martes, 20 de junio de 2006

HISTORIAS CONOCIDAS

Hace algún tiempo escribíamos sobre la Policía, que para muchos es algo así como un mal necesario. Hoy, dos noticias distintas, traen el tema nuevamente a colación:

1.

La primera es la dolorosa y lamentable muerte de un bebé de seis meses después de un operativo policial de desalojo en uno de los sectores más deprimidos del Distrito de Aguablanca en Cali. Los padres, dos desplazados de Buenaventura, llevaban varias semanas ocupando un paupérrimo rancho de lata y cartón en una zona llamada “Brisas del Bosque”. Bueno, en realidad no tiene brisas, solo efluvios de caño, ni bosque, solo maleza y basura alrededor. Pero fue el único lugar que los acogió. Historia conocida.

El dueño reclamó por la invasión y el Alcalde Polo, el mismo que hace tres años recorrió toda esa zona prometiendo de todo y conmoviendo a la gente con su discurso de lo pobre, negro y feo que era él, los mandó a desalojar por la fuerza sin proponerles ninguna solución. Historia muy conocida.

Como es costumbre, la acuciosa Policía disparó varias capsulas de gases lacrimógenos frente al peligro mortal que representaban algunas piedras lanzadas por los manifestantes, sin tener en consideración a niños, mujeres embarazadas y viejos que estaban en el lugar. Resultado: El bebé mencionado recibió de lleno todos esos gases, que intoxicaron su pequeño cuerpo hasta causarle la muerte dos días después. Ahora lo velan en una mesa improvisada como ataúd al borde la Troncal de Aguablanca. Historia también conocida.

Como reacción, el comandante de la Policía dice que esperará los resultados de la exhaustiva investigación de siempre. Y el alcalde Polo lamenta la muerte del niño, pero la justifica porque dice necesitar el lote limpio y desocupado para hacer allí un “gran parque”. Igualito a los que decía en su campaña que iba a construirles. Solo que ahora los ojos llorosos de los habitantes de Brisas del Bosque, por los gases y por el pesar por la muerte del bebé, no les permiten ver el dichoso parque ni siquiera en sueños. Todo es historia conocida.

2.

La segunda: Se descubre por interceptaciones telefónicas que los policías encargados de vigilar el sector en donde ocurrió la masacre de Jamundí estarían presumiblemente al tanto de que en el lugar de los hechos se hallaría el capo Diego Montoya. Historia conocida.

Esta circunstancia implicaría que seguramente la misma Policía le servía de guardián al narco. Historia más conocida todavía.

Este hecho también daría pie a la hipótesis de que Don Diego estaría protegido por un doble cordón de seguridad del Ejército y de la Policía. Y que probablemente, advertidos los militares de que un comando policial iba para el sitio a capturar al “patrón”, decidieron ajusticiarlos. Habrá que abonarles que es gente muy acomedida y leal con su “patrón”. En todo caso es historia harto conocida por acá.

3.

Conclusión: Que bueno sería, entonces, que la Policía tratara a los ciudadanos, incluso a los mas pobres, la mitad de lo bien que trata a los traquetos. Pero eso es otra historia.

lunes, 19 de junio de 2006

LA SONRISA DE RONALDINHO (II)

Bueno, en realidad ya no hay sonrisa, al menos de parte mía. Ahora es una mueca de estupor, un rictus de amarga decepción, al ver como Ronaldinho, el crack, la figura, el Mejor Jugador de Europa del 2.005 (y, por ende, prácticamente del mundo), no muestra nada, nadita, nada del fútbol lírico que todos esperábamos.

Que un oficinista de 45 años, gordo, que solo toca un balón de fútbol cada fin de semana en un potrero con sus pares, bajo el doping obligatorio y previo de varias cervezas, se pare torpemente en el balón y se desparrame por el suelo, vaya y venga. Todos ríen, hasta el caído. Nadie espera más.


Pero que un jugador cuyo pase vale varias decenas de millones de euros, que la mitad de su salario mensual equivale al mío o al suyo en 20 años, que es puntual incono de toda la publicidad habida y por haber y que, además, es (¿era?) la esperanza de un fútbol distinto, vistoso, talentoso, brillante, en este Mundial de Alemania 2006, se pare torpemente en el balón y se desparrame por el suelo, además en plena área rival, no tiene justificación ni explicación valedera. Solo cabe el estupor.


