia jamás se atrevería a revelar un secreto del temible capo, precisamente por eso, por temible. El miedo, se sabe, asegura secretos.

Pero, salvo su enfático “yo acuso” contra el político, todo lo demás entra en tantas vaguedades y contradicciones que, bajo el humo del escándalo, no pervive nada que en realidad sorprenda y tenga validez como prueba. Casi todo lo que dijo la ex diva lo sabemos los colombianos de una forma u otra. Así que sumarle otra voz a las sospechas, a pesar de su innegable espectacularidad, ni las vuelve evidencia ni aporta nada a los hechos.

¿Le sirve al país todo esto? Lo dudo. O mejor, si sirve, pero para continuar con el deporte que más nos gusta: Comer prójimo y seguir viviendo con el ojo en el retrovisor. Si bien ciertos hechos, por su gravedad y su repercusión, requieren verdad y justicia, también es cierto que si estas dos necesidades se siguen supliendo con despliegues mediáticos como el de la señora Vallejo, no habrá ni una cosa ni la otra.

Solo se lograrán abrir nuevas puertas para que los periodistas amarillistas, los intocables sospechosos y los dudosos testigos de siempre, nos sigan dictando una historia risible y novelesca.








Mejor que el revuelo por las declaraciones de la Vallejo está la pelea entre EL TIEMPO y RCN. En su editorial de hoy el primero desestima desde la veracidad hasta la utilidad de dichas declaraciones. En el noticiero del mediodia RCN tachan a los de EL TIEMPO de envidiosos y se hace amplio recuento de las reacciones contra el editorial. Por su parte, en el Canal CARACOL no han dicho ni jota sobre las mentadas declaraciones.

Antes de temporada llegó el huracán Virginia a nuestros lares.