lunes, 31 de julio de 2006

BLOGS Y FUNDAMENTALISMO

Kozure es un veterano blogger radicado en la calurosa y ventosa ciudad de Santa Marta, en el caribe colombiano. Al menos allí siempre nos lo hemos imaginado, asomado en un discreto balcón, recibiendo en la cara la brisa marina de las tarde y soñando en lontananza, entre la frontera borrosa del cielo y el mar, con su amada tierra de Israel.

Claro, es judío. Y nunca ha permitido que nadie lo dude. La fogosidad de su pluma se encarga, cada vez que actualiza su blog, de transmitirnos lo que siente y piensa desde su perspectiva judía. Por eso protesta, denuncia o elogia todo lo que en su momento exacerbe su fe o sus convicciones políticas o religiosas. Hasta nosotros hemos tenido oportunidad, en varias ocasiones, de probar el filo de su espada, aunque siempre dentro de los límites que se imponen las mentes cultas.

Por eso nos duele que su pagina, la misma que venía publicando desde hace mas de año y medio, fuese atacada por la intolerancia del fundamentalismo religioso y clausurada sin apelaciones hace ya varias semanas. En reemplazo de sus escritos en este sitio, en un diciente tono negro, hay ahora una altiva proclama del islamismo fundamentalista internacional que anuncia, en su intrincada caligrafía, que ese sitio ya no es mas de Kozure. ¿Las razones? Las de siempre. Por eso nadie las pide. Por eso nadie las necesita. Son fruto exclusivo del odio y la sinrazón bélica que ahora parece infectar también la blogosfera.

Kozure publica ahora sus opiniones aquí. Gracias a la amplia libertad y al infinito campo que es la Internet, sigue en la batalla de las ideas y las palabras. Claro, hasta que probablemente lo descubran de nuevo y la oscuridad vuelva a invadir su página. Sospecho, sin embargo, que eso no lo detendrá. Y me alegro por eso.

Me parece que quienes integramos esta etérea comunidad –en la que a veces gastamos tantas palabras e ideas en lances y asuntos sin merito – le debemos a Kozure, más allá de si compartimos o no sus opiniones o sus creencias, una voz de aliento y de respaldo.

En estos casos, siempre queda recordar a Bertolt Brecht: Si no hacemos algo, algún día vendrán también por nosotros. Y entonces, seguramente, será muy tarde.




El pasado mes de diciembre escribimos un indignado post protestando por la variedad de tropelías que se vieron durante la Cabalgata de la Feria de Cali, que incluyó gente muerta y herida, además de cabalgaduras acuchilladas, abandonadas o lastimadas al extremo por sus jinetes.

Ahora en Medellín, la ciudad en donde ahora vive el civismo nacional, según dicen los paisas, durante la Cabalgata de la Feria de las Flores se presentaron desmanes idénticos a los de Cali.

Tal vez en algún momento de la historia de las ciudades las cabalgatas fueron demostración de alegría y buen gusto. Probablemente en aquellas bucólicas épocas montar en alazanes briosos y vistosos ofrecía un espectáculo singular que era apreciado tanto por los montados como por los de a pie.

Pero ahora, en ciudades con millones de habitantes, con un trafico atosigado y frenético, multitudes abigarradas y altamente alcoholizadas que se vuelcan a las calles con el propósito exclusivo, bajo licencia carnestolendica, de desfogar todo tipo de pasiones colectivas y en donde el caballo no representa mas que un marginal y menospreciado medio de vida para sectores deprimidos, las cabalgatas no tienen razón de ser.

No se que tantas cosas malas y graves deben ocurrir para que a algún alcalde o directivo sensato se le ocurra la idea de suprimirlas de una vez y para siempre. Esperemos que no sea por causa de una tragedia, como ya hemos visto antes.

(Foto vía El Colombiano)

sábado, 29 de julio de 2006

LA GUERRA DE BLOGALAXIA

“Vallecaucano come vallecaucano” es como se define por acá lo que llamamos el canibalismo regional, que consiste en que cuando alguien empieza a destacarse mucho, todos los demás nos colgamos de sus pies. Una vez abajo, todos volvemos a ser felices. Reflexionaba sobre esto a propósito de este insuceso reciente:

Blogalaxia es un apéndice del directorio Perublogs y se dedica a hacer un registro de blogs latinoamericanos, incluyendo varias categorizaciones: Por número de visitas, por tags, por calificación de post, etc. Es decir, hay una especie de concurso no declarado y permanente de blogs, no solo entre los de un mismo país, sino también en el contexto latinoamericano.

Hasta allí, todo bien. Pero hace algunos días se viene dando un rifirrafe entre los blogotecos, los equinoxios y otros mas, incluido nuestro amigo Patton, que tan serio y ecuánime se veía a la distancia. La razón: La posición en el ranking de Blogalaxia que, lamentablemente, se mide por el número de visitas o hits recibidos en el weblog o pagina.