Eso vi, digo, con asombro en el partido de Brasil ante Australia, en el que además a otra estrella brasileña, Roberto Carlos, le pasó exactamente lo mismo. Admito que cerré los ojos ante ese horror, mientras mi mujer me buscaba afanosamente una aspirina.


Que mal juega Brasil. Que mal juega ese Ronaldo gordo, muy gordo, que luce todo el tiempo agotado y al que levantar una pierna para parar un balón en el área y encarar, que es lo suyo, le cuesta tanto que da lastima. Que mal juega todo el equipo del jogo bonito, el de la esperanza de las jugadas memorables, el de… Mejor no digamos más. Si la esperanza es lo ultimo que se pierde no quiero perratear más la mía destilando mas amargura y decepción.





Este Mundial de Alemania deja hasta hora un enorme saldo en rojo de figuras. No veo a nadie, ni siquiera creyéndoles a nuestros comentaristas criollos, que salen a nombrar figura del partido, y casi del Mundial, a cualquier pendejo que hace una gambeta o un gol de media distancia.

Al siguiente partido, la figura no aparece ni en las curvas. Entonces nombran otra y así sucesivamente.
Pero figuras, cracks, no hay.

Alguna esperanza hay ahora por el lado de Argentina. Pero dado lo que pasa entre un partido y otro, mejor hago mutis en la materia. Tocará seguir esperando. Y con los dientes apretados.





Que mal, mal, muy mal, pitó el arbitro Oscar Julián Ruiz. Y eso que era un partidito entre equipos del montón que no representaba en ese momento nada definitivo. Si este es el mejor arbitro que tenemos, ni siquiera puedo imaginarme a los demás. ¡Pobre fútbol colombiano!

viernes, 16 de junio de 2006

AL ESTILO DE JACK BAUER

Jack Bauer es un tipo duro. Y, además, un héroe atípico, no tanto porque sus métodos sean violentos y extremos, sino porque la mitad del tiempo se la pasa defendiéndose de sus propios amigos y aliados, que lo quieren encerrar, matar o torturar, mientras él se despelleja por protegerlos.

En los capítulos de esta nueva temporada de 24, la serie de acción del canal Fox que veo desde hace tres años, el asunto de acusar, perseguir, encarcelar, interrogar y torturar a los amigos ha sido de Ripley. Así, por ejemplo, detuvieron, torturaron y mataron al asesor principal del mismísimo presidente de los E.E.U.U., al mismo Bauer, al jefe de Bauer, al jefe del jefe, a la mejor amiga y a la novia del héroe, entre otros.

Todo a manos o del mismo protagonista o de los agentes de seguridad nacional, quienes, bajo el pretexto de una grave amenaza terrorista, no dudan ni por un segundo en apuntar con un arma, golpear salvajemente, disparar, inyectar con una misteriosa y dolorosa sustancia capaz de hacer cantar hasta a Julio Iglesias, etc. a agentes y funcionarios de su propio gobierno. Incluso, al presidente Logan (en la serie) solo le costó un pestañeo la decisión de autorizar la muerte del presidente de Rusia y de su propia esposa.

Claro, es una serie de ficción, ni más faltaba. Pero viendo los últimos hechos de la realidad mundial: suicidios colectivos en la execrable prisión de Guantánamo, noticias de nuevas y mas refinadas torturas en las cárceles iraquíes, bombardeos indiscriminados en ciudades de Irak a la caza de jefes de Al Qaeda y otros desmanes similares de los gringos, me parece que la ficción puede llegar a ser, si es que ya no lo es, un reflejo pálido de la realidad de esta guerra contra el terrorismo.

Y lo peor es que esta epidemia de violencia y paranoia parece tocarnos, bajo la premura gubernamental por la obtención de resultados que mantiene a las tropas con el pie en el cuello en busca de “positivos” a toda costa y a toda hora. Así lo reflejan indudablemente todos estos recientes sucesos en los que se ven involucrados miembros del Ejercito en emboscadas contra policías, errores militares, muertes por fuego amigo, secuestro y desaparición de personas sin razón alguna, disfrazamiento de cadáveres para hacerlos aparecer como bajas guerrilleras, etc., etc. y etc.

Siendo así, esta tendencia de tierra arrasada para combatir el terrorismo está llegando a límites inadmisibles. Nada, ni siquiera la “amenaza terrorista” o la “seguridad democrática” justifica una sola tortura o la muerte o desaparición de personas inermes. Sin embargo, las últimas y repetitivas noticias indicarían que los límites en materia de métodos de combate contra la subversión se han ido diluyendo.

