jueves, 30 de marzo de 2006

ESTRAGOS JUDICIALES

Conversando hace algunos días con un colega comentábamos sobre algo que viene pasando como consecuencia del nuevo sistema penal que, como es sabido, es ahora fundamentalmente de carácter verbal u oral. Y son las graves falencias que muestran algunos abogados litigantes para intervenir con coherencia, lógica y fluidez verbal en las audiencias en las que les corresponde actuar.

Acostumbrados durante décadas a un sistema esencialmente formalista y escrito, este nuevo sistema nos obliga a mantener una mayor agilidad mental para rebatir, preguntar y contrapreguntar al instante, sobre la marcha, a testigos y peritos, y a recibir respuestas inmediatas de los mismos. De allí que las pifias de muchos abogados (aunque también de fiscales y jueces) están a la orden del día. Por eso se está pensando en hacerles control antidoping al inicio de las audiencias.

Coincidencialmente leí por esos días en algún blog, del que infortunadamente perdí el link (creo que es dominicano) ciertos apuntes sobre esta misma cuestión que, por ser tremendamente parecidos a los que se empiezan a ver por acá, me resultaron irresistibles. Por eso, los cito aquí como una humilde y cariñosa contribución al mejoramiento de la inteligencia judicial que, según tengo entendido, de que existe, existe.

Algunas preguntas, obviamente, no tienen respuesta posible. Otras, son respuestas sarcásticas, en ejercicio pleno del testigo de su derecho fundamental a aprovechar la papaya.

Le pregunta el abogado al medico legista: "Y bien, doctor, ¿no es cierto que cuando una persona muere durante él sueño, no se entera hasta la mañana siguiente?"

Le pregunta el abogado al testigo: "El hijo mas joven, el de veinte años, ¿qué edad tiene?"

Otra pregunta del abogado al testigo, mostrándole una fotografía: "¿Estaba Ud. presente cuando le tomaron esta foto?"

Le pregunta el abogado al testigo: “¿Estaba Ud. solo, o era el único que estaba allí?"

Otra pregunta al testigo: "¿Fue Ud. o su hermano menor el que murió en el atentado?"

Una nueva pregunta al testigo: “El sospechoso al fin ¿a quien mató, al occiso o a Ud.?"

Le pregunta el abogado al testigo: "¿A que distancia estaban los vehículos uno del otro en el momento de la colisión?"

Otra pregunta al testigo: "Ud. permaneció en ese sitio hasta que se marchó, ¿no es cierto?"

Nueva pregunta del abogado al testigo: “¿Cuántas veces ha cometido Vd. suicidio?"

Le pregunta el abogado a la testigo: "¿De modo que la fecha de la concepción de su hijo fue el 8 de agosto?" La testigo responde: "Sí, doctor" Le pregunta nuevamente el abogado: "Y ¿qué estaba Ud. haciendo en ese preciso momento?"

Pregunta del abogado al testigo: "Ella tuvo, entonces, tres hijos, ¿cierto?" El testigo responde: "Sí, doctor" Nuevamente pregunta el abogado: "¿Cuantos fueron varones?" Dice el testigo: "Ninguno, doctor" Pregunta otra vez el abogado: "Entonces ¿cuántas hijas mujeres tuvo?"

Pregunta el abogado: "¿Dice Ud. que las escaleras bajaban al sótano?" El testigo: "Sí" Nueva pregunta: "Y esas escaleras, entonces ¿también se podían usar para subir?".

Le pregunta el abogado al testigo: "Dígame, Ud. se fue de luna de miel bastante lejos, ¿no es cierto?" El testigo: "Bueno, en realidad me fui a Europa" El abogado pregunta: "¿Y su esposa lo acompañó?".

Pregunta el abogado al testigo: "Cuéntenos, ¿cómo fue que terminó su primer matrimonio?" Responde el testigo: "Por muerte, doctor" El abogado contraataca: "Ajá, y ¿por la muerte de quién terminó?".

El abogado pregunta: "Señor Ramírez ¿puede Ud. describirnos al individuo en cuestión?" Responde el testigo: "Claro, era de estatura mediana, fornido y recuerdo que tenia barba" Pregunta nuevamente el abogado: "Y nos puede decir ¿era hombre o mujer?".

Le pregunta el abogado: "Díganos, señor López, su presentación en esta mañana ¿es consecuencia de la citación que se le envío a través de su abogado?" El testigo: "No, doctor, yo siempre me visto así para ir al trabajo".

Pregunta el abogado al medico forense: "Doctor, ¿cuantas autopsias ha realizado Vd. sobre personas fallecidas?" Responde el galeno: "Hasta ahora, todas mis autopsias las realice sobre personas estrictamente fallecidas".

Le dice el abogado al testigo: "Le recuerdo que cada una de sus respuestas debe ser verbal, ¿de acuerdo? Entonces, díganos ¿en que escuela cursó Ud. la primaria?" Responde el testigo: "En la verbal".

Pregunta del abogado al forense: "Díganos, doctor ¿recuerda Ud. la hora en que examino el cadáver?" Responde el medico: "La autopsia comenzó alrededor de las 8:30 p.m." Nueva pregunta: "Y el occiso ¿ya había fallecido para ese entonces?" Respuesta: "No, estaba sentado en la mesa preguntándome porque le estaba haciendo una autopsia"

Pregunta al testigo: "Y, entonces, ¿le dispararon en medio de todo ese despelote?" Responde el testigo: "No, me dispararon mas arribita, casi en el ombligo."

Pregunta al testigo: "¿Está Ud. preparado para proporcionar una muestra de orina?" Contesta: "Sí, doctor, lo he estado desde mi más tierna infancia"

Pregunta al medico forense: "Doctor, antes de realizar la autopsia, ¿verificó si había pulso?" Medico: "No" Abogado: "¿Verificó la presión sanguínea?" Médico: "No" Abogado: "¿Verificó si había respiración?" Médico: "No" Abogado: "Entonces, ¿es posible que el hombre estuviera vivo cuando Ud. comenzó la autopsia?" Medico: "No" Abogado: "Y si Ud. no verificó ninguno de sus signos vitales, entonces ¿cómo puede estar tan seguro, doctor?" Medico: "Porque su cerebro estaba sobre mi mesa, en un frasco de vidrio" Abogado: "Ajá, pero, aun así, le insisto, ¿podría haber estado aun vivo el occiso?" Médico: "Bueno, pensándolo bien, sí, es posible que hubiera estado vivo y estuviera ejerciendo de abogado en alguna parte”.