Según se entiende, los blogotecos incluyeron, como una especie de valor agregado para sus blogs afiliados, un aplet, que es algo así como una ventana o box que permite una vista rápida y rotativa de lo actualizado en otros blogs. Es, para él que quiera tener ese tipo de información, un buen servicio. El problema se suscitó porque, al ser el dichoso aplet una derivación de la página de La Blogoteca, las visitas a las páginas o blogs que lo tengan se reportan también como visitas a dicha página. Esto dio como resultado que el numero de visitas de La Blogoteca subiera como la espuma y que, consecuentemente, esta pagina dejara regado a Patton y a otros bloggers, que desde hace rato lideran el pelotón colombiano en Blogalaxia.

Supongo que influenciados por la filosofía de la Seguridad Democrática, que en Colombia da jugosas recompensas a aquellos que delaten a delincuentes o denuncien delitos en marcha, algunos bloggers colombianos reportaron a los señores de BloGalaxia lo que consideraron una anomalía de La Blogoteca. En consecuencia, aquella emitió un comunicado informando el caso y le cortó de tajo el registro, tengo entendido que sin oír o exigir una explicación previa, a la web infractora.

Después de haber emitido la condena en público, como buenos latinos, BloGalaxia escuchó la defensa del sindicado, aceptándose su regreso con la simple condición de suprimir del citado aplet el vínculo con dicho directorio. A la fecha, todo volvió a su cauce normal, es decir, los mismos de arriba, arriba, los mismos de abajo, abajo. Y todos contentos, sobre todo los de arriba.

Este incidente me motivó a hacer una pequeña investigación que, al contrario de lo esperado, me generó más dudas y sospechas sobre BloGalaxia y el manejo de la información que realizan que sobre cualquier otra cosa. Quiero compartir con Uds. estas conclusiones:

(VER MÁS)

jueves, 27 de julio de 2006

LOS SOSPECHOSOS DE SIEMPRE

Y habló doña Virgina Vallejo. Y habló mucho, sentada frente a la cámara en una especie de pose perfilada por la izquierda y contra un fondo blanco y sin forma. Se despachó, como se dice, contra casi todo el mundo y señaló a los que en su conocimiento son los complotados en el asesinato de Galán, en el magnicidio de Lara Bonilla, en la hecatombe del Palacio de Justicia, en la corrupción de la campaña de Samper… Si el video dura media hora mas, seguro que nos devela a los asesinos de Gaitán.

Es probable que esta mujer conozca de algunas de estas cosas. Bajo las sabanas, dice un viejo refrán, no existen secretos. Así que es plausible que en su presencia Pablo Escobar hubiera hablado de asesinatos y atentados sin problema. Y que incluso lo hubiese hecho Santofimio en el contexto de que Virginia jamás se atrevería a revelar un secreto del temible capo, precisamente por eso, por temible. El miedo, se sabe, asegura secretos.

Pero, salvo su enfático “yo acuso” contra el político, todo lo demás entra en tantas vaguedades y contradicciones que, bajo el humo del escándalo, no pervive nada que en realidad sorprenda y tenga validez como prueba. Casi todo lo que dijo la ex diva lo sabemos los colombianos de una forma u otra. Así que sumarle otra voz a las sospechas, a pesar de su innegable espectacularidad, ni las vuelve evidencia ni aporta nada a los hechos.

¿Le sirve al país todo esto? Lo dudo. O mejor, si sirve, pero para continuar con el deporte que más nos gusta: Comer prójimo y seguir viviendo con el ojo en el retrovisor. Si bien ciertos hechos, por su gravedad y su repercusión, requieren verdad y justicia, también es cierto que si estas dos necesidades se siguen supliendo con despliegues mediáticos como el de la señora Vallejo, no habrá ni una cosa ni la otra.

Solo se lograrán abrir nuevas puertas para que los periodistas amarillistas, los intocables sospechosos y los dudosos testigos de siempre, nos sigan dictando una historia risible y novelesca.








Mejor que el revuelo por las declaraciones de la Vallejo está la pelea entre EL TIEMPO y RCN. En su editorial de hoy el primero desestima desde la veracidad hasta la utilidad de dichas declaraciones. En el noticiero del mediodia RCN tachan a los de EL TIEMPO de envidiosos y se hace amplio recuento de las reacciones contra el editorial. Por su parte, en el Canal CARACOL no han dicho ni jota sobre las mentadas declaraciones.