O se juega bajo las reglas del D.I.H., la Constitución y la ley, aunque algunos les parezcan anacrónicas e impracticables, o definitivamente habrá que admitir que el terrorismo esta en ambos bandos, agravado por el hecho de que atacar, torturar o matar a quienes sobre el papel se deben proteger sería el peor de los dos.

Seguramente Jack Bauer lograra derrotar a los terroristas y hacer desparecer las amenazas sobre su país. Y se sentirá, al final, satisfecho y con su conciencia tranquila por el logro. Pero los que estamos al otro lado de la pantalla –o de los hechos, que para el caso es lo mismo- quedaremos estremecidos por el reguero de cadáveres, abusos y violencia desmedida que quedó detrás del héroe.

Entonces, extrañamente y contra todos los pronósticos, no nos sentiremos protegidos y a salvo en el bando de los buenos. Y el terror, entonces, seguirá allí con su peor cara: La de nuestros propios y supuestos protectores.

miércoles, 14 de junio de 2006

lunes, 12 de junio de 2006

"MATANDO" TERRITORIO

(Titular de EL TIEMPO en Información General del sabado 10 de junio de 2.006)





¿Y no será que nos podríamos ahorrar todos estos muertos si los señores de las Farc marcaran su territorio con una meada aquí y otra allá...?

jueves, 8 de junio de 2006

POLO TRAVELS TOUR

Hace algunos días en el Noticiero Regional 90 Minutos se quejaban algunos de la viajadera al exterior que últimamente le ha entrado al Alcalde Apolinar Salcedo.

Creo que ya se ha perdido la cuenta de cuantas veces se ha anunciado que Polo emprende nuevo viaje al exterior –porque, eso sí, los viajes son al exterior, sino para qué-, aunque los anuncios, si es que se hacen, pasan tan desapercibidos que pareciera que en realidad el Alcalde nunca se va. Omnipresencia, que llaman.

Buscando información al respecto me encontré que, en la
página web de la Alcaldía solo aparece un informe sobre un anterior viaje a Washington, en el cual se anotan como doce “logros” alcanzados con la sabrosa visita de Polo a la capital de USA. Pero, en realidad nadie sabe a ciencia cierta, salvo el Alcalde, claro, para qué son esos viajes y que beneficio real le representan a los caleños. Así que, sin el menor riesgo de equivocarme, adivino que sirven para lo que sirven las fincas pavimentadas.

Por eso me sorprendió mucho saber que
hasta en el Concejo Municipal se estaban quejando de lo mismo, incluso concejales de la cuerda del alcalde Polo, como Carlos Andrés Clavijo, quien preguntaba la semana pasada cuando iba a saberse en Cali a qué carajo se iba el Alcalde. Por esa misma vía me entero que Polo preparaba viaje en esta misma semana para Estados Unidos, República Dominicana y, más adelante, para Asia.

Lo curioso es que los mismos concejales que autorizan el viaje del Alcalde, solo después de habérselo aprobado, se preguntan ahora a que se va. Lo mínimo que uno esperaría es que se lo preguntaran antes de darle el permiso, no después. ¿Quién entiende esa vaina?

Ahora, aclaro: No es que me queje de la ausencia de Polo. La verdad es que este o no esté es exactamente lo mismo. Lo que si valdría la pena preguntarse es cuanto nos cuestan los periplos turísticos y autopromocionales de nuestro Alcalde viajero, quien ahora debe creerse producto tipo exportación.

Siendo así, pregunto: ¿Habrá por esos lejanos países un alma caritativa que nos lo compre, así sea fiado, a ver como seguimos en Cali sin su valiosa y sabia dirección? ¿La habrá?




El caso de Jamundí huele tan feo que hasta el narco Diego Montoya, Don Diego, envío indignada carta negando toda implicación en el bororó.

Si este personaje, acusado en los últimos años de todo tipo delitos leves, graves y gravísimos, sobre los que nunca ha salido a decir ni mú, decidió declinar la cordial invitación de la prensa nacional al concurrido baile valluno, es porque el asunto realmente pinta maluco, maluco.

