miércoles, 8 de noviembre de 2006

CÓMO MATAR A UN BLOG?

No es tarea sencilla, debo advertir. Por alguna inexplicable razón un blog puede sobrevivir a muchas maniobras de exterminio por parte de su mismo autor: errores, desconfiguración, abandono, indiferencia, ausencia de ideas, grandes ocupaciones, jartera y sigue un largo etcétera.

Los métodos para un bloguicidio suelen ser variados. Se ha sabido, por ejemplo, de algunos blogs que, abandonados por completo a su suerte por quien les diera vida, siguen aun como figuras fantasmales en la blogosfera, vagando por toda la eternidad, algo así como los cascarones vacíos de los satélites en desuso. Pero siguen vivos.

Otros reciben su certificado de defunción, con despedida lacrimosa incluida, pero reaparecen con otro nombre y otra pinta para seguir diciendo lo mismo. En realidad, son reencarnaciones o zombies que aunque aparentan vida, tienen ya decretada la muerte. Muertos vivos, que llaman.

A algunos les cambian la cara, los adornan o los engallan, para taparles su cara de moribundos, pero esto solo los mantiene vivos en apariencia. Son muertos bellos, o, mejor, agonizantes en permanente cambio extremo.

A otros sus autores, aun en medio del repudio o la indiferencia que ahora les suscitan, en un mínimo gesto de misericordia, los abandonan a la puerta (o al portal, mejor) de alguien que los quiera recoger y seguir manteniendo. Allá ellos si viven o mueren. En tales casos, el blog huérfano o abandonado sobrevive mimetizado dentro de otro o de un gran colectivo, acogido, sí, pero a regañadientes o mirado con recelo por sus hermanos de crianza. Su vida es lastimera, pero es vida, al fin y al cabo.

Otros pueden intentar ser exterminados por inanición. Se les deja, primero días, después semanas y luego meses sin alimentarlos en forma alguna, para ver si el hambre los desmejora, los enflaquece y, por ende, les da apariencia final de muertos. Puede ser la forma más efectiva, pero un blog puede tener más vidas que un gato y, al final, sobrevivir alimentado por manos misericordiosas que lo visitan y lo alimentan, un poquito allá y otro acá, solo para que no muera definitivamente.

Probablemente el método mas efectivo es cortar de raíz todo vinculo, virtual y afectivo, se entiende, no solo con el blog, sino con todo lo que tenga que ver con él: amigos, bloggers, comentaristas, lectores, colectivos, directorios, Internet, computador… Sí, claro, es un método drástico, pero efectivo.

Solo tiene un problema: Que el mismo creador, nostálgico y apesadumbrado, se pare al frente del sepulcro virtual y, como a Lázaro, lo llame a la vida nuevamente. Entonces se abrirá la cripta y, como parece que sucederá con este blog, empezara su camino a la inmortalidad.

P.S. ¿Puede alguien decirme cómo un blog que no se actualiza por mas de un mes logra duplicar y hasta triplicar sus visitas?

martes, 7 de noviembre de 2006

VELORIO

(Este articulo apareció publicado originalmente en la pagina de la Generacion Invisible)

Saliendo de Bogotá hacia el sur, por la carretera que conduce a Honda, hay cierto lugar estremecedor.

Algunos metros antes del primer peaje el río Bogotá –o, al menos, eso dice un lánguido letrero en blanco y negro- parece un espejo negro, inmóvil y fétido, en el que la ultima luz de la tarde fenece ahogada en su negrura.

Al lado del río, en la orilla derecha, la estatua de una virgen de facciones burdas, prisionera en una urna de cristales opacos y rotos, lo custodia. Su rostro mira hacia abajo y hacia el otro lado, como alguien que se niega a mirar de frente el horror.

A los pies de la estatua, en un tarro blanco que alguna vez contuvo pintura, alguien dejó hace mucho tiempo un ramo de flores amarillas, que ahora, también muertas, yacen desgonzadas y mustias.

Muchas veces escuché que el río Bogotá estaba moribundo.

Hoy parece que en algunas partes de su recorrido ya ha empezado su triste velorio…