Antes de temporada llegó el huracán Virginia a nuestros lares.

martes, 25 de julio de 2006

LA MÁSCARA DE GARAVITO

No vi la entrevista televisiva que le hizo Guillermo Prieto, Pirri, a Luís Alfredo Garavito, el asesino y violador en serie de más de doscientos niños. En cambio sí leí en la revista Gatopardo una crónica del mismo Pirri (si, como les parece, el muchacho también escribe) sobre los pormenores de cómo logró su entrevista con semejante personaje.

Dos cosas me llamaron la atención: La primera, la cruda descripción que hace la médica forense de uno de los casos investigados sobre la forma como Garavito torturaba y mataba a sus victimas:

“Ronal llegó después de las seis de la tarde, viendo que se trataba de un niñito, decidí hacer la necropsia de una vez. Le dije a mi auxiliar que pusiera derecho el cadáver, pues creí que lo había dejado boca abajo. Él me respondió que el cadáver estaba bien, pero que estaba decapitado. Realmente para mí fue muy duro, tal vez la única necroscopia de mi carrera que me ha puesto los pelos de punta. Cuando empecé a hacer la descripción general de las heridas, no pude contener las lágrimas, la mayoría de las heridas que tenía eran de arma blanca con una hoja delgada, un cuchillo cualquiera, tenia muchas equimosis, o sea que fue golpeado muchas veces. De todas estas heridas, la mayoría eran vitales, o sea que fueron en vida. El niño estaba vivo cuando se las propinaron, incluso la herida de la decapitación era vital. La lesión que tenia a nivel genital no lo era: cuando el niño estaba muerto el asesino le cortó el pene y se lo metió en la boca.”

Agrega el cronista:

“… Asustado hasta los huesos, lejos de su mamá y en las manos de un sádico que siguió con él el mismo procedimiento que con los demás, le hizo escuchar los detalles de lo que le iba a hacer: “Lo voy a matar, lo voy a cortar y después le voy a cortar la cabeza”. Todo mientras era obligado a hacer una felación, mientras lo acariciaban y mordían por todo el cuerpo”.

Solo basta, para aumentar el horror, imaginarse a este niño, Ronal Delgado, de 10 años, sintiendo en sus últimos momentos el inenarrable dolor del acuchillamiento y el terror de lo que lo esperaba en su agonía segundo a segundo.

La segunda, la actitud manipuladora e insensible del asesino. Arropado con su preparado discurso de arrepentimiento y conversión religiosa, más los ademanes falsamente amables, Garavito, muy a su pesar seguramente, confirma con sus gestos y palabras los elementos de una personalidad sicopática al extremo, una mente enferma que lucha para esconderse bajo una mascara de estudiada y burda contrición, tan común en casi todos los asesinos de su tipo.

Por eso, como excusándose por pisarlo al subirse a un bus, Garavito le dice al periodista: “… uno tampoco va a volverse masoquista, yo ya cometí los hechos muy dolorosos y lamentables, pero ya pedí disculpas.” Espera, es obvio, que nadie le exija un arrepentimiento mayor que eso.

Además, según cuenta Pirri, le propone un negocio: Le molesta que muchos se estén lucrando con su caso y que a él no le hayan dado un peso, así que porque no hacer una película o escribir un libro con cosas que todavía no ha contado.

Concuerdo con la conclusión del cronista: Garavito es un depredador nato. Si sale de la cárcel, en donde no recibe ningún tipo de tratamiento siquiátrico y ni siquiera se ha estudiado la posibilidad de aplicarle una castración química, así sea en cinco o cincuenta años, seguro va a acechar y a matar a otros niños. Y lo hará con mayor y refinada crueldad.

Para eso es la máscara. La misma con la que seguramente se le presentó a Ronal, el niño de 10 años que mató, y a tantos otros de los que seguramente nunca sabremos nada.


Terminando de escribir estas líneas me entero de dos cosas más sobre Garavito: Que se autolesionó en su celda, airado por cierto maltrato de uno de sus guardias. Y que un juez del Caquetá lo condenó a 23 años por el homicidio de otro niño, con lo cual su salida de la cárcel, calculada en cinco años, podría tardar aun más.

Pero, conociendo a nuestra justicia, saldrá, mas temprano que tarde. De eso no hay duda.

lunes, 24 de julio de 2006

CIUDAD INFELÍZ

Acaso el tiempo enseñe
que somos habitantes
de una comarca extraña
MARIO BENEDETTI

“En Cali, el 74 por ciento de los ciudadanos somos felices.”

(Frase de un aviso publicado por la Alcaldía de Cali (Pág.2-2) en el periódico El Tiempo del domingo 23 de julio de 2.006)

Uno se pregunta: ¿De verdad somos felices? Pero, antes vale preguntarse también quién lo dice.