Preocupa, además, que los medios le sigan apostando en este caso al bochinche y al rumor callejero, tratando de llenar plana de cualquier forma y sacando la investigación de su cauce natural, que son los estrados judiciales. Un día dan una versión y otro día otra, sin que nadie lo confirme. Al final esto solo sirve para que los que aparezcan implicados, culpables o no, salgan al lógico desmiente o cuadren sus coartadas o borren los vestigios acusadores. Mientras tanto, los demás seguimos confundidos, muy confundidos, sin saber en qué y a quién creer.

¿Será esto lo que ahora llaman “nuevo periodismo”?

martes, 6 de junio de 2006

¡QUE LÁSTIMA!

Este asunto de la masacre de policías en Jamundí huele cada vez más y más mal. Al hacerle un seguimiento a la información de prensa desde el día de los hechos hasta la fecha se encuentra que el escándalo va in crescendo y no tiene escampadero a la vista.

Todas las pesquisas iniciales apuntan a la teoría de que un destacamento militar, al menos algunos de sus miembros encabezados por su oficial de mando, planearon una emboscada contra un comando policial elite antimafia de la Dijin, que pudo ser llevado al lugar con información engañosa de un informante, también asesinado en el mismo sitio. La razón: Un supuesto encargo de la mafia.

Lo primero que habría que lamentar de este episodio, fuere cual fuere la verdad detrás del mismo, es que sea nuevamente en estas tierras, en zona tan cercana a Cali, en donde ocurre un evento tan terrible y bochornoso.

Durante muchos años hemos sido noticia de cuanta barbaridad se presenta en materia de violencia e inseguridad, entre otras lacras. Y ahora somos nuevamente sede de lo que parece ser la más clara y notoria infiltración de la corrupción del narcotráfico en el Ejército, otrora institución respetabilísima y con irreprochable imagen en la opinión publica. Triste, muy triste.

En Jamundí han ocurrido cíclicos eventos de extrema violencia, en especial desde cuando, a principios de los 90, se asentó por esos lados cierta camarilla mafiosa particularmente violenta.

Se recuerda la matanza perpetrada en el estadero Las Brisas de Jamundí, en el cual pistoleros asesinaron un domingo y a plena luz del día a más de 25 personas hace algunos años. En ese mismo lugar hace tres años mataron a tiros al concejal Arcángel Clavijo. Y en otro balneario de Jamundí, Las Veraneras, hace algún tiempo también mataron en similar forma al congresista Arnulfo Parra. Igual cosa sucedió en el mismo municipio con el congresista Jairo Chavarriaga, conspicuo abogado de la mafia del norte del Valle.

Potrerito, la vereda donde ocurrió la emboscada del comando policial, fue el lugar escogido por muchos capos de moda en los 90 para sus enclaves y fincas de recreo.

Allí se estableció una sucursal de La Margarita del 8, famoso estadero de propiedad de Fabio Ochoa, patriarca del clan de los Ochoa. Allí también se conocieron fincas de recreo llenas de lujos y excesos de propiedad de Chupeta, Cuchilla, Julio Fabio Urdinola y otros más. Allí se celebraban, según cuenta la leyenda, las famosas fiestas de fin de año en las que los capos rifaban entre los asistentes vehículos ultimo modelo y hasta noches pagas con modelos y actrices de moda.

Pero, con los barones de la mafia muertos, encarcelados, extraditados o en huida y exterminándose entre si los miembros de los emergentes baby cartels, esa región parecía ahora pacificada y alejada de las penosas épocas antes mencionadas. Y salvo esporádicos hechos de sangre que, dentro de nuestra realidad, suelen ser normales ninguna noticia alarmante había vuelto a tenerla como escenario. Hasta que nos llega la información de este nuevo y lamentable insuceso

Que lastima por el Ejército como institución. Que lastima por las familias de los policías masacrados. Pero, sobre todo, que lastima por Jamundí, por Cali y por todos los que vivimos por acá, quienes por cuenta de este nuevo e insólito insuceso volvemos a quedar en la mira del mundo entero como tierra de violentos, mafiosos y corruptos.

¿Saldremos algún día de este lodazal?

Notas relacionadas:

Mayo 31/06 EL PAÍS

Junio 2/06 EL PAÍS

Junio 2/06 EL PAIS

Junio 2/06 EL TIEMPO

Junio 2/06 EL TIEMPO

Junio 2/06 EL TIEMPO

Junio 3/06 EL PAÍS

Junio 3/06 EL PAÍS

sábado, 3 de junio de 2006

DEL POR QUÉ OSAMA ATACÓ A U.S.A.

