jueves, 8 de junio de 2006

POLO TRAVELS TOUR

Hace algunos días en el Noticiero Regional 90 Minutos se quejaban algunos de la viajadera al exterior que últimamente le ha entrado al Alcalde Apolinar Salcedo.

Creo que ya se ha perdido la cuenta de cuantas veces se ha anunciado que Polo emprende nuevo viaje al exterior –porque, eso sí, los viajes son al exterior, sino para qué-, aunque los anuncios, si es que se hacen, pasan tan desapercibidos que pareciera que en realidad el Alcalde nunca se va. Omnipresencia, que llaman.

Buscando información al respecto me encontré que, en la
página web de la Alcaldía solo aparece un informe sobre un anterior viaje a Washington, en el cual se anotan como doce “logros” alcanzados con la sabrosa visita de Polo a la capital de USA. Pero, en realidad nadie sabe a ciencia cierta, salvo el Alcalde, claro, para qué son esos viajes y que beneficio real le representan a los caleños. Así que, sin el menor riesgo de equivocarme, adivino que sirven para lo que sirven las fincas pavimentadas.

Por eso me sorprendió mucho saber que
hasta en el Concejo Municipal se estaban quejando de lo mismo, incluso concejales de la cuerda del alcalde Polo, como Carlos Andrés Clavijo, quien preguntaba la semana pasada cuando iba a saberse en Cali a qué carajo se iba el Alcalde. Por esa misma vía me entero que Polo preparaba viaje en esta misma semana para Estados Unidos, República Dominicana y, más adelante, para Asia.

Lo curioso es que los mismos concejales que autorizan el viaje del Alcalde, solo después de habérselo aprobado, se preguntan ahora a que se va. Lo mínimo que uno esperaría es que se lo preguntaran antes de darle el permiso, no después. ¿Quién entiende esa vaina?

Ahora, aclaro: No es que me queje de la ausencia de Polo. La verdad es que este o no esté es exactamente lo mismo. Lo que si valdría la pena preguntarse es cuanto nos cuestan los periplos turísticos y autopromocionales de nuestro Alcalde viajero, quien ahora debe creerse producto tipo exportación.

Siendo así, pregunto: ¿Habrá por esos lejanos países un alma caritativa que nos lo compre, así sea fiado, a ver como seguimos en Cali sin su valiosa y sabia dirección? ¿La habrá?




El caso de Jamundí huele tan feo que hasta el narco Diego Montoya, Don Diego, envío indignada carta negando toda implicación en el bororó.

Si este personaje, acusado en los últimos años de todo tipo delitos leves, graves y gravísimos, sobre los que nunca ha salido a decir ni mú, decidió declinar la cordial invitación de la prensa nacional al concurrido baile valluno, es porque el asunto realmente pinta maluco, maluco.

Preocupa, además, que los medios le sigan apostando en este caso al bochinche y al rumor callejero, tratando de llenar plana de cualquier forma y sacando la investigación de su cauce natural, que son los estrados judiciales. Un día dan una versión y otro día otra, sin que nadie lo confirme. Al final esto solo sirve para que los que aparezcan implicados, culpables o no, salgan al lógico desmiente o cuadren sus coartadas o borren los vestigios acusadores. Mientras tanto, los demás seguimos confundidos, muy confundidos, sin saber en qué y a quién creer.

¿Será esto lo que ahora llaman “nuevo periodismo”?