jueves, 21 de julio de 2005

BAÑO DE HOMBRES


En atención al servicio comunitario que es obligatorio para todo blogger, según se me ha dicho, hemos querido brindar la siguiente guía elemental acerca de ese aspecto sustancial gracias al cual se diferencian tajantemente los dos géneros de la especie humana: EL USO DEL BAÑO.

Digamos en primer lugar que NO EXISTE en lo absoluto ninguna semejanza entre un baño de hombres y uno de mujeres, a excepción del nombre. Por ello, cuando en esta guía de etiqueta nos refiramos al baño, deberá entenderse que aludimos exclusivamente al baño de hombres. Nada más. Aclarado este punto, anotemos las siguientes pautas de comportamiento:

· A un baño de hombres solo deben entrar hombres. Aunque parezca perogrullada, es necesaria la aclaración no solo por la detestable moda de los baños unisex, sino porque algunos equívocos ejemplares (léase metro, homo, bi, tri, etc.) acostumbran merodear a veces tan respetable lugar, incomodando a los asistentes con ciertas miradas voraces que impiden el derecho fundamental a mear tranquilo. O sino, ensaye a hacerlo bajo la mirada de halcón palomero de algunos de estos personajes.

· En un baño de hombres respetable se guarda estricto silencio, que solo puede ser perturbado por el sonido del chorro masculino y de la descarga del orinal o sanitario. En ningún baño de estos se permite a conversar o a hacer tertulia, razón por la cual en algunas partes del mundo civilizado se ha autorizado el cobro de multas severas para el hombre que se atreva a entablar conversación con otro, y hasta existen penas de cárcel cuando se atreva a intentarlo cuando el otro se encuentre en la delicada maniobra de orinar. En nuestro país cursa actualmente un proyecto de ley en ese sentido con ponencia del senador Moreno Descaro del movimiento “Por Favor Dejen Mear al Moreno”.

· Ningún hombre debe entrar acompañado al baño, ni mucho menos invitar a otro hombre a que lo acompañe. Si por alguna razón deba entrar acompañado, una vez adentro del recinto cada uno de los acompañantes deberá buscar en silencio su respectivo lugar y abandonarlo después con el mismo respetuoso silencio con el que entró.

· Ningún baño de hombres civilizado debe tener olores extraños como ambientadores, perfumes, lociones, etc. En dicho lugar solo debe imperar el aroma natural de las funciones fisiológicas que allí se llevan a cabo, el cual debe fluir y esparcirse con libertad para el disfrute de los visitantes.
· En ningún baño de hombres deben existir elementos tales como rollos enteros de papel higiénico, toallas limpias o semejantes. En el caso de quienes acuden a ejercer el acto urinario estos deberán secarse las manos, sea que se las hallan lavado en el lavamanos o directamente en el orinal, acudiendo a su libre imaginación, para lo cual sugerimos la parte trasera del pantalón, el interior de los bolsillos o el borde de las medias. Debe saberse que esta practica permite la mezcla exótica e inigualable del olor corporal, la loción y los residuos de los dedos que, según se ha estudiado, ejerce una influencia afrodisíaca en el sexo opuesto. Recuérdese que los llamados secamanos son simples elementos decorativos o publicitarios, que esperamos entren a funcionar como debe ser hacia la mitad del presente milenio.

· En el caso de que el visitante tenga que realizar función fisiológica distinta a la urinaria, debe tener bien claro que en los baños de hombres se ha dispuesto con milimétrica precisión que en el rollo de papel higiénico solo existan los cincuenta centímetros de rigor, razón por la cual puede acometerse la limpieza correspondiente a través de la técnica japonesa del origami o mediante el método ecológico, que consiste en el aprovechamiento intensivo del cartón del rollo. Por eso es aconsejable a quien necesite realizar este menester que se acopie de su respectiva revista, periódico o folleto publicitario. No se aconsejan elementos cortopunzantes como, por ejemplo, una boleta de cine, no solo porque puede necesitarla para entrar a la película, sino porque puede causar profundas lesiones corporales, algunas irreversibles.

· Las normas de etiqueta de estos respetables lugares imponen elemental recato en los visitantes. Por ello, quien micciona en orinal deberá dirigir su mirada siempre al frente o, preferiblemente, al elemento eyector para darle la adecuada dirección al chorro, a fin de evitar salpicaduras propias y ajenas. En ningún caso debe mirar a los lados, menos cuando existen otras personas, pues en todo caso debe conservarse el anonimato entre los concurrentes. Una vez terminada la faena, la limpieza debe hacerse a través de sacudidas secas y vigorosas, de arriba abajo, nunca hacia los lados, ni en numero superior a tres, máximo cuatro, para evitar incómodos comentarios posteriores sobre la vida sexual de dicha persona.

· Finalmente, todo visitante de un baño de hombres debe evitar en lo posible comentar a su mujer, novia o compañera ningún detalle de lo ocurrido en este lugar, so pena de violar el juramento secreto que siempre se hace al ingresar, tanto en lo realizado por dicha persona como lo que vio realizar a otros. Así que si alguna fémina se encuentra leyendo este blog, debe ser advertida de estarse apropiando de información clasificada, que puede ocasionarle severas sanciones en caso de divulgarla entre sus amigas.

P. D. Fotográfica: Fuente Cali es Cali