sábado, 27 de mayo de 2006

LA MALDICION DE LOS BATÁ

(Basado en una historia que pudo ser real. Y lo fue)


Un hombre joven y alto, de bigote fino que le cruzaba la cara pálida, con el cuerpo enjuto enfundado en un traje blanco de impecable lino y la cabeza presidida por un sombrero Panamá, descendió lentamente por la escalerilla del avión que lo traía, en esa calurosa tarde de febrero de 1.962, desde Miami hasta el aeropuerto de La Habana.

Con pasos largos se dirigió a la puerta de desembarque en el último lugar de la fila de pasajeros. En su mano izquierda llevaba un maletín pequeño de cuero oscuro. Al llegar a la puerta se detuvo un instante, como si dudara, pero finalmente la atravesó mientras su sombra, alargada e inclinada a la derecha, lo persiguió hasta desaparecer en la penumbra de la sala aduanera.

En ese mismo instante, al otro lado de la isla, un negro viejo que se mecía en una silla crujiente observaba desde el desconchado balcón de un segundo piso el mar que se estrellaba contra el lejano malecón. Podía oír el rumor bronco de las olas que, murmullando, iban y venían sin pausa, mientras desde la calle le llegaban risas de niño y el sonido apagado de un tres que alguien rasgaba con insistencia. Pero, abstraído, su mente solo le daba vueltas a las palabras que la vieja orisha había venido a decirle hacía unas horas: Que un hombre desconocido venia del otro lado del mar para proponerle algo inesperado. (VER MÁS)