La Alcaldía, claro, es la respuesta inmediata. Y si se le preguntara al Alcalde, diría seguramente que fue alguna encuesta de esas que circulan por ahí cada tanto, aunque en el aviso se cuidan de mencionarla. Y si le preguntáramos a la firma encuestadora, apabullándonos previamente con fichas técnicas de toda clase, respondería que lo dijeron 2.000 caleños de todos los estratos socioeconómicos. Frases de cajón, que llaman.

A algunos, la mayoría, nunca nos encuestaron sobre si éramos felices o no. Entonces, se podría decir que oficialmente no se sabe si lo somos. Pero como los 2.000 encuestados dijeron mayoritariamente que lo eran, entonces la felicidad se hizo oficial y, por ende, obligatoria para todos.

Sentado lo anterior, preguntemos: Esta felicidad, ¿es resultante de alguna gestión de gobierno? Lo dudo mucho, pues los hechos tozudamente lo niegan. Basta recordar que este Alcalde anda por el 12% de aceptación ciudadana, lo cual dice bastante. Felices o no, los caleños califican esta Alcaldía como una mala o pésima gestión de gobierno. Eso es un hecho.

Pero, según la encuesta y la Alcaldía, también hay una premisa demostrada: Hay mucha gente feliz en Cali. Por tanto, esto demostraría que se puede ser feliz como persona e infeliz como ciudadano. Sin embargo, esta distinción no la hizo la eventual encuesta, estoy seguro.

Si los ciudadanos son quienes habitan y padecen a diario la ciudad, parece que nos hallamos ante una situación paradójica: Cali es una ciudad infeliz habitada por gente, en su mayoría, feliz. Y si somos capaces de ser felices en medio de tantos problemas y en tan pésimas manos, nuestra felicidad está blindada y, prácticamente, asegurada. Nos hallamos, diría, condenados a la felicidad, venga lo que venga y pase lo que pase.

Conclusión: En Cali la felicidad tiene un nuevo significado. Falta por ver cuanto nos dura.

P.D. Y, sin duda, seremos más y más felices en la medida en que se acerque el final del periodo de la Alcaldía de Apolinar Salcedo.





Ayer, en el sector mas deprimido del Distrito de Aguablanca, es decir, los mas pobres de entre los pobres, se incendiaron 80 casas y lo perdieron todo 170 familias. Además, los vecinos de esta gente les robaron lo poco que pudieron salvar de las llamas.

¿Sería alguien capaz de preguntarles si son felices?


sábado, 22 de julio de 2006

LA DIVA, EL CAPO Y EL JUICIO

Dicen que está casi ciega. Que además está arruinada, viviendo no se sabe cómo. Que tiene 56 años, aunque todos sospechamos que su proverbial y exagerada vanidad le lleva un descuento eterno a la vejez. Que le teme a las fotos y se niega a dejar que la impudicia de los medios, los mismos cuyo escrutinio permitió sin reatos durante muchos años, revelen públicamente sus arrugas y el estropicio de la edad.

Y, fiel a su estilo, vuelve del olvido con escándalo y fanfarria. No podía ser menos. Si no podía volver como una diva, al menos volvería como una centella justiciera, ostentado su verdad, la verdad que ahora reclama que todos le aceptemos: Que fue la amante de Pablo Escobar, el capo, el terrorista, el asesino, y que ese triste titulo le autoriza a decir lo que dice. E, insiste en que le creamos.

¿Sus pruebas? Al menos las visibles, las palpables, mas allá de sus tardías palabras, es un libro de Neruda que asegura se lo autografió su amante y el cómplice de este, en algún aquelarre de conspiraciones asesinas y recitaciones poéticas. Nada más. Pero dice, o vuelve a decir, que confirma así lo que todos sabían desde antes y nadie confirmaba: Su relación sentimental con el hombre mas odiado de su época, con el que se fotografió muchas veces en eventos benéficos que, ahora venimos a saber, solo la beneficiaban a ella. Al fin y al cabo de ellos surgió su romance y su amor clandestino y tormentoso, como todo lo de Escobar.

Ahora nadie duda de eso. Mujeres bellas y mafiosos ahora es un cuento viejo entre nosotros. Pero en esa época, en la de ella y la de él, era distinto. Esas cosas no se revelaban en publico, se ocultaban o se negaban, como ella lo hizo por años, así la gente a su alrededor, por miedo, por asco o por hipocresía, baluartes de la moral nacional, las supieran con certeza.

Dicen que al principio la encandiló la plata y su inmanente poder. Que el capo la rodeó de lujos. Que le regaló una fábrica de medias solo para que ella exhibiera por mucho tiempo sus portentosas piernas en las revistas y la televisión. Que ella fue la primera en estrenar las narcocirugias estéticas con un famoso gurú - brasileño para más señas- en esa materia. Dicen, claro, muchas cosas, pero nunca dijeron lo impensable: Que ella se enamoró perdidamente de Escobar y él de ella.

