viernes, 5 de mayo de 2006

INDICADORES ECONÓMICOS DEL COSTO DE LA VIDA EN COLOMBIA

Fecha: 28 de abril de 2.006

Nombre: BÁRBARA INÉS BOHÓRQUEZ, abogada y profesora universitaria.

Asunto: Asesinada por dos sicarios cuando dictaba clases en la Universidad del Valle en Buenaventura.

Recompensa ofrecida por sus asesinos: $ 0

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Fecha: 28 de abril de 2.006

Nombre: JOHN JAIRO LENIS, indigente.

Asunto: Asesinado a bala por desconocidos en Buga.

Recompensa ofrecida por sus asesinos: $ 0

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Fecha: 28 de abril de 2.006

Nombre: OSCAR JESÚS ARANGO VÉLEZ, operario.

Asunto: Asesinado con arma cortopunzante por desconocidos en Cartago.

Recompensa ofrecida por sus asesinos: $ 0

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Fecha: 28 de abril de 2.006

Nombre: JUAN CARLOS TABORDA VÉLEZ, empleado de oficios varios.

Asunto: Asesinado a bala por sicarios en la vía Buga - Tuluá.

Recompensa ofrecida por sus asesinos: $ 0

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Fecha: 28 de abril de 2.006

Nombre: N.N.

Asunto: Asesinado a bala en el barrio Prados de Julia en Buga.

Recompensa ofrecida por sus asesinos: $ 0

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Fecha: 28 de abril de 2.006

Nombre: LILIANA GAVIRIA TRUJILLO, empresaria y hermana del ex Presidente Cesar Gaviria Trujillo.

Asunto: Asesinada a bala por sicarios en Pereira cuando intentaban secuestrarla.

Recompensa ofrecida por sus asesinos: $1.000.000.000.oo

Y NO PUDIMOS…

Los taxistas de toda ciudad son, por así decirlo, el termómetro más fiel de lo que en ella sucede. Son especies de antenas receptoras y transmisoras de cuanto fenómeno ciudadano acontece. Y aquí no conozco al primer taxista que no tenga una queja, y hasta una biliosa bronca, contra el Alcalde Apolinar Salcedo, síntoma inequívoco de que la mayoría en Cali tiene la convicción de estar padeciendo uno de los peores gobiernos que se recuerde.

Sin embargo, a pesar de hacerle fuerza y ponerle firma al asunto, tal como ya lo habíamos dicho antes,
la intención de revocarle el mandato a Polo se quedó solo en eso: Pura intención. Ni siquiera pudimos sacar a sombrerazos, como se lo merece, al mediocre mandatario que tenemos, con todo y el enorme descontento que existe con su gestión.

Algunas señales de advertencia se habían prendido hace algunos días cuando los veedores de la
campaña pro-revocatoria se quejaron fuertemente de las trapisondas que se venían viendo al interior de la Registraduría en el proceso de evaluación de firmas. Nada raro. Esa entidad es un fortín burocrático de algunos de los políticos que, sin mostrarse mucho pero cobrando buenos dividendos en la penumbra, vienen apoyando a todo vapor al Alcalde. Las mismas señales también parpadearon con alarma cuando la misma Registradora, presionada al máximo, deduzco, anunció su retiro del proceso.

Al final resultó que, a pesar de haberse aportado algo más de 118.000 firmas, cuando únicamente se requerían 78.000, solo 38.000 de las recogidas resultaron validas. Muchas fueron descartadas por pendejaditas, como haber colocado comillas en algunos datos que ni siquiera la ley exige que se incluyan. Además, del lado del Alcalde apareció una sagaz tropa de abogados, expertos en estas lides (y en otras non sanctas, supongo), que se pusieron al corte en el asunto para hacer anular cuanta firma les diera papaya. Todo muy previsible, pues solo en la mente entusiasta pero algo ingenua de los líderes de la revocatoria, se concebía la idea de que Polo se iba a dejar sacar así no más. Perro viejo late echado.

¿Y ahora, qué? Pues resignación, resignación y resignación. Nos tocará ver al Alcalde entregar su mandato el 1º de enero del 2.007, echándose el discurso de su vida y proclamando este fracaso de sus opositores como su mayor victoria. Ah, porque eso sí, que Polo le va a sacar partido, seguro que se lo va a sacar. Cuando suceden estas pifias, los gobernantes así resucitados no solo se atornillan más al puesto sino que, en su delirio de poder, reclaman que fue la inmensa mayoría la que los respaldó. Sino, remember el caso Chávez en Venezuela: Lo tuvieron prácticamente echado y se les volvió a meter con todo. Polo debe sentirse muy bolivariano en estos días.

Aparte de todo esto llama la atención la incapacidad de la sociedad colombiana para manifestar de forma efectiva su descontento con los gobernantes de turno, tan diferente a la arrasadora fuerza ciudadana de nuestros vecinos de patio, que cambian de presidente como de calzoncillos. Desde su consagración en la Constitución del 91 la figura de la revocatoria del mandato (y también la llamada moción de censura para ministros y altos funcionarios del Gobierno) no es más que un saludo a la bandera, pues está plagada de recovecos jurídicos de toda clase que la ha convertido en algo inalcanzable e inaplicable en la realidad. Taponada de esta forma la vía institucional, la expresión del descontento se limita a las quejas callejeras y a las intrigas de cóctel que, como mucho, sirven solo para cierto desahogo individual. Para nada más.

Aunque queda el consuelo de haberle enviado un mensaje a Polo de que hay vida inteligente más allá de los pasillos del CAM, cunde ahora en la ciudad una nueva idea: Importar a cien ecuatorianos para que vengan a Cali.

¡Seguro que en quince días tenemos alcalde nuevo!