Vía el blog de Guille nos llega esta intensa crónica plagada de acción, suspenso y drama (con algunos retoquecitos de ortografia y redacción) sobre las andanzas de Al Qaeda en Colombia antes de su ataque a USA y sobre las razones verdaderas que tuvieron para los atentados del 2.001. Está tomada directamente de archivos ultrasecretos del DAS, aunque, conociendo al DAS, ya no deben ser ni ultra ni secretos.

Se conoció que un grupo de árabes musulmanes fundamentalistas se habían infiltrado en la sociedad colombiana tras haber inmigrado desde Venezuela por Maicao en un camión de contrabando. Dicho grupo tenía todo preparado para secuestrar tres aviones de Avianca y destruir la torre Colpatria, el Ministerio de Defensa y el Palacio de Nariño. Solo faltaba el arribo de dos cabecillas de la organización terrorista Al-Qaeda para cumplir su siniestro propósito.

Tras arduas investigaciones, los detectives del DAS conocieron que los terroristas arribaron al aeropuerto El Dorado de Bogotá en un vuelo procedente de Barranquilla un domingo a las once de la noche, a donde habían llegado desde Maicao.

Al salir de El Dorado, tomaron un taxi y le solicitaron al conductor que los llevara al sitio de encuentro con sus colegas musulmanes. Viéndoles la cara de turistas, el chofer del taxi los llevó hasta el barrio Las Cruces, donde se les subieron cinco tipos armados de cuchillos oxidados y después de robarles todo lo que llevaban los patearon y los dejaron botados en la carretera que va hacia La Calera.

Aporreados y adoloridos, los peligrosos terroristas intentaron caminar hacia Bogota, pero se encontraron con una avanzada de las FARC que merodeaba la zona. Los guerrilleros, al oír su acento extranjero, los secuestraron y los pusieron a caminar por el monte otras tres horas, hasta que se toparon con un comando contraguerrilla del Ejército.

Los terroristas se salvaron de milagro, pero cuando los efectivos del Ejército les vieron la cara, pensaron que eran de las FARC y se los llevaron para interrogarlos. Después de doce horas de intensos interrogatorios, los miembros de inteligencia del Ejército concluyeron que los talibanes eran inofensivos y los dejaron libres.

Sin un peso, los terroristas tuvieron que subirse a cantar y bailar en un bus ejecutivo que abordaron en la Caracas con Séptima, y mientras iban recogiendo plata, el chofer se encarnizó en una pelea del centavo con otro bus y se volcó, dejando gravemente heridos a todos los pasajeros.

A los terroristas se los llevaron de Urgencia para el Hospital San Rafael, pero había huelga de médicos y no había servicio. Luego de tantas peripecias, por fin lograron conseguir dinero y encontrarse con el resto de musulmanes para ejecutar el plan.

Compraron los pasajes en una pequeña agencia de viajes para un vuelo Bogota Medellín en Avianca, y compraron un Renault 12 anaranjado (como el de Pablo Escobar) que pudiera pasar desapercibido en el parqueadero del aeropuerto. Luego cogieron la Avenida 26, pero se tuvieron que desviar en la Universidad Nacional porque había graves desordenes estudiantiles en el sector de la Universidad Nacional, con incendio de buses y protestas con piedra; uno de los terroristas resulto herido con una papa explosiva.

Más adelante se encontraron con la vía cerrada a la altura del CAN porque había una marcha de trabajadores públicos del Seguro Social pidiendo aumento de salario, menos horas laborables, aumento de vacaciones, prestaciones y beneficios extra-laborales.

Llegando al aeropuerto, no vieron un hueco enorme que les rompió el eje y la chumacera al carro. Como tenían miedo de coger bus y terror de parar un taxi por todo lo que les había pasado, decidieron caminar el trecho que les quedaba.

Finalmente llegaron al aeropuerto, pero en el counter les dijeron que sus pasajes eran falsos y que la agencia de viajes donde los habían comprado era pirata por lo que tuvieron que comprar otros pasajes, cuatro veces más caros. Después, les informaron que estaban de buenas porque el vuelo estaba retrasado diez horas, pues había operación tortuga. Mas tarde uno de los terroristas desapareció misteriosamente después de ir al baño. El DAS sospecha que le dieron escopolamina.

El otro terrorista se gasto los dólares que le quedaban en cambiar el tiquete por otro de regreso, y junto con un tal Osama, decidieron que era menos peligroso atacar a Nueva York y a Washington que hacer un atentado terrorista en Colombia.

jueves, 1 de junio de 2006

VAINAS CORTICAS

1.