Lo de él era lógico, casi inevitable. No sería el único. Pero ¿ella de él? Y, a decir verdad, aunque lo hubieran dicho, nadie lo iba a creer. Aun ahora, a muchos años de esa época, muerto el capo, olvidada la diva, cuesta creerlo.

Me cuesta a mí, por lo menos. Me resisto a imaginarla llorando aferrada a su almohada por ese amor contrariado. Me es difícil oírla suspirando por su obligatoria ausencia. No logró invocarla escribiéndole cartas de amor, ni siquiera con el padrinazgo del poeta muerto. En realidad, no veo a nadie hablándole de amor a Pablo Escobar. Y no puedo verla actuando su improbable papel de amante clandestina. A cualquiera puedo, menos a ella. Pero no es su culpa, es la mía.

Me parecen que las divas –y ella lo era, no hay duda – no sufren de amor ni por amor. Ellas están en un pedestal en donde los sufrimientos vulgares del enamoramiento no llegan y, si llegan, los portan otros, no ellas. Para el caso de ella, era igual. Podría haber pasado mil noches con el capo, pero nadie le creería que le hubiese entregado un milímetro de su corazón a ese oscuro hombre. Era imposible de creer. Pero ahora ella nos pide que creamos lo imposible, aunque su largo silencio atente contra ello.

Sus palabras retumban en el juicio por la muerte del caudillo. Ella, o su sombra, que es lo mismo, entran al recinto bajo el halo de los reflectores. No es un juzgado, es un plató, un escenario ruidoso, donde ella exhibe su drama, su miseria y su verdad. Y aunque nunca se sentara realmente en el banquillo de los testigos, que no es lugar para divas, ni siquiera jubiladas, sus palabras pesan como yunque. Qué juez, digo yo, podría exonerar al reo si una diva como ella decide romper su voto de silencio y pone su cara esquiva y marchita para señalarlo.

La función terminó. Los reflectores se apagan. Las cámaras y los micrófonos igual. El escenario enmudece. Y la diva, o su sombra, se pierden lentamente en las penumbras circundantes. Su verdad, la verdad, la sigue persiguiendo, solo que ahora pesa menos. Eso cree ella.

Por lo menos, igual que nosotros, ahora debe intentar creer en lo imposible.

lunes, 17 de julio de 2006

LA RESPUESTA DEL VOLCÁN

En esta fotografía exclusiva del volcán Galeras se puede ver claramente la respuesta del volcán a las últimas alarmas emitidas por el Gobierno anunciando su inminente erupción:



¡PÁNICO EN CALI!

El periódico El Gato propuso hace algún tiempo una salida salomónica, pero escalofriante, a las crisis de Cali: Entregarle el gobierno de la ciudad al triunvirato MAPOCOB, conformado por los ex alcaldes Mauricio Guzmán y Ricardo Cobo y por el actual, Apolinar Salcedo (foto).

Según la noticia estos personajes gobernarían alternadamente por un espacio de 12 años, al cabo de los cuales, se supone, la crisis estaría superada bajo el entendido de que no hay mal que dure doce años… ni ciudad que lo resista. El lema de esta singular campaña sería algo así como: “La crisis de Cali solo puede ser derrotada por sus propios creadores”. El lema, claro, tiene su lógica.

Pese a la restringida circulación del citado periódico, la noticia corrió como pólvora por la ciudad. La edición se agotó en minutos. Y, como era de esperarse, el pánico cundió.

La oficina de pasaportes de la Gobernación del Valle se vio invadida por cientos de caleños que acudieron a gestionar su pasaporte y el sistema, sobrecargado, colapsó hacia el mediodía. En el Terminal de Transportes se vieron largas filas en las taquillas de los buses intermunicipales, especialmente en las empresas con destinos a Riohacha, Cúcuta, Ipiales y similares. La idea de muchos era llegar a las fronteras patrias más lejanas e intentar el asilo.

El aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón se vio igualmente atestado de presurosos viajeros. Avianca anunció el incremento urgente de sus frecuencias desde Cali hacia cualquier destino.

Por otro lado, la Policía y el Secretario de Gobierno reportaron, alarmados, el incremento de la tasa de suicidios, que en mediodía alcanzó más del 50% entre los caleños de todas las edades y condiciones. La consulta externa del Hospital Siquíatrico San Isidro se vio impotente para atender a cientos de ciudadanos que se agolparon en sus instalaciones.

La Bolsa de Occidente reportó su peor día en los últimos 40 años. Las salidas de la ciudad se vieron congestionadas en los sitios de peaje hacia todos los puntos cardinales. Hacia las 3 p.m. de ese nefasto día la ciudad parecía un pueblo fantasma.

El presidente Uribe, informado de la debacle, programó de urgencia un consejo comunitario, que se llevó a cabo en la plazoleta de la Gobernación del Valle en horas de la tarde. Al presidente lo acompaño el gobernador encargado, pues el titular, Angelino Garzón, solicitó urgente licencia medico siquiátrica.

Finalmente, durante el Consejo comunitario en mención, se supo que El Gato, fiel a su espíritu mamagallista, solo había querido hacer una broma (o chanza, que llaman por acá), aprovechando la foto que los tres personajes se tomaron hace unos días. En consecuencia, se desmintió de manera categórica la noticia por las autoridades civiles, eclesiásticas y militares y se ordenó el arresto inmediato de toda la redacción del citado periódico bajo cargos de terrorismo.

Hacia altas horas de la noche la ciudad parecía haber recobrado la calma.

(Aunque, a decir verdad, algunos pensamos que la noticia era verdadera, solo que nos la dieron doce años tarde.)



Para orientacion de los atortolados conductores que circulan en Cali las autoridades de transito han instalado estas señales e indicaciones por toda la ciudad. Como puede suponerse, gracias a ellas el trafico ahora es fluido y sin contratiempos:






jueves, 13 de julio de 2006

EN LAS MISMAS...

No se por qué las ultimas cifras sobre tasas de homicidios publicadas esta semana, en relación con Cali, no nos dejan muy tranquilos.

Y debieran. Si tomamos en cuenta que en enero de este año se reportó que la tasa en mención era de 87 por cada cien mil habitantes (aunque otros reportes contradijeron este dato) para el año 2.005, la cifra actual sería un avance pues los informes de la Policía Nacional y el Dane la ubican en 56.

Pero, igual, seguimos siendo la ciudad mas violenta de Colombia y sobrepasamos en 22 puntos (o muertos) el promedio nacional de 34. Y si nos comparamos con Bogotá, que bajó sorprendentemente a 23, Medellín, con 31, y Barranquilla, con 25, podemos decir que estamos graves. O, mejor, que seguimos graves.

¿Que sucede en esta ciudad en materia de violencia para que nos cueste tanto llegar a promedios de verdad significativos en la reducción de la tasa de homicidios o muertes violentas? ¿Somos más intolerantes que el resto de los colombianos? ¿Tenemos todavía vigentes entre nosotros las leyes de la traquetocracia, en la que las cuentas, las ofensas o los negocios se arreglan a balazo limpio? ¿Todas las anteriores?

En realidad, podríamos decir sí a todo y seguir en las mismas. De lo que si no cabe duda alguna es de que, cada tanto, suceden hechos de violencia que nos asustan por su tremenda inhumanidad y la desafiante osadía de sus perpetradores, como el caso de dos personas que hace unas semanas, en hechos distintos, fueron quemadas vivas en el interior de vehículos parqueados en plena vía publica y a la luz del día. Y, salvo los gestos de horror y los obligados comentarios de repudio, el shock duró escasamente un día.

Hoy, por ejemplo, nada se sabe de estos casos. Solo las comodinescas declaraciones de la Policía sobre “venganzas personales”, “ajustes de cuentas” y “guerra entre narcotraficantes”, frases huecas y manidas, se ofrecen como explicación. Pienso que, dada la conmoción social que ocasionan estos eventos, los caleños necesitamos que se nos diga, en serio, en que van las investigaciones de estas atrocidades. Pero como nada se dice, la sensación de vulnerabilidad y de barbarie se hace mas patente en la ciudad.

Volviendo al tema de las cifras, el asunto pareciera irremediable. Pero no lo es. Si Bogotá, con sus más de siete millones de habitantes, y Medellín, con una cifra similar de habitantes a la de Cali, le pudieron quebrar el pescuezo a la violencia urbana, por qué no podríamos nosotros lograr lo mismo.

Para el caso de Bogotá se ha destacado el aumento sustancial de la inversión pública en pie de fuerza y en convivencia ciudadana en las zonas criticas, además de un mayor gasto social localizado en áreas de riesgo. En Medellín es notorio el papel predominante del Estado en diversas facetas ciudadanas que son focos potenciales de violencia (jóvenes, niños y grupos familiares).

Nada de esto es imposible de realizar en Cali. De hecho, la disminución de la tasa de homicidios se debe en parte a ciertas medidas de control social articuladas, al fin, entre diversos órganos estatales. Pero falta y mucho.

De verdad por acá estamos mamados de seguir ocupando ese triste lugar en las estadísticas de mortalidad. Queremos vida, no muerte.




Pastrana, renunciado; Samper, deshauciado.

¿Será que en este país para ser embajador se necesita haberla cagado y en grande?