Aun en caliente los resultados electorales del pasado domingo ya empiezan a sonar nombres de candidatos para la Alcaldía de Cali. La mayoría de ellos, francamente, asustan. Y mucho, porque provienen de la misma deplorable cantera de la que salió el Alcalde Polo. Es decir, se cierne la amenaza de mas de lo mismo por otros cuatro años: Leticia Chávez, cuyo único merito es haber sido alcaldesa de Yumbo y contra la que ya anda por allí investigación en la Contraloría; Clementina Vélez (foto), antiquísima y recalcitrante representante del más puro manzanillismo local; Carlos José Holguín, embajador en Ecuador e hijo de Carlos Holguín Sardi, es decir, cachorrito de godo en busca de reclamar herencia política; José Luís Arcila, igual que Clementina; Carlos Urresty, concejal y miembro eximio del contubernio de corruptos y politiqueros locales. ¿Será posible que otra vez se nos monte uno de estos siniestros personajes como Alcalde?

2.

Comentario aparte merece la postulación al mismo cargo de Miguel Yusti, nuestro “cuentamuertos” parroquial, Secretario de Gobierno de este nefasto alcalde y cuya celebridad proviene de salir a sacar pecho por cualquier reducción de la tasa de homicidios, como si él de verdad tuviera algo que ver con eso. No, no y mil veces no. Me niego a aceptar que este personaje de tan dudosa reputación tenga siquiera la osadía de pretender ser alcalde. Cali no merece caer en tan pésimas manos, ni siquiera en la era post Polo.

3.

También se anuncia la candidatura al mismo cargo de Angelino Garzón, actual gobernador del Valle que, me parece, no sería un mal candidato ni un mal alcalde, pues lo ha hecho bien en la Gobernación y les ha dado pelea seria a la jauría de politiqueros que desde la Asamblea constantemente sale a pelarle los dientes por cuenta de la dieta burocrática a la que los sometió. Puede ser. Además es claro que Angelino es una de las estrellas del PDI y aunque fuese por esa sola razón, representa una opción interesante y equilibrante frente al segundo gobierno de Uribe.

4.

Para la Gobernación dizque suena, atérrense, Ricardo Cobo. Sí, ese mismo, el tristemente celebre “Musculito”, de tan ingrata recordación en su paso por la Alcaldía de esta sufrida ciudad. Definitivamente en el medio político es en donde la palabra vergüenza no tiene cabida.

5.

Pasando a otra cosa, el asunto de las obras del MIO se está poniendo color de hormiga. Las demoras son indiscutibles y alarmantes (la Calle 5ª solo se entregaría en diciembre de este año, cuando juraron y rejuraron los de Metrocali que sería, máximo, en agosto); la orden presidencial de trabajar las 24 horas se la están pasando por la galleta y de las obras iniciadas en la Calle 15 solo se ve el famoso plástico verde con el que se oculta el hecho de que allí nadie está trabajando. Muchos comerciantes ya están irremediablemente quebrados, más aun con la noticia del atraso: Y todas las zonas aledañas son un caos de polvo, tierra, bloqueos y demás, que ahora parece eternizarse. Ante la avalancha de quejas el Alcalde está pensando en una campaña como la de la foto.

6.

Y este gerente de Metrocali, el señor Jaime Córdoba, tiene un indudable y único talento: Es el rey de las excusas. Para todo tiene justificaciones: Que el alcantarillado, que los sobrecostos, que el invierno, que los diseños, que los sobrecostos otra vez (en la 5ª ya se habla de la pendejadita de 17.000 millones de pesos de mas). No tiene nada de raro que lo poquito que tendría por mostrar Polo, que seria esta cuestión del MIO, terminara siendo otro mas de sus rotundos fracasos y otra frustración para todos nosotros.

7.

Robaron a nuestro buen amigo Patton en Carulla (en Bogotá). Un cajero ladrón le clonó la tarjeta y le esquilmaron algo así como millón y medio de la cuenta. Lo limpiaron como con Clorox. En solidaridad con él y contra la displicente arrogancia con la que estos negocios tratan las reclamaciones sobre este tipo de hechos nos unimos a su campaña, así que aquí va nuestro enlace solidario. Sobre lo de prestarle plata, después hablamos…

¡ROBO EN CARULLA!