Definitivamente el volcán Galeras es el eterno cuento pastuso de los colombianos. Así tosa, escupa, fume y se tire azufrosos y ocasionales pedos de vez en cuando solo va estallar cuando le de la gana. Ni antes ni después. Quizá alguien podría darle este dato al Gobierno para que deje la ridiculez de prender alarmas cada vez que un pastuso se fume un cigarrillo al pie del volcán.







lunes, 10 de julio de 2006

LA MUNDIAL DE DECEPCIONES


Si algo dejó este Mundial de Alemania 2.006 fueron decepciones. Y muchas, lastimosamente. Por eso decíamos en un post anterior que, en materia de mundiales de fútbol, las decepciones podían resultar brutales.

La primera decepción fue la de las figuras que relumbraban en la galería de la fama internacional y que todos, incluyéndonos, dábamos por seguro íbamos a ver brillar en este Mundial. Pero que va. Ronaldinho, la más notoria de las decepciones, nos dejó viendo un chispero porque nunca nos dejó atisbar siquiera al extraordinario jugador que refulgió casi todo el año pasado en el Barcelona y en el fútbol europeo. Y por ese mismo tortuoso camino encontramos a Ronaldo, a Beckham, a Figo, a Riquelme, a Raúl, etc., que si no es por el álbum de Panini ni nos hubiéramos enterado que estuvieron en Alemania.

La segunda decepción fue la del jogo bonito. El prometido por brasileños y argentinos, pero solo fueron efímeros chispazos que, como en las tormentas lejanas, eran insinuantes resplandores que amagaban con darnos lo que nunca llegó: el buen fútbol. En general en este Mundial se vieron equipos tan chatos, tan pacatos frente al arco rival, tan faltos de ideas y de chispa, tan malos, en conclusión, que la final del fútbol colombiano entre el Pasto y el Cali parecía entre equipos de galácticos.

La tercera fue la de los goles. El promedio fue tan bajo que leí por ahí que era el segundo mundial más avaro en cifras goleadoras. Así no se puede. Si la esencia del fútbol es el gol. Si es la meta sustancial de la competencia en toda cancha de fútbol vencer la valla contraria. Si es el propósito natural de todo equipo de fútbol marcar un gol. Si la única posibilidad de ganar, por reglamento, es haciendo goles, entonces, vale preguntarse, ¿a que juegan los jugadores actuales? ¿Cómo puede jugar uno fútbol sin querer hacer goles? A este paso tocará, como en la esgrima, que en los mundiales les den puntos por, al menos, patear al arco o tocar al arquero.

La cuarta, la más dolorosa de todas, fue el campeón. Claro, es algo subjetivo. Mi corazón, como arrancan las rancheras de José Alfredo Jiménez, estaba con Zizou y, por ende, con Francia. Pero, es que Italia, por Dios, ¿a qué jugaba? Y eso que me vi casi todos los partidos de esta selección, a excepción de alguno de los iniciales, y nunca le vi nada, incluso contando el de la final. Nada en el fútbol de Italia ameritaba que terminara ganándose esta Copa Mundo de Fútbol, pese a su mediocridad. O, pensándolo bien, tal vez por eso la ganaron.

Sin embargo, sigo pensando que los italianos hubieran sido buenos terceros, incluso cuartos, pero ¿campeones…? Solo basta recordar en este partido final esa ausencia desesperante de ideas en el medio campo, de pausa, de manejo de balón, de jugadas distintas al ollazo, de todo… Pero así son ellos. Jugando muy parecido eliminaron a la pléyade brasileña del 82 en España y se coronaron campeones. Jugando mal sorprendieron a Alemania, que la tienen de hija, con dos goles de último minuto en el partido de las semifinales. Y jugando el partido más horrible que recuerde en una final, a excepción de la del 94 (probablemente igual de malo) empataron con Francia y le ganaron en los penaltis, como ya se sabe.

Solo reconforta que Zidane, hasta antes de su expulsión, y los bleus franceses lucharon (o bregaron, como diría Andrés López) por ganar jugando al fútbol, por tocar el balón, por vencer al arquero italiano, que resultó siendo figurón. No era para más. Lastima por Zidane, que se hubiera ido así, ingenuamente provocado por un conocidísimo camorrero como Materazzi. Pero se fue a lo grande, jugando al fútbol que es lo mínimo que se le pide a un jugador de fútbol, no digamos a un crack.

Ahora la esperanza vuelve al closet por cuatro años. Mientras tanto, hay tiempo para la resurrección del fútbol o, al menos, para que la memoria olvide las decepciones. De esto último precisamente vivimos los hinchas.

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sábado, 1 de julio de 2006

CARTA ABIERTA A ZINEDINE ZIDANE

Estimado señor Zidane:

Solo he escrito dos cartas abiertas en mi vida. La primera, a mi hijo que estaba por nacer hace diez meses; la segunda, esta, bajo la conmoción de haber visto a su equipo, Francia, derrotar a Brasil por un gol que nació en lance de su prodigiosa pierna izquierda.

Las razones de la primera carta son entendibles. Las de esta, deben explicarse por alguien que, como yo, se sentó frente al televisor con el convencimiento de que al fin iba a ver el jogo bonito que anhelaba y que, hasta ahora, había sido tan esquivo en este Mundial de Alemania 2.006.

Solo que guardaba la esperanza, aunque un poco desdibujada, se lo confieso, de que la satisfacción iba a venir por los lados de Brasil, cuyas estrellas, empezando por Ronaldinho, seguían con el saldo en rojo. Pensaba, como muchos, que iban a levantar en este partido, que arrollarían a Francia y que nos callarían definitivamente la boca a los que ya habíamos empezado a protestar por tanto fútbol mediocre.

Pero terminamos viéndolo a Usted. Aplaudiéndolo a rabiar, haciendo fuerza por otro gol francés o, por lo menos, para que los brasileños no fuesen a empatar con una jugada individual que, como en los anteriores partidos, borrara de mala forma la realidad de que no son un equipo sino un recogido de figuras sin alma colectiva. Sin embargo, no quiero hablar de Brasil. ¿Para qué?

Lo que si quiero decirle es gracias, eso simplemente. Gracias por regalarnos Usted y su equipo el mejor fútbol que se ha visto en este Mundial. Gracias por resucitar al 10, a esa especie en vía de extinción, aunque probablemente sea la especie más añorada de todas. Bueno, al menos de los que nos gusta el fútbol jugado como es, como era, como debe ser.

¿El 10? Sí, el 10. Ese jugador en el cual se concentra el talento y la inteligencia, la estrategia y la sutileza, el lirismo y la contundencia. Sí, ese, señor Zidane, ese que Usted, sin duda alguna, es. Ese mismo del que quedó demostrado, gracias a Usted, antes ante España, hoy ante Brasil, que aun tiene una función sustancial en el fútbol moderno y que es capaz de hacer ganar partidos jugando bonito. Solo que los miopes que se ha entronizado como técnicos de escritorio y estrategas de opereta en el fútbol actual lo han querido acabar bajo el argumento simplón de que es un jugador lento, para reemplazarlo por otro que corra, que corra mucho, así no piense.

Pero, ¿para qué necesita correr un jugador como Usted? ¿Donde se ha demostrado que el pensamiento pueda ser igualado en velocidad por un tipo corriendo como loco en una cancha de fútbol? La velocidad de su juego está en su mente. Ud. no necesita salir como caballo desbocado detrás de una pelota ni ir al choque para rescatarla de los pies del contrario. La pelota le llega sola. Es una verdad absoluta.

Porque es así. De alguna extraña manera a Ud. le llegan los balones desde todos los puntos cardinales del campo de juego, como le llegaban a Pelé o a Maradona o al Pibe Valderrama. Es la pelota reconociendo, dócil, a su gestor, al artista que la puede sublimizar, al que le puede dar la categoría de objeto de arte.

Por eso mismo, porque la bola es suya aun cuando no esté en sus pies, porque está, como decían los poetas de antaño, primero en sus pensamientos antes que en otra parte, es que Ud. nos pudo regalar hoy la finura de sus gambetas o las parábolas infinitas de sus esguinces o el sombrero inmenso que le pinto a Ronaldo o el giro para eludir a un contrario o la profundidad de sus pases…

Me habían dicho que Ud. ya estaba viejo. Parecía confirmarlo su retiro del Real Madrid y su decisión de que este seria su último Mundial. Nadie esperaba nada genial de parte suya, menos aun cuando el arranque de Francia fue tan deslucido. Pero su talento, señor Zidane, se parece al de los vinos franceses, los de su tierra, que para ser excelentes deben sufrir primero la hibernación y el olvido en una lejana cava borgoñesa. Y muchos años después, cuando nadie lo espera, resurge de la botella polvorienta el exquisito caldo que nos logra embriagar con su extraordinario bouquet y regalarnos una tarde gloriosa de fútbol, como la de hoy.

Con su retiro probablemente se irá también del fútbol el último 10. Sí es así, gracias señor Zidane por el recuerdo que nos deja. Pero como la esperanza nos persigue como un perro de presa, no puedo evitar pensar que alguien, tal vez un niño de diez meses que aun juega con una pelota de plástico y recién está dando sus primeros pasos, como mi hijo, sí, ese mismo, el de la primera carta abierta, algún día quiera jugar de 10. Entonces, si es así, sabré que el fútbol, el de verdad, el que Ud. juega, seguirá vivo por mucho tiempo más.

De Ud., con admiracion y respeto, atentamente,